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Javier Sicilia recuerda a Juan Gelman

06 febrero 2014 3:54 Última actualización 16 enero 2014 5:2

 [Gelman fue un poeta en todos los sentidos, porque no sólo vivió la poesía intensamente, sino que fue un hombre muy comprometido con las luchas sociales, señala Sicilia / Cuartoscuro]


 
 
Silvina Espinosa de los Monteros
 
 
Dos poetas hermanados por el sufrimiento y la impotencia de haber perdido a sus hijos. Dos hombres, cuya visión del mundo ha girado en torno a la palabra, pero también al silencio. Reflexión y lucha social reunidas en una misma postura vital contra la barbarie.
 
Tras la noticia del fallecimiento del argentino Juan Gelman, sucedido el pasado martes, el escritor mexicano Javier Sicilia, quien encabeza el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, habla en entrevista sobre esta pérdida irreparable.
 
“Juan Gelman fue un poeta en todos los sentidos, porque no sólo vivió la poesía intensamente, sino que fue un hombre muy comprometido con las luchas sociales y la dignificación de lo humano. Son proverbiales sus vínculos profundos con los Montoneros, su trabajo como periodista y su trabajo en el exilio para visibilizar los crímenes de la dictadura. Su papel fue fundamental para que las propuestas internacionales surgieran. Además, fue admirable cómo enfrentó el secuestro y la búsqueda de los restos de su hijo y la recuperación de su nieta”, advirtió.
 
 
Para Gelman, asegura Sicilia, “la poesía fue una cosa viva y, en ese sentido, encarnó la palabra en sus actos. Para mí, él es un representante como lo fue René Char, uno de los héroes de la Resistencia francesa que luchó contra la barbarie de la ocupación nazi; Gelman desempeñó ese papel ante las dictaduras latinoamericanas pero, sobre todo, ante la dictadura argentina.
 
“Yo siento muchísimo su partida, porque además nos hermana el mismo dolor: la muerte de un hijo de forma violenta; en el caso mío, por el crimen organizado y las negligencias del Estado; en el caso suyo, por la barbarie y la idiotez de los estados totalitarios”.
 
“Uno de los momentos de mayor consuelo que tuve cuando estaba reciente el asesinato de mi hijo, fue cuando Juan y su mujer vinieron a verme. Nos abrazamos y lloramos mucho. Nos unía un mismo sufrimiento y la mirada, la visión poética, que siente mucho más profundamente el dolor y el mal. Para mí fue muy importante su abrazo, su estar, su acompañarme en esos momentos cruciales. Creo que en ese instante nadie entendía más mi dolor que él y, por ello, le estoy profundamente agradecido”, comentó.
 
Mientras que ante la pérdida de su hijo Gelman se refugió en la palabra Sicilia optó por el silencio, que es otra forma de poesía: “Sí. El silencio y la palabra van unidos. Para Gelman fue un arma vital contra la barbarie y la muerte; su palabra fue y sigue siendo tremendamente vital. Es uno de los grandes poetas del sufrimiento y de la dignidad aplastada del ser humano, además de una forma de la rebelión. Mi silencio es parte de lo mismo, porque los extremos se tocan. Mi silencio poético es también una forma de la protesta. La palabra que nace del silencio en el silencio mismo, es la palabra más fuerte”.
 
Según el también ganador del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009, es difícil hablar de un poema de Gelman, ya que hay muchos memorables. Sin embargo, hay un texto breve que en particular recuerda, incluido en Poemas para un poeta que dejó la poesía (Cuadernos de El Financiero, No. 38), una antología coordinada por Eusebio Ruvalcaba, el cual dice: Javier:/ El Poeta que abandona la Poesía/ será castigado por Ella:/ volverá...
 
Ese poema -explica Sicilia- lo recuerdo especialmente, porque va directamente a mí, a mi corazón, a lo que ambos sabíamos sobre la palabra y el sufrimiento. Fue una forma de decirme: Algún día la poesía volverá a ti, ella no te va a dejar nunca”.
 
Con la ausencia de un poeta como Juan Gelman, la sociedad “pierde una de sus grandes conciencias morales. No sólo como conciencia escrita, sino viva, vital. Creo que no sólo México y Latinoamérica, con este deceso, el mundo entero ha perdido una gran voz y una gran presencia moral”, concluyó.