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Informe Especial: Apretón de tuercas al sistema hacendario

07 febrero 2014 3:47 Última actualización 06 septiembre 2013 5:2

[Este domingo, Enrique Peña Nieto enviará al Congreso de la Unión su propuesta en materia hacendaria / Bloomberg / Archivo] 


 
 
 Redacción El Financiero
 
 
El próximo domingo, el presidente Enrique Peña Nieto enviará al Congreso de la Unión la propuesta de su gobierno en materia hacendaria, la cual tendrá como principal objetivo acelerar el crecimiento económico.
 
 
Se prevé que la iniciativa tendrá, entre otras metas, simplificar el pago de impuestos, ampliar la base de contribuyentes con la incorporación de la economía informal, eliminar algunos regímenes especiales, y hacer que el sistema hacendario sea más justo y progresivo.
 
 
La reforma hacendaria además promoverá mayores y mejores facultades tributarias para las entidades federativas y municipios, como la ampliación de las atribuciones de control y cobro.
 
 
La propuesta busca fortalecer el cobro del impuesto predial por parte de las autoridades competentes, por lo que se revisará la Ley de Coordinación Fiscal para construir una relación más equitativa entre la Federación y las entidades federativas.
 
 
De igual manera, se presentará un conjunto de iniciativas de reformas a la Ley de Coordinación Fiscal y a la Ley General de Educación, con el objetivo de revisar a fondo el financiamiento de la educación pública derivado de la descentralización educativa de 1993.
 
 
En otro orden, en la reforma hacendaria del gobierno se incluirá una simplificación integral del régimen fiscal de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).
 
 
El mandatario acompañará su propuesta hacendaria de una iniciativa que planteará la creación del Sistema de Seguridad Social Universal, el cual incluiría cuatro elementos fundamentales: acceso efectivo a los servicios de salud, pensión para la vejez, seguro de desempleo y seguro de riesgos de trabajo.
 
 
De esta forma, toda la población, sin excepción, tendría pensión y acceso efectivo a la salud, al mismo tiempo que dejarían de existir los incentivos para ingresar o permanecer en la economía informal, lo que aumentaría la calidad de los empleos, la productividad y el crecimiento económico.
 
 
 
 
Cambia el mapa de ruta para la reforma hacendaria
 
 
El mapa de ruta para la reforma hacendaria integral que se venía elaborando desde la campaña presidencial tuvo que ser modificado drásticamente, ante el saldo de 1.7 puntos porcentuales que, hasta ahora, el mal clima económico de los últimos cuatro meses le arrebató a las expectativas de crecimiento del PIB.
 
 
Esto, junto a la radiografía que mostró que cerca de 50 por ciento de los mexicanos vive en pobreza y 11 millones en pobreza extrema, obligó a transformar la intención de ir por una gran reforma hacendaria integral a la de sólo trabajar en cambios a las normas fiscales.
 
 
“A principios de año la pretensión original implicaba modificaciones al IVA e ISR. En su momento se planteó la posibilidad de fusionar el IETU con Renta y hacer cambios en la Ley Federal de Derechos, pero todo este esquema se ha venido adecuando a los grandes cambios económicos y sociales de las últimas semanas.
 
 
“La reforma fiscal se tiene que llevar a cabo para empezar a incorporar a los sectores informales, pero con mucho cuidado para que la pobreza no se vaya a incrementar a través del efecto del consumo, por lo que teniendo en cuenta estos aspectos, las tasas del IVA ya están determinadas”, explicó Herbert Bettinger.
 
 
En entrevista con El Financiero, el fiscalista, socio director de Bettinger Asesores y Coordinador de Impuestos del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), detalló lo que bajo su personal punto de vista debería ser el nuevo esquema del IVA.
 
 
Aclaró que ante el cambio tan radical en el panorama económico, dado que entre enero y abril se esperaba que en 2013 el crecimiento fuera de 3.5 por ciento y hasta ahora la perspectiva ha bajado a 1.8 por ciento, subir la tasa del IVA desde el actual 16 por ciento, definitivamente no sería conveniente.
 
 
Dijo que en tasa cero se deben de quedar los alimentos básicos, es decir, aquellos que no han sido transformados industrialmente, como carne, pollo, pescado, mariscos, arroz, frijol, frutas y verduras, entre otros.
 
 
El resto de los alimentos se gravaría de acuerdo a la popularidad del bien de consumo. A mayor popularidad, menor tasa: la leche y las tortillas, con un IVA de entre 2 y 3 por ciento, midiendo la posibilidad de no afectar aún más a los que están en pobreza.
 
 
Se escalaría entre 6 y 8 por ciento hasta topar con la tasa de 16, y si en los hogares las sardinas enlatadas son de gran demanda, no se gravaría con un IVA de 16 por ciento, sino con uno de 2 o 4 por ciento.
 
 
“Si la mostaza tiene un buen grado de popularidad de consumo, pero no tanto como las sardinas, debería tener un IVA de entre 6 y 8 por ciento, y los que están fuera de esos rangos de popularidad, mantenerse con un IVA de 16 por ciento. Además en frontera quitaría el IVA de 11 por ciento y lo pondría en 16”, agregó.
 
 
 
 
Terminar con privilegios, punto de arranque
 
 
La reforma fiscal que México necesita es una que, para empezar, cambie el perfil fiscal de Pemex para permitirle que se modernice y pueda detonar el crecimiento en otros sectores.
 
