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México mejora competitividad en turismo pero pierde mercado

12 febrero 2014 5:19 Última actualización 25 abril 2013 8:19

[Bloomberg] Detalles del "Reporte de competitividad en viajes y turismo de Perú 2013" presentado en este Foro. 


 

 
Víctor Felipe Piz / Enviado
 

Lima, Perú.- Vaya paradoja: México es el segundo país latinoamericano más competitivo en materia de viajes y turismo, pero pierde peso en términos de las llegadas de turistas internacionales a la región.
 
Nuestro país está muy por arriba de media tabla en el Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (TTCI, por sus siglas en inglés) del Foro Económico Mundial (WEF).
 
El índice mide los factores y las políticas que hacen atractivo el desarrollo del sector.
 México está en el sitio 44 del ranking de 140 economías analizadas por el organismo. Hace dos años estaba en la posición 43. Esto lo ubica como el segundo mejor país de América Latina, después de Panamá (37).Más abajo están Costa Rica (47), Brasil (51), Puerto Rico (52), Chile (56), Uruguay (59) y Argentina (61).Perú está por abajo de media tabla, al ocupar el sitio 73 en el TTCI. Esto lo posiciona como el décimo país de la región.
 
Así lo indica el "Reporte de competitividad en viajes y turismo de Perú 2013", lanzado en una cumbre sobre ese tema durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina en Lima.
 
Y aunque el sector peruano de viajes y turismo tiene un gran potencial, todavía no ha sido explotado completamente, afirma el WEF.
 
Por ejemplo, en 2011 Perú tuvo sólo 8.7 llegadas de turistas internacionales per cápita, comparado con 41 de Panamá o 20.6 de México.
 
El informe indica que la seguridad y la infraestructura inadecuada son los dos obstáculos principales para el desarrollo del turismo en Perú, que es su tercera industria más importante después de la minería y la agricultura.
 
No obstante, México ha perdido 7 puntos de participación en la región como receptor de viajeros internacionales, mientras que otros países han ganado mercado.
 
 
Redituable
 
El reporte del WEF destaca que los viajes y el turismo siguen siendo una de las industrias más grandes del mundo.
 
De acuerdo con estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo y del Centro Internacional de Comercio, actualmente ese sector aporta uno de cada 11 puestos de trabajo en el planeta y su contribución al PIB mundial es de más de 9 por ciento.
 
Con excepción de una desaceleración durante la crisis económica global de 2008-2009, el número de llegadas de turistas internacionales ha crecido considerablemente y casi continuamente en los pasados 20 años.
 
De aproximadamente 530 millones de turistas en 1995, creció a 952 millones en 2010 y pasó la marca de 1,000 millones -1,035 millones- en 2012 por primera vez en la historia, asegura el WEF.
 
En América Latina, sin embargo, la contribución directa de los viajes y el turismo al PIB fue de 3.2% en 2012.
 
Según el WEF, la región mantuvo un crecimiento económico significativo en la pasada década, con una expansión promedio de 5 por ciento por año, y todos los países registraron dinamismo.
 
Las economías latinoamericanas han observado cada vez más los beneficios del desarrollo del sector de viajes y turismo, pues sólo en 2010 la región atrajo casi 18 millones de turistas más que diez años antes, una diferencia de 32%.
 
Este resultado fue impulsado por el sólido desempeño de muchos países que han comenzado a priorizar el desarrollo de su sector de viajes y turismo.
 
A principios de siglo, México -considerado el destino turístico más maduro- representó más de 37% de las llegadas de turistas internacionales a la región, y hoy su peso se redujo a aproximadamente 30%, porque otros países, como Colombia, Argentina, Costa Rica y Chile, han más que duplicado sus arribos.
 
Como resultado de lo anterior, en 2012 la contribución de los viajes y el turismo al PIB agregado de América Latina se estima entre 3.2 y 8.8%, expone el WEF.
 
Aunque así sea, el desarrollo del sector permitirá a los países de la región mejorar y diferenciar sus perfiles de exportación, aumentar sus ingresos, crear empleos e incentivar la mejora de infraestructura esencial.