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Miles marchan en Egipto ante fuerte despliegue del Ejército

07 febrero 2014 5:54 Última actualización 16 agosto 2013 8:51

 [Seguidores del derrocado presidente Mohamed Mursi protestaron en las calles de Egipto. / Reuters]  


 
Reuters
 
EL CAIRO.- El Ejército egipcio se desplegó el viernes en puntos vitales de El Cairo, según informaron medios estatales, mientras miles de seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi marchaban por las calles de la capital y en todo el país se convocaron protestas contra la sangrienta represión militar a islamistas.
 
Cuatro personas murieron y muchas más resultaron heridas por armas de fuego y de perdigones durante las protestas en una plaza en el centro de la capital, dijo un testigo.

Gases lacrimógenos y tiros se hacían presentes en la principal plaza de El Cairo, dijo un testigo mientras que otros dos afirmaron que vieron manifestantes arrojando bombas molotov a la policía en una estación policial cerca de la plaza.

La televisión estatal reportó que la policía y el Ejército combatirán firmemente cualquier violación de la ley. En tanto, fuentes médicas informaron que cuatro manifestantes murieron el viernes en la ciudad de Ismailia en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Cientos de personas murieron y miles más resultaron heridas el miércoles, cuando las fuerzas de seguridad desalojaron dos campamentos de protesta en El Cairo contra el derrocamiento militar el 3 de julio del primer presidente democráticamente electo del país y que exigían su restitución.

El Ministerio de Salud ubicó la cifra oficial de muertos en 638, pero los Hermanos Musulmanes que apoyan a Mursi dicen que el Gobierno está ocultando una cifra mucho más elevada.

Decenas de vehículos blindados acordonarán las calles alrededor de zonas del noreste de El Cairo donde los islamistas han celebrado protestas exigiendo la restitución de Mursi, informó la agencia estatal de noticias, zona en la que comenzaron a marchar el viernes miles de manifestantes que se dirigían al centro de la capital, donde se podían ver vehículos militares y se habían establecido puestos de control con soldados.

Los Hermanos Musulmanes habían pedido que millones de personas salieran a las calles para mostrar su ira ante la feroz represión de las fuerzas de seguridad contra los islamistas, en un país que está profundamente polarizado y en el que se teme que se reanuden el viernes los enfrentamientos violentos entre los seguidores de Mursi y el Gobierno respaldado por los militares.

Después de que manifestantes incendiaran un edificio del Gobierno el jueves en la capital, las autoridades dijeron que las fuerzas de seguridad responderían con fuego real a cualquiera que atacara las instituciones públicas o a la policía.

Los Hermanos Musulmanes acusan al Ejército de dar un golpe de Estado para derrocar a Mursi. Liberales y activistas jóvenes que apoyaron a las Fuerzas Armadas consideraron el derrocamiento como una respuesta positiva a las demandas del pueblo.

Al convocar el "viernes de furia", los Hermanos Musulmanes usaron el mismo nombre que se dio al día más violento del alzamiento de 2011 contra el ex presidente Hosni Mubarak.

Ese día, el 28 de enero de 2011, marcó la victoria de los manifestantes sobre la policía, que se vio obligada a retroceder mientras se pedía la intervención de las Fuerzas Armadas.

Como contrapartida, el Frente de Salvación Nacional, una coalición de liberales e izquierdistas, llamó a los egipcios a protestar el viernes contra lo que dijo eran "obvias acciones terroristas" realizadas por los Hermanos Musulmanes.

Mostrando su descontento con la peor matanza en Egipto en varias generaciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el jueves que la cooperación normal con El Cairo no podría continuar y canceló unos ejercicios militares con las Fuerzas Armadas egipcias previstos para el próximo mes.

"Deploramos la violencia contra los civiles. Apoyamos los derechos universales esenciales para la dignidad humana, incluyendo el derecho a la protesta pacífica", dijo Obama, en una breve pausa de sus vacaciones para dar su dura respuesta a los acontecimientos en Egipto.