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Inflación supera a tasas de interés de corto plazo

07 febrero 2014 3:42 Última actualización 16 septiembre 2013 10:30

 
 
La baja en el crecimiento de los precios al consumidor es una buena noticia para la estabilidad financiera y la capacidad de consumo de la población en general, pero entre sus efectos negativos colaterales ha contribuido a colocar a los rendimientos que pagan instrumentos de corto plazo, como los Cetes, por debajo de la inflación.
 



De acuerdo a información proporcionada por el Banco de México, los rendimientos de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) han alcanzado mínimos históricos nominales en los plazos de 28, 91 y 182 días en el mercado de deuda primario. En tanto que en el horizonte de un año, es factible que también alcancen un nivel sin precedente en la subasta de esta semana.

Las bajas tasas de interés son un signo de confianza en la economía de México. Los extranjeros, sobre todo, sea han beneficiado de este comportamiento, dado los bajos rendimientos todavía prevalecientes en sus países de origen.

Para los residentes en el país, pero sobre todo para los que no cuentan con portafolios diversificados, han significado una pérdida en su capacidad de compra.
 



La inflación en general se encuentra dentro del rango de tolerancia de Banxico que es del 4.0 %. La denominada subyacente, incluso, se encuentra en mínimos sin precedente. Esta situación, con todo y que es buena, no ha sido suficiente para evitar que los rendimientos de los Cetes se tornen negativos, es decir, que su nivel nominal se encuentra por debajo de la inflación estimada en dicho periodo.

Las tasas de interés reales negativas erosionan el poder de compra de los ahorros de la población con más bajos recursos.

Una defensa para sortear algunos de los efectos negativos de la existencia de rendimientos reales es poder participar en instrumentos como las sociedades de inversión o buscar incrementar el ahorro voluntario en los fondos de pensiones.

La otra línea de defensa es gastar los recursos en bienes que efectivamente puedan cubrir algunas necesidades prioritarias, como bienes de consumo e incluso la adquisición de alguna casa, entre otras cosas.