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Irlanda se indigna: Apple no es ningún fantasma

12 febrero 2014 4:34 Última actualización 31 mayo 2013 15:16

[Bloomberg]  Las declaraciones del senador Carl Levin provocan que la población de Cork, en dicho país, se moleste: dependen de Apple para vivir. 


 
Bloomberg
 

Para la población de Cork, en Irlanda, Apple no es un fantasma impositivo, como aludió un senador estadounidense hace algunos días.
 
En ese contexto, Tim Cook, el CEO de la empresa, afirmó en una conferencia que Apple no usa "trucos impositivos", luego de que en Washington el senador estadounidense Carl Levin describiera a Irlanda, en términos de un paraíso a través del cual Apple evita pagar impuestos.
 
Las declaraciones de Levin causaron conmoción del otro lado del Atlántico, en la ciudad del sur de Irlanda, donde la empresa fabricante del iPhone da empleo a unas 4,000 personas.
 
"Sean cuales sean las exenciones impositivas que tienen, deberían poder mantenerlas porque dan empleo a la gente. Nosotros dependemos de Apple", dijo Liam O’Leary, un conductor de taxi de 37 años de Hollyhill Cabs, cuya oficina está ubicada en la zona de la sede europea de la compañía, en el norte de la segunda mayor ciudad del país.
 
Esa dependencia de Apple plantea la pregunta de si vale la pena cambiar los pagos de impuestos por salarios, en un país cuyo índice de desempleo se ha duplicado y ha llegado a alrededor de 14% en los últimos cuatro años.
 
La reacción de la población de Cork contrasta con la de Gran Bretaña y Estados Unidos, contra los asuntos financieros de compañías como Starbucks y Google, a la que un legislador británico acusó este mes de usar "humo y espejos" para evitar el pago de impuestos.
 
Las leyes locales e internacionales permiten que las compañías canalicen ganancias a través de Irlanda, virtualmente libres de impuestos. Al mismo tiempo, empresas estadounidenses, desde Apple hasta Google, dan empleo a más de 100,000 personas en el país, cuyo impuesto empresarial, que es de 12.5%, ya es el más bajo de Europa occidental.
 

La necesidad de Apple
 

Desde las audiencias del Senado de la semana pasada, la atención se ha concentrado en Cork, un puerto irlandés al que se llama el 'Condado Rebelde'.
 
"La ciudad estaría en una situación muy diferente si Apple no estuviera aquí; es una compañía real que proporciona empleos reales", dijo John Buttimer, el alcalde de Cork --aludiendo a la frase de que Apple opera como empresa fantasma, según el senador estadounidense--, en una entrevista en su oficina, que está decorada con un retrato de la visita de John F. Kennedy a la ciudad hace 50 años.
 
Pero la descripción de Irlanda como paraíso fiscal –que el gobierno refuta- corre el riesgo de afectar la reputación del país, dicen algunos analistas.
 
"Los beneficios fiscales tienen que ser parte del análisis más amplio de costo-beneficio cuando las compañías piensan en Irlanda", dijo esta semana en una entrevista Jim Power, economista jefe de la aseguradora Friends First en Dublín. "El reciente debate en los Estados Unidos en relación con el impuesto empresarial de Irlanda es motivo de gran preocupación y plantea una amenaza a la sostenibilidad a largo plazo del modelo de inversión extranjera de Irlanda".
 
Irlanda usa su impuesto de 12.5%, que contrasta con el 33% de Francia y el 23% de Gran Bretaña, para atraer compañías estadounidenses. Pero los inversionistas pueden evitar casi por completo el pago de gravámenes en Irlanda mediante el recurso de instalar divisiones que no se encuadran en ninguna jurisdicción impositiva, según el informe del Senado de los Estados Unidos.