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KRUGMAN: Aprendiendo la jerga de los economistas

01 febrero 2014 10:10 Última actualización 09 diciembre 2013 5:16

[La mayoría de las discusiones de política económica involucran disputas reales sobre cómo funciona el mundo. / Reuters] 


 
 
Lo que tenemos aquí es un problema de comunicación.
 
 
De hecho, en gran parte eso no es cierto. La mayoría de las discusiones de política económica involucran disputas reales sobre cómo funciona el mundo. A veces son controversias inteligentes, como la discusión sobre la eficacia del relajamiento cuantitativo, y a veces son disputas estúpidas, como la que tiene que ver con si la Reserva Federal está devaluando la moneda, pero, de cualquier forma, las discusiones tienen que ver con algo real.
 
Pero a esas discusiones debemos agregar una capa de confusión que surge de la forma en que los economistas usan las palabras. Muy frecuentemente, un término profundamente incrustado en el discurso de la profesión suena raro para las demás personas o puede ser malinterpretado.
 
 
Un ejemplo de esto es el término “estancamiento secular”. Sé que a muchos de mis lectores les desagrada. Se basa en la definición 3(c) de “secular” del diccionario Merriam Webster’s: “de lo relacionado con un largo plazo de duración indefinida” (no es exactamente el significado que viene a la mente a la mayoría de la gente). Desafortunadamente, ése es el término que los economistas han usado para el concepto desde que Alvin Hansen lo popularizó en las décadas de 1930 y 1940, y es muy difícil de cambiar.
 
Supongo que podría intentar sacar a circulación una alternativa más pegadiza. Después de todo, pude presentar al “hada de la confianza”. ¿Tal vez Tasas Negativas de Equilibrio Sostenidas (SNEER, por su sigla en inglés)? No sé. Realmente es difícil cambiar algo como esto una vez que se ha establecido*.
 
 
Otro ejemplo es el uso del término “estructural”, como en “desempleo estructural”.
 
Ahora bien, un aspecto de este significado es “difícil de cambiar”. Pero mucha gente piensa haber encontrado un “te atrapé”: he estado negando que Estados Unidos tenga un problema grande de desempleo estructural, y ahora estoy diciendo que el país pudiera tener un problema sostenido de estancamiento económico. ¡Contradicción!
 
Bueno, no.
 
El desempleo estructuraltiene un significado mucho más específico que eso. Quiere decir desempleo que no puede ser eliminado simplemente incrementando la demanda agregada. Se vincula estrechamente con la noción de la Curva de Phillips, un trueque entre desempleo e inflación, que en el largo plazo se parece a la ilustración de esta página.
 
Es casi lo mismo pero distinto a la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación (NAIRU, por sus siglas en inglés); distinto porque ahora estoy convencido de que la Curva de Phillips de largo plazo se aplana cuando la inflación es baja. Así que se parece más a la tasa de desempleo mínima consistente con una inflación (bastante) baja y estable.
 
 
El punto crucial, empero, es que es un concepto del lado de la oferta. Tiene que ver con los límites de lo que puede lograrse incrementando la demanda agregada. No tiene nada que ver con el estancamiento secular, que habla de por qué pudiera ser difícil elevar la demanda agregada en primer lugar.
 
 
Una moraleja de la historia es tener cuidado: la jerga de los economistas pudiera sonar a castellano, pero a veces hay diferencias cruciales. La moraleja más importante de esta historia, en última instancia, es que no tiene que ver con las palabras, sino con el modelo.
 
 
(* Breve anécdota: por motivos históricos, los economistas involucrados en macroeconomía internacional normalmente miden el tipo de cambio como el precio de una moneda extranjera; para México son pesos por dólar, por ejemplo. Como resultado, en los diagramas, cuando una moneda cae, el tipo de cambio sube. Todo mundo, incluyendo a otros economistas, odia esta convención. No obstante, es casi imposible cambiarla en los libros de texto sin molestar a miles de instructores de cursos).