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Iberdrola busca crecer en México tras reforma energética

06 febrero 2014 3:44 Última actualización 07 enero 2014 5:42

 [La firma española apuesta por la generación eólica / Bloomberg]


 
 
 
Sergio Meana
 
 
Ampliar la capacidad en el parque La Ventosa en Oaxaca es una de las primeras respuestas de Iberdrola a la reforma energética, pues la lucha por la generación eólica se agudizará en los próximos años.
 

El grupo español es el líder privado en generación en México, en el que produce alrededor del 14.5 por ciento de toda la electricidad, sin embargo su verdadera prueba está a punto de comenzar con la apertura en el sector.
 
El grupo también cuenta con plantas de ciclo combinado, de las cuales ahora podrá vender su generación a cualquier cliente.
 

Iberdrola dispone en la actualidad de 770 empleados en México y una potencia instalada de más de 5 mil 200 megawatts (MW), principalmente mediante centrales de ciclo combinado de gas (4 mil 987 MW), de acuerdo con informes de la empresa.
 

La semana pasada, EL FINANCIERO publicó que como parte de su estrategia la firma aumentó en 22 megavatios la potencia del parque eólico de La Ventosa, en Oaxaca. Para esa ampliación se instalaron 11 nuevos aerogeneradores y se crearon 250 empleos para mexicanos.
 
Otra prueba de que la lucha en el sector se agudizará son las inversiones en generación eólica que aunque han variado en los últimos cinco años muestran una tendencia al alza.
 
Esto toda vez que en el 2008, la inversión en energía eólica alcanzó 512 millones de dólares y en 2013 fue de poco más de mil millones de dólares.
 
La industria sin embargo no se quedará con las manos cruzadas, pues para 2020, la Asociación Mexicana de Energía Eólica tiene un Plan Nacional de Desarrollo para el aprovechamiento de 12 gigawatts eólicos.
 
Este aprovechamiento adicional generaría un impacto de 167 mil millones de pesos, equivalentes a 1.1 por ciento del Producto Interno Bruto del año 2011, de acuerdo con el estudio.
 

La otra parte de este plan implica un crecimiento de 17 por ciento en la fabricación de componentes nacionales, pues pasaría de un 33 por ciento a un 50 por ciento de la demanda.