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Médicos cubanos atienden a pobres de Brasil y fortalecen a Rousseff

06 febrero 2014 6:54 Última actualización 08 diciembre 2013 5:0

[Una médica cubana atiende a una pequeña brasileña como parte del programa 'Mais Médicos', instaurado por la Mandataria sudamericana. / Reuters]


Reuters.

JIQUITAIA, Brasil. Cuando aterrizaron en Brasil, los 5 mil 400 médicos cubanos contratados por la presidenta Dilma Rousseff eran llamados esclavos de un estado comunista, hoy son considerados como una bendición en los rincones más pobres del país.

Y a pesar de la feroz oposición de los médicos brasileños, el programa para intentar tapar los agujeros del sistema de salud pública con profesionales extranjeros, principalmente de Cuba, podría aumentar el caudal de votos de Rousseff si, como todo indica, decide buscar la reelección en 2014.

Aprovechar el programa de exportación de médicos lanzado por el ex líder cubano Fidel Castro se volvió una prioridad para Rousseff tras una gigantesca ola de protestas contra la corrupción y la pésima calidad de servicios públicos como la salud, la educación y el transporte que perjudicó su popularidad este año.

En cuestión de semanas Rousseff lanzó "Mais Médicos" (Más Médicos), un programa para reforzar la salud pública con profesionales extranjeros. Brasilia firmó un contrato de tres años para importar miles de médicos cubanos para trabajar en las regiones pobres y remotas que los profesionales brasileños prefieren evitar.

Según el acuerdo, que generará unos 225 millones de dólares anuales para el Gobierno de Cuba, médicos de la isla han sido enviados a centros de salud en las favelas de las ciudades brasileñas y pueblos en el árido nordeste del país que hasta ahora no tenían profesionales residentes. El estado de Bahía, por ejemplo, está reabriendo centros rurales de salud que estaban cerrados debido a la falta de personal.

Los habitantes de Joquitaia, una aldea rodeada por cabras y famélicas vacas en el interior de Bahía, ya no tienen que recorrer 46 kilómetros por una carretera no asfaltada para ver un médico.

"Fue una bendición de Dios", dijo Deusdete Bispo Pereira, un trabajador rural que fue tratado de dolores en el tórax por Dania Alvero, una médica de la ciudad cubana de Santa Clara. "Cambió un 100 por ciento. Todo el mundo está contento. Tenemos miedo que se la lleven".

Ancianos y mujeres embarazadas llenan el consultorio de Alvero, que, como muchos otros médicos cubanos, es una experta en medicina preventiva.
"Hay enfermedades aquí que sólo conocíamos en los libros, como la lepra, que ya no existe en Cuba", dijo la médica, en una mezcla de español y portugués.
 
 
Médicos de alquiler

Castro comenzó a enviar médicos al extranjero hace décadas, parte de la ayuda ofrecida durante la Guerra Fría a países en desarrollo como Angola, Argelia, Etiopía o Nicaragua.

Sumida en una brutal crisis económica tras la implosión de la Unión Soviética, Castro creó a partir del 2000 un mecanismo de médicos por petróleo con la ayuda del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

El plan Barrio Adentro llevó más de 30 mil médicos y otros profesionales de la salud cubanos a los barrios pobres en torno a Caracas y otras ciudades de Venezuela. El programa fortaleció la popularidad de Chávez entre los venezolanos y fue pagado con petróleo en condiciones preferenciales de financiamiento.

Si bien la mayoría de los ingresos van a parar al Gobierno, los médicos cubanos se apuntan para ir a trabajar al exterior porque ganan mucho más que en casa, en donde el salario de un médico equivale como mucho a unos 50 dólares mensuales.

"No es mucho lo que nos pagan, pero no venimos para ganar dinero", dice Lisset Brown, quien trabaja en un centro de salud en Ceilandia, el mayor barrio pobre en la periferia de Brasilia. "Estamos aquí para ayudar a nuestro país, que es pobre".

La llegada de 12 médicos cubanos alivió el sobrecargado hospital de Ceilandia y mejoró la credibilidad de la salud pública, dijo la enfermera brasileña Tania Ribeiro Mendonça. "La población ve con buenos ojos que el Gobierno esté intentando mejorar la atención médica".

Y Cuba tiene una enorme oferta. Según el Banco Mundial, la isla tiene la mayor cantidad de médicos por habitante: 6.7 por cada mil personas, comparado con 1.8 en Brasil.

En Brasil, la proporción sube a 4 por cada mil habitantes en ciudades en donde los médicos brasileños prefieren trabajar, como Sao Paulo o Río de Janeiro.
 
