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Informe especial: Las fallas de las Afores

10 febrero 2014 4:15 Última actualización 20 septiembre 2013 5:40

 [Las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro se han convertido en parte fundamental para el sistema financiero mexicano / Arturo Monroy / El Financiero] 


 
 
Antonio Sandoval
 
 
Con 1.93 billones de pesos en activos y menos de 20 años de historia, empiezan a parecerse cada vez más al sistema bancario: sumamente concentradas.
 
 
Las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afore) se han convertido en parte fundamental para el sistema financiero mexicano, en menos de 20 años de operación dichas instituciones acumulan activos netos por 1.93 billones de pesos, equivalente a 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país; manejan los fondos de 49.8 millones de trabajadores mediante las cuentas individuales y ya se convirtieron en el segundo inversionista institucional solo superadas por el propio gobierno federal.
 
 
Sin embargo, el sector empieza a reflejar algunos problemas que con el paso del tiempo podrían convertirse en fallas estructurales si no se atienden. Por ejemplo, las afore se parecen cada vez más al sistema bancario, están sumamente concentradas.
 
 
Otros puntos medulares para tomarse en cuenta son: la comunicación con la sociedad, el arranque de un programa de estímulo para el ahorro de largo plazo, la transparencia y el trabajo conjunto con la autoridad para llevar la cultura financiera más allá de las grandes ciudades, además de mecanismos de gobierno corporativo más eficientes.
 
 
 
 
La disparidad de tamaños
 
 
De acuerdo con las cifras oficiales, la Afore más grande del sistema, XXI Banorte, tiene registrados a 11.59 millones de trabajadores en sus filas, pero considerando las cuentas que administra de trabajadores cuyos recursos están depositados en Banco de México (Banxico), el saldo se eleva a un total de 17.5 millones de cuentas bajo su resguardo y administración.
 
 
En contraste, la afore más pequeña del sistema, Afirme Bajío, tiene consignadas cuentas por 69 mil 171  unidades, en su caso no registra cuentas de trabajadores con recursos depositados en Banxico.
 
 
Lo anterior, significa que la diferencia en número de cuentas entre la afore más grande del sistema y su contraparte, es de 17 millones 462 mil 904 unidades. Dicho de otra manera, la institución más grande del SAR resulta ser 253 veces superior en términos de cuentas administradas a la más pequeña, una situación desproporcionada a todas luces.
 
 
Otro dato, las dos instituciones que más cuentas administran en el sistema son la afore XXI Banorte y SURA, ambas suman 23.6 millones considerando todos los conceptos, dicha cantidad representa el 47.48 por ciento del total del sistema. Es decir, dos instituciones administran casi la mitad de las cuentas, el restante b50 por ciento se reparte entre 8 afores.
 
 
En su etapa actual, el mercado ha pasado por dos periodos de consolidación, las autoridades y el gremio no descartan un tercero, aunque no se atreven a pronosticar qué tan cerca estaría, para unos antes habría que revisar la posición de las afore menos grandes como instituciones de nicho, mientras que para otros el tamaño es poco relevante siempre y cuando todas cumplan con los mecanismos de control establecidos.
 
 
 
De hecho, ambos actores divergen y convergen al mismo tiempo, lo que se explicaría por el papel que juegan en el sistema y también considerando que se realizaron relevos casi de manera simultánea en la titularidad de la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar) y la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore).
 
 


 
 
 
 
Sobreviven los que mejor se adaptan: Amafore
 
 
 
Sin descartar un eventual proceso de consolidación entre las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), la competencia en el mercado es la clave para un sector en el que las grandes administradoras no pueden anquilosarse y las pequeñas tienen que seguir vigilando su nicho de mercado.
 
 
“La competencia es como un sistema darwiniano, hace sobrevivir a los que mejor se pueden adaptar”, dice Carlos Noriega, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore).
 
 
Luego de que el sector ha registrado dos procesos de consolidación en las afore, es posible que pudiera presentarse un nuevo ciclo, pero todo dependerá de la forma en que respondan a la competencia entre ellas mismas.
 
 
“Una industria consolidada, que maneja 2 billones de pesos en activos y que registra un alto grado de eficiencia operativa, también está sujeta a una intensa competencia”.
 
 
El avance de la industria y la regulación eleva  los gastos y aprieta a las afore pequeñas; sin embargo, para el titular de Amafore es posible que las instituciones de menor tamaño se hayan especializado en nichos de mercado y en segmentos por ingresos de trabajadores.
 
 
No obstante, el directivo tampoco descarta que en lugar de un periodo de consolidación pudiera presentarse un crecimiento en el número de instituciones, pone el caso de Chile, el país más consolidado del mundo, que hace dos años registró la creación de una nueva administradora.
 
 
Pero, independientemente del número de intermediarios en el sistema, el principal reto para el gremio es lograr que todas las instituciones proporcionen a los trabajadores un servicio mínimo.
 
 
Para el titular de Amafore el gremio enfrenta hoy por hoy dos grandes retos: cobertura y aportaciones.
 
 
Las cifras son contundentes, muchos mexicanos no gozan de una cuenta individual, existe el riesgo de que todos ellos no tengan una pensión con el paso de los años. En materia de aportaciones el directivo señala la necesidad de mecanismos que promuevan mayor ahorro, tanto contributivo como voluntario.
 
 
En su punto de vista, la serie de modificaciones directas al sector que se plantea en la reforma hacendaria son positivas, desde su punto de vista el objetivo es consolidar a la cuenta individual del trabajador como el eje financiero de la seguridad social.