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La militarización en la frontera México-EU

07 febrero 2014 5:57 Última actualización 05 julio 2013 6:20

[Cuartoscuro]


 
 
Gabriel Moyssen/Roxana González

Cómo resaltó el demócrata Dick Durbin, miembro de la 'banda de los ocho' que lanzó la iniciativa de reforma migratoria, al fin el Senado de Estados Unidos dio muestras de unidad bipartidista y la semana pasada aprobó por amplio margen, de 68 a 32, un plan que sin embargo se aleja de los intereses de los 12 millones de indocumentados en ese país y de México por su incierto camino para la regularización y el blindaje de la frontera, que además puede hacerse más hostil en la Cámara de Representantes.
 

La derecha republicana puede carecer del control del Senado, pero ha sabido vender caro su apoyo al presidente Barack Obama a cambio de no bloquear el proyecto, consciente de que por encima de innumerables obstáculos –que aumentarán con el fallo de la Suprema Corte que desmantela la protección electoral de las minorías en el sur–, el voto hispano crece y es un factor que puede decidir el resultado de los comicios a escala estatal, regional y nacional. Bien harán los diputados federales republicanos en aprobar la reforma, “si quieren llegar a ganar alguna carrera presidencial”, advirtió Nancy Pelosi, líder de la fracción oficialista, al recordar que en noviembre Obama cosechó 70% del sufragio latino frente a Mitt Romney, quien había expresado su respaldo a la '“autodeportación'.
 

No obstante, con la ley que se perfila el 'Gran Viejo Partido' (gop) quiere mejorar su imagen entre los hispanos y quitarle a Obama parte de esa cosecha rumbo al proceso intermedio de 2014, así como la justa por la Casa Blanca de 2016 –no es una casualidad que su nueva estrella sea el 'moderado' Marco Rubio, integrante de la 'banda de los ocho', senador por Florida de origen cubano y aspirante a la nominación presidencial– ofreciendo muy poco. En sus términos actuales, la propuesta abre un camino hacia la residencia legal y la eventual ciudadanía para los indocumentados que se extenderá por 13 años, periodo en el cual deberán pagar multas y trámites por 10,000 millones de dólares que ayudarán a financiar el fortalecimiento de la vigilancia en la frontera, sin dejar de trabajar y con un expediente intachable, en el que una infracción menor de tráfico puede amenazar la entrega de la ansiada 'tarjeta verde'.
 
Así, Obama parece haber olvidado que uno de sus objetivos era la regularización expedita, por lo que el filtro disminuirá a sólo 5 millones la cifra de beneficiados por la reforma hacia 2013, según la Oficina Legislativa del Presupuesto.
En un comunicado emitido tras conocer la votación en la Cámara alta, durante su gira en África, Obama manifestó que “nadie obtuvo todo lo que quería. Ni los demócratas, ni los republicanos, ni yo, pero la propuesta es consistente con los principios clave para una reforma de sentido común, que repetidamente establecí entre muchas otras personas”.
 
Además, para apaciguar a su ala extremista, compuesta por la ultraderecha tradicional y el Tea Party, el GOP exigió de arranque la militarización de la frontera, lo que ha reconocido otro artífice de la iniciativa, John McCain, al compararla con el Muro de Berlín después de que los últimos toques de la escalada quedaran garantizados en la enmienda de sus colegas John Hoeven y Bob Corker. A un costo que sumaría hasta 50,000 millones de dólares, la Patrulla Fronteriza desplegará 20,000 nuevos agentes en la zona –ascenderán a 40,000 en total– y aviones sin piloto (drones) que operarán las 24 horas con el respaldo logístico de la Guardia Nacional.
 
En los centros laborales se aplicará el sistema de inspección E-Verify; se creará un sistema de seguimiento biométrico en los 30 principales aeropuertos de EU y se construirán 1,126 kilómetros de muro, lo que obligó al secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, a declarar que 'los muros no unen' y son 'incompatibles' con la 'frontera moderna que ambos países se han propuesto impulsar', si bien al día siguiente dio la bienvenida al sufragio final del Senado.
 
 
Cancha
 
El balón de la reforma se encuentra en la cancha de la Cámara de Representantes, que, puede adelantarse, también venderá muy caro su voto al endurecer aún más el proceso de regularización de los migrantes y la vigilancia fronteriza. Peter Roskam, vicecoordinador de la fracción del gop, enfatizó que el plan del Senado es un 'sueño de opio', al tiempo que su jefe, John A. Boehner, expresaba que cualquier proyecto que resulte aprobado, incluso en una negociación entre ambas cámaras, “deberá tener el apoyo de la mayoría de sus integrantes”.
 
El rechazo de los diputados federales se basa en el temor a perder las elecciones internas en sus distritos, donde el Tea Party puede desafiarlos con candidatos radicales que no temen ser calificados de racistas y que explotan los problemas locales, como el desempleo y la delincuencia, achacándolos a los migrantes. Su enfoque ha sido, en el Comité Judicial, evaluar medidas aisladas para 'solucionar' asuntos concretos y así han aprobado incrementar las visas para trabajadores de alta capacitación, declarar un crimen federal la presencia de foráneos sin documentos en EU y un programa para jornaleros agrícolas diferente al del Senado.
 

Pero la iniciativa está lejos de hallarse muerta. Al contrario, en las próximas semanas veremos cómo se multiplican las presiones para que Boehner ceda. Las presiones llegarán, afirma The Washington Post, de un grupo discreto, casi innombrable aunque muy poderoso, que necesita mano de obra, cerebros del extranjero y consumidores: las grandes empresas multinacionales englobadas en la Cámara de Comercio, que financian desde la oscuridad las campañas electorales de los políticos y que, en este campo, coinciden totalmente con el “presidente socialista” Obama.
 

Steven Law, titular de American Crossroads, uno de los principales 'supercomités de campaña' a través de los cuales se canalizó el financiamiento corporativo –y también se lavo dinero– para el gop en 2010-12, explicó que “a los grandes donantes les preocupa que el partido parezca estar fuera de contacto con un EU crecientemente diverso y dinámico”.