 
Resistencia médica

Los médicos brasileños intentaron inicialmente impedir la llegada de colegas extranjeros, que la vieron como un intento por socavar sus intereses profesionales y estándares médicos.

Cuando el primer contingente de médicos cubanos aterrizó en agosto en el aeropuerto de Fortaleza, en el nordeste de Brasil, algunos médicos brasileños les gritaron "¡Esclavos!".

Pero tuvieron que bajar el tono de las críticas porque las encuestas de opinión mostraron que la mayoría de los brasileños apoyaban la contratación de médicos extranjeros en las regiones donde no hay profesionales locales disponibles. Eso pese a que algunos dicen dudar sobre las calcificaciones de los cubanos.

"No estamos contra la venida de médicos de fuera a trabajar aquí. Pueden venir de Rusia, Inglaterra, Cuba o Bolivia. Lo que pedimos es que los médicos formados afuera sean evaluados para trabajar en Brasil. El gobierno no está haciendo eso", dijo el presidente de la Asociación Médica Brasileña, Florentino Cardoso.

Cardoso, un cirujano especializado en cáncer, lamentó que Rousseff "demonizara" a los médicos brasileños al asociarlos con los muchos problemas del sistema de salud pública del país. Poner más médicos en las zonas periféricas, dijo, no terminará con las filas ni la falta de recursos en los consultorios de la salud pública.

Para que los médicos extranjeros puedan trabajar en Brasil, Rousseff aprobó con urgencia una ley que les permite practicar durante tres años sin revalidar sus títulos, ahorrándoles un complejo proceso que suele demorar años. La ley, sin embargo, dice que sólo pueden trabajar en servicios básicos de salud.
 
 
Bajos salarios

Habiendo perdido esa batalla, los médicos brasileños están ahora centrando sus críticas en lo que llaman el trato injusto a sus colegas cubanos.

A diferencia de los médicos de otras nacionalidades, los cubanos no pueden traer consigo a sus familias, una medida que según los críticos del gobierno cubano busca garantizar que no deserten.

Los cubanos reciben sólo una fracción de los 10 mil reales (4 mil 300 dólares) mensuales que Brasil paga por cada médico del programa.

Funcionarios del sistema de salud municipal en Bahía dicen que ellos proporcionan alimentación y alojamiento gratuito a los cubanos, que reciben unos 800 reales mensuales en efectivo en Brasil. Sus familias en la isla reciben otros mil 200 reales y el Gobierno recibe 8 mil reales a través de la Organización Panamericana de la Salud.

Mientras que otros médicos extranjeros pueden postularse para trabajar en otros lugares de Brasil cuando terminen sus contratos de tres años, los cubanos deben volver a la isla o enrolarse otra vez en el programa Mais Médicos.

"En nuestro país terminamos con el trabajo esclavo, pero esto es semejante a eso", dijo Eleuses Paiva, un médico y diputado de un partido que apoya la coalición de Rousseff. "No es la mejor forma de resolver el problema de la atención de la salud en Brasil".
 
 
Elecciones del 2014

Con apenas cuatro meses de vida, Mais Médicos está sumando puntos políticos para Rousseff, quien puede ponerlo como ejemplo de una rápida respuesta a las protestas de junio.

Más de un millón de brasileños salieron a las calles este año para protestar por la pésima calidad de servicios públicos que queman dinero de los contribuyentes y obligan a la gente a soportar largas filas y listas de espera.

Mais Médicos es una rápida solución que podría demorar aún un tiempo en reflejarse en las estadísticas de salud pública, pero Rousseff puede salir ganando si, por ejemplo, revierte la mortalidad infantil en los rincones más pobres del país.

"Esto es un buen impulso para su reelección. Los sondeos muestran que el programa tiene un muy alto índice de aprobación", dijo David Fleischer, un profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia.

Y el programa ha sido tan exitoso que hasta los rivales de Rousseff lo están copiando. En Sao Paulo, un bastión del mayor partido de oposición, el PSDB, el gobierno local está enviando médicos a atender a los pobres en el interior del estado.

Pero Paiva, el médico y congresista, dice que Mais Médicos es una estrategia de campaña.

"Los médicos cubanos dirán que están aquí gracias al Gobierno de Dilma y empezarán a funcionar con agentes electorales pagados por los contribuyentes", señala.
Y en el nordeste de Brasil, los médicos cubanos están en la práctica conquistando corazones y votos para Rousseff.

"Ellos tienen carisma y humildad, nos miran a los ojos en la consulta. El médico brasileño no", dijo Angelo Ricardo, quien llevó a su anciano padre en la ciudad bahiana de Remanso. "La población carente de Brasil está necesitando esto, preocupación por la vida del paciente. Yo voto por ella, sin duda".