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Informe Especial: Reforma política: ¿Moneda de cambio?

07 febrero 2014 5:59 Última actualización 26 julio 2013 6:18

[Cuartoscuro]


 
 
Eduardo Ortega / Víctor Chávez / Angelle Hernández Cháirez / Fernando Ramírez de Aguilar
 
 
Considerada la verdadera prueba de fuego para el Pacto por México, la expectativa de discusión y aprobación de las reformas política, energética y hacendaria se tropezó literalmente con las elecciones locales en 14 entidades del país.
 
 
La competencia en las urnas del 7 de julio confrontó a las fuerzas partidistas y obligó a que se asumieran compromisos de equidad electorales –a través de un adéndum-- y condicionaran la permanencia de PAN y PRD en la mesa de concertación.
 
 

La principal condición para que el Pacto por México no naufragara fue la de aprobar en primer término una reforma político electoral, en un periodo extraordinario, y después las energética y fiscal.
 
Los integrantes del Consejo Rector del Pacto por México, cuya presidencia rotatoria en esta etapa está a cargo de Gustavo Madero, evitaron el colapso. Y aunque se ha rechazado insistentemente, las expectativas de aprobación de las reformas energética y fiscal, tiene hoy a la reforma política como una moneda de cambio.
 
 
En esencia, cada grupo tiene su propia iniciativa.
 
Las propuestas de reforma político electoral contenidas en el Pacto por México, las presentadas por el Partido Acción Nacional y las propuestas en un carril aparte por los senadores del PAN y PRD aparecen como iniciativas distintas. No hay por ahora una iniciativa de consenso en este tema y, de acuerdo a los líderes parlamentarios, tampoco existe la certeza de que se apruebe antes de que inicie el periodo ordinario de sesiones en septiembre.
 
 
Adicionalmente, la agenda legislativa está llena de pendientes, ya que en sólo seis meses deberán abordarse no sólo las leyes secundaria en materia de educación, telecomunicaciones y competencia; sino también las leyes de anticorrupción y transparencia, así como las reformas financiera, política, hacendaria, energética y la iniciativa para crear el Sistema de Seguridad Social Universal.
 
 

Esto no permite ser optimistas y pensar que podrán ser desahogadas todas las reformas en este mismo año.
 
Los tiempos acordados en el marco del Pacto por México ya cambiaron. En pistas separadas, el propio líder panista presentó su propia propuesta de reforma constitucional en materia política, cuyo eje central es la creación de un instituto nacional electoral. En esta iniciativa se propone desaparecer a los 32 institutos electorales locales, y crear un organismo que sustituiría al Instituto Federal Electoral y que se encargaría de organizar todas las elecciones, tanto federales, como estatales y municipales.
 

Esta propuesta fue suscrita por el coordinador de los diputados del PAN, Luis Villarreal, pero el entonces líder de la bancada panista en el Senado, Ernesto Cordero -uno de los hombres más cercanos al expresidente Felipe Calderón- se sumó a una propuesta realizada por el coordinador de los senadores del PRD, Miguel Barbosa Huerta, quien planteó 30 puntos de reforma en materia político electoral.
 
 
Y en la lluvia de propuestas, también lanzaron una propuesta para pasar de un régimen presidencialista a uno semiparlamentario.
 
 
Esta propuesta contempla la reforma de 37 artículos de la Constitución, entre esos cambios destacan la creación de una ley de partidos políticos, la segunda vuelta en la elección presidencial, la reelección inmediata de legisladores y presidentes municipales, y crear la figura del jefe de gabinete.
 
 
En este contexto, el PRI no ha presentado ninguna propuesta en la materia, aunque en el marco del Pacto por México, acordó con el PAN y el PRD una agenda compuesta por tres partes: establecer gobiernos de coalición; impulsar una ley general de partidos, y definir las leyes reglamentarias de candidaturas independientes; iniciativa ciudadana; e iniciativa preferente.
 
 
Los acuerdos entre partidos y gobiernos no arriban
 
Ninguno de los grupos parlamentarios en el Congreso ha dado señales de alcanzar consensos para el diseño de una iniciativa común de reformas en materia política y electoral para su dictamen, discusión y aprobación en un periodo extraordinario de sesiones.
 

Aunque los dirigentes nacionales y coordinadores parlamentarios de las bancadas de ambos partidos exigen la aprobación de la reforma política antes de iniciar la discusión de las reformas energética y hacendaria, se resisten a reconocer que sea moneda de cambio.
 
“No es un intercambio, ni hay ningún acuerdo en ese sentido; lo que hemos planteado sobre la mesa, en el marco de los grandes temas de la agenda -en materia hacendaria, de la reforma energética y otras más- es que antes de seguir primero debemos terminar la reforma política”, trata de explicar el coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles.
 
 
Admite que “es evidente que es un apremio para el gobierno, pero insistimos en que de nada sirve transitar en los temas económicos si cada vez tenemos una degradación mayor en materia política-electoral, que puede ser, incluso, de alto riesgo para el país”.
 
 
Pero el coordinador del PRI en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones, reclama: “Es que no debe condicionarse una a la otra, seamos responsables y atendamos lo que el pueblo de México está requiriendo de nosotros: cambios, reformas transformadoras, que nos permitan volver a crecer y generar empleo”.
 
 
Considera que “la verdad es que las legislaciones político-electorales siempre están sujetas a los reclamos de los partidos políticos, sobre todo aquellos que no se ven beneficiados en las elecciones, y éste es un cuento de nunca acabar”.
 
 
Por eso “yo digo: tantas reformas económicas y financieras sean necesarias, para lograr el crecimiento económico de México y el empleo, como reformas político-electorales a satisfacción de los partidos políticos, para que nadie se llame al engaño”.
 
 

Y el jefe de la bancada del PAN en la Cámara baja, Luis Alberto Villarreal, también anota: “Respaldamos la propuesta y la posición del presidente nacional, Gustavo Madero: no podemos avanzar más si no se cumple con la reforma político-electoral y vamos a insistir en el tema del Instituto Nacional de Elecciones.
 
 

Por eso, “el mandato que tengo de mis compañeras y de mis compañeros diputados es que nosotros no habremos de iniciar la discusión de los temas económicos, hasta en tanto no discutamos una reforma electoral y la reforma política para este país”.