 
Esto implica que el Estado deberá allegarse de los recursos que ya no estaría recibiendo de las paraestatales Pemex y CFE, y para ello necesita terminar con los privilegios fiscales, específicamente en la parte del IVA, consideró Gabriel Pérez, director de la Escuela de Economía de la Universidad Panamericana.
 
 
“Tendría que hacer más progresivo el sistema tributario; concentrarse en impuestos indirectos, que son no distorsionantes, es decir, no afectan la decisión trabajo-ocio de los agentes económicos, como por ejemplo sí lo hace el ISR y eliminar la consolidación fiscal”, añadió.
 
 
En entrevista con EL FINANCIERO, dijo que con una reforma fiscal con elementos como éstos, el gobierno federal podría aumentar sus recursos en por lo menos cuatro o cinco puntos del PIB.
 
 
Añadió que el gasto público no debe estar fuera de la reforma fiscal, o de otra forma no se podría augurar un buen desempeño de la misma.
 
 
“Tiene que ser ingreso-gasto y la parte de deuda, que es el trípode de las finanzas públicas y orientar el presupuesto a resultados; tener bien claros los indicadores que puedan orientar la asignación de los recursos”, agregó. Opinó que al igual que en los países desarrollados, la columna vertebral del sistema tributario deben ser los impuestos indirectos, básicamente el IVA, generalizándolo a una tasa de 16 por ciento en todo el país, sacando de los regímenes especiales a los alimentos y las medicinas.
 
 
“De esta forma estarían aumentando la base, minimizando distorsiones y  maximizando recursos y recaudación, porque estarían lanzando la red para bajar la informalidad y en el muy corto plazo a los informales los estarían gravando con IVA, como debe ser”. Pérez del Peral agregó que con este esquema se generaría una estructura tributaria enfocada al fomento de la inversión y se podría mantener la progresividad del ISR, pero bajando las tasas.
 
 
Dijo que la tasa del ISR se reduciría mediante una diferenciación por niveles de ingreso y que con una tasa del ISR de 25 por ciento se estaría dando un paso importante para fomentar la inversión, pero manteniendo la progresividad. “En realidad, en los primeros cuatro deciles de ingreso el ISR se convierte en un subsidio, no es un impuesto, y la tasa iría en aumento hasta el décimo decil.
 
 
“La tasa máxima sería de 25 por ciento para el decil X; de 24 para el IX y así sucesivamente, con lo que se estaría fomentando la inversión, como ocurrió en Irlanda o Estados Unidos cuando llegó Ronald Reagan: bajó la tasa del ISR y se disparó la recaudación”.
 
 
 
 
 Urge una auténtica corresponsabilidad hacendaria
 
 
La verdadera reforma fiscal de México debe empezar a nivel municipal y estatal con una nueva Ley de Coordinación Fiscal (LCF) no draconiana, es decir, que sin ser excesivamente severa en verdad concientice a los gobiernos locales de su protagonismo en una captación de impuestos equitativa y progresiva.
 
 
“La LCF será el incentivo, acicate o detonador de una auténtica corresponsabilidad hacendaria en México. De otra forma seguiremos teniendo estados y municipios que sólo extiendan la mano y presionen cíclicamente al gobierno federal para que cada vez tengan más y más recursos”, consideró Raymundo Tenorio Aguilar.
 
 
El director de la Escuela de Negocios y Humanidades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus Toluca advirtió que México ya no puede tener entidades cuyo ejercicio de gasto dependa 95 por ciento de lo que la Federación les transfiera y sólo 5 por ciento de la captación local, porque no habrá dinero que alcance.
 
 
“Un verdadero camino de reforma fiscal está en una nueva LCF. Acabamos de ver que por no tenerla, hay que andar haciendo parches con nuevas leyes para supervisar que las entidades federativas que no endeuden en forma indebida y que los gobernadores no metan más la mano”, indicó.
 
 
En entrevista con EL FINANCIERO, indicó que los gobiernos de los estados tienen que hacerse más responsables, porque son ellos quienes legislan para la entidad y el municipio y éste no lo puede hacer, quedando, ya a nivel microcosmos, bajo lo que los legisladores locales hagan.
 
 
“La verdadera reforma fiscal de México está ahí, porque en vías de tener progreso, los municipios procurarán más tener recursos de impuestos prediales y derechos por extensión de permisos para apertura de negocios.
 
 
“Se trata de entregarles su responsabilidad constitucional, y que ejerzan sus facultades para que graven, cobren impuestos y distribuyan de manera justa. Los estados y municipios tienen que aprender por sí mismos a contribuir con la reforma fiscal que México requiere”, enfatizó.
 
 
 
 
Equidad y progresividad
 
 
Por otra parte, en el ámbito federal, Tenorio Aguilar indicó que la reforma hacendaria no va a cambios constitucionales, sino a reformar leyes.
 
 
Opinó que las leyes del IVA e ISR “deben ser tiradas a la basura para dar paso a otras nuevas que contemplen, ahora sí, todo el concepto constitucional de equidad y progresividad”.
 
 
También se pronunció por la eliminación de privilegios y exenciones a quienes no lo merecen, y que estas últimas sean distributivas, no subsidiarias y tampoco se conviertan en incentivos perversos.
 
 
Enfatizó que si México es miembro de la OCDE, la tasa de ISR que se paga en nuestro país debe ser similar a la del resto de los integrantes del organismo.
 
 
Agregó que la informalidad “debe entrar al aro” con ISR, no con impuestos de los que están en el Régimen de Pequeños Contribuyentes, y que se deben eliminar exenciones a agricultores y ganaderos “que se han hecho multimillonarios al tener exentos de ISR sus ingresos por producir alimentos”.