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Futuro de cigarros electrónicos, en duda por políticas europeas

07 febrero 2014 6:14 Última actualización 15 junio 2013 7:44

[Cuartoscuro] 


 
Bloomberg
 
 
Cuando los fumadores pensaban que ya no había problema en volver a fumar, un debate sobre la seguridad de los cigarros electrónicos amenaza con dejarlos sin nicotina.
 
Carentes de humo y olor, los cigarrillos electrónicos se popularizan, y en Europa y los Estados Unidos se los considera menos nocivos que los verdaderos porque no contienen alquitrán, arsénico ni otros elementos cancerígenos tóxicos. Pero una decisión de esta semana del gobierno británico de tratar los tubos de acero como un medicamento, así como un plan francés de prohibirlos de lugares públicos, plantean preguntas respecto de qué riesgos conllevan para la salud.
 
Los cigarrillos electrónicos, que están en el mercado de Europa y los Estados Unidos desde 2006, son elementos a batería que proporcionan nicotina vaporizada y se encienden cuando se los fuma. Ha habido casos de cigarrillos defectuosos que han explotado y provocado quemaduras faciales de segundo grado, dijeron organismos reguladores de salud británicos esta semana. Por otra parte, como los cigarrillos electrónicos dan a los usuarios una dosis de nicotina, crece el temor a que puedan volverse adictivos.
 
"Los controles actuales se centran en la seguridad eléctrica y de la batería, pero no en qué contiene el producto y cómo se lo ingiere", dijo Jeremy Mean, un funcionario de manejo del riesgo del organismo regulador de medicamentos de Gran Bretaña.
 
Se trata de un llamado de atención para este mercado, que aún es pequeño pero crece con rapidez. El sector se acercará a los 2,000 millones de dólares (mdd) de ventas para fines de 2013 y podría superar los 10,000 mdd para 2017, según Bonnie Herzog, una analista de Wells Fargo. En Nueva York. La demanda de los elementos sin humo podría superar la de cigarrillos tradicionales en la próxima década, dijo Herzog.
 
A medida que fabricantes y compañías tabacaleras redoblan su publicidad de cigarros electrónicos en los Estados Unidos y éstos ganan popularidad a ambos lados del Atlántico, la principal preocupación de los funcionarios de salud de Francia y Gran Bretaña es algo que hasta ahora no está demostrado: que los cigarros electrónicos podrían llevar a los usuarios a adoptar los verdaderos.
 

 
 
El modelo europeo
 

"Los cigarros electrónicos deben convertirse en una ayuda para dejar de fumar, no en una herramienta para aumentar la cantidad de fumadores. Se están convirtiendo en una moda, y muchos jóvenes se sienten atraídos", dijo Jean-Louis Touraine, un legislador socialista que es médico y especialista en políticas de salud.
 
En los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por su sigla en inglés), piensa proponer una regulación que extienda su autoridad sobre los cigarros electrónicos. Los organismos reguladores de Europa trabajan más rápido, y es probable que la decisión de Gran Bretaña sirva como modelo para una reglamentación en la Unión Europea, dijo Erik Bloomquist, un analista de Berenberg Bank.
 
En Gran Bretaña, los cigarrillos electrónicos se considerarán medicamentos para 2016 y estarán bajo la supervisión de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para la Salud, que exigirá a los fabricantes la presentación de datos sobre la calidad de sus productos, la forma en que transmiten la nicotina al organismo y sus características en relación con otros productos de reemplazo de la nicotina, dijo el organismo el 12 de junio.