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La guerra al interior del Partido Republicano

07 febrero 2014 3:43 Última actualización 20 octubre 2013 9:27

[Con el shutdown, la opinión favorable hacia los republicanos llegó a mínimos históricos, reveló una encuesta. / Bloomberg] 


 
Bloomberg

Una batalla por el control del Partido Republicano ha explotado mientras el Tea Party se moviliza para sacar a senadores que votaron para reabrir el gobierno y grupos de negocios actúan para vencer a aliados del movimiento que busca un gobierno de menor tamaño.

“Nos vamos a involucrar”, dijo Scott Reed, estratega político senior de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “La necesidad primordial en estos momentos es elegir personas que entiendan de libres mercados y no de tonterías”. La Cámara gastó 35.7 millones de dólares en las elecciones federales de 2012, según el Center for Responsive Politics, un grupo basado en Washington que monitorea los gastos en campañas.

Mientras tanto, dos grupos con sede en Washington que financian a candidatos respaldados por el Tea Party dijeron que están apoyando los esfuerzos para vencer al senador de Mississippi, Thad Cochran, que esta semana votó a favor de terminar el shutdown de 16 días y evitar el default de la deuda gubernamental. Cochran, un republicano que buscará su séptima reelección el próximo año, se enfrentará en las elecciones primarias de su partido a Chriss McDaniel, un senador estatal.

McDaniel, que anunció su candidatura el jueves, “no es parte de Washington y tiene el valor para enfrentarse a quienes gastan mucho en ambos partidos”, dijo Matt Hoskins, director ejecutivo del Senate Conservatives Fund, en un comunicado para respaldarlo.

Controlando el Congreso

Cochran es al menos el séptimo senador republicano que enfrentará una elección primaria en 2014. Las peleas dentro del partido surgen mientras republicanos buscan aumentar en 6 asientos su presencia en la Cámara para recuperar el control de la misma, que perdieron en las elecciones de 2006. Los líderes del partido también están trabajando para proteger su mayoría en la Cámara de Representates, donde tienen 232 miembros frente a 200 de los demócratas.

Estas metas se ven más difíciles después de que republicanos alineados con el Tea Party en ambas cámaras apoyaron el plan para atar el gasto del Gobierno de EU a quitarle recursos al Obamacare. El presidente Barack Obama y los senadores demócratas rechazaron la propuesta y tuvieron el poder para frenarla, con lo que sus adversarios partidistas sufrieron la principal parte de la culpa por el freno al gasto que llevó al shutdown que empezó el 1 de octubre.

Las opiniones favorables sobre el Partido Republicano llegaron a un mínimo récord de 28 por ciento en una encuesta de Gallup realizada entre el 3 y el 6 de octubre. Eso fue 10 puntos por debajo del mes previo y 15 puntos por debajo de los demócratas. El Tea Party es ahora menos popular que nunca, según una encuesta publicada el 15 de octubre por el Pew Research Center. Un 49 por ciento de los adultos estadounidenses tienen una opinión no favorable del movimiento, mientras que 30 por ciento tienen una opinión favorable.

Un grupo apartidista de Washington que monitorea las contiendas electorales llamado Cook Political Report cambió esta semana los pronósticos para 15 asientos en la Cámara de Representantes. Todos menos uno están a favor de los demócratas. Para recuperar la mayoría que perdieron en las elecciones de 2012, los demócratas deben aumentar en 17 asientos su presencia en la Cámara.

Ambos lados están usando el voto emitido el 16 de octubre en el acuerdo bipartisano para reabrir el gobierno y elevar el techo de endeudamiento como un barómetro para elegir a los contendientes en las elecciones del próximo año.

En el Senado, 18 de 46 republicanos votaron contra el acuerdo final. Los opositores incluyeron a los senadores Mike Enzi, de Wyoming; Pat Roberts, de Kansas, y John Cornyn, de Texas, cada uno de los cuales enfrentará una elección primaria. En la Cámara de Representantes, los republicanos emitieron los 144 votos en contra del acuerdo.

“Votaron 'no' porque entienden que esto es un grito de guerra” y que respaldar el acuerdo podría ser usado en su contra, señaló Tom Davis, ex miembro del Comité del Congreso Nacional Republicano y actual director de Asuntos del Gobierno Federal de Deloitte Consulting, en una entrevista. “Esto no ha ayudado a los republicanos. Esto ha lastimado la marca republicana”.