Fructosa pone en peligro a la industria azucarera mexicana
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Fructosa pone en peligro a la industria azucarera mexicana

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Fructosa pone en peligro a la industria azucarera mexicana

28/01/2013
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Héctor A. Chávez Maya
 

La fructosa representa ya 33% de los 5.3 millones de toneladas de edulcorantes que se consumen en el país; para los ingenios, significa una caída en sus ventas de 13,600 millones de pesos, estiman representantes del sector.
 
Ello pone en peligro a esta industria en el país, que está obligada a ser más competitiva pero no con impuestos compensatorios o protección arancelaria, sino con innovación tecnológica que le permita tener mayor valor agregado, consideraron.
 
Tan sólo en 2012, las industrias refresquera, panificadora y de confitería, principalmente, consumieron 1.7 millones de toneladas de ese endulzante derivado del maíz, que -a decir de productores, industriales e investigadores- recibe un alto subsidio por parte del gobierno de Estados Unidos, pues mientras en ese país se comercializa en niveles superiores al precio mundial del azúcar (de 400 pesos por bulto de 50 kilos), en México se cotiza alrededor de 370 pesos.
 
Esta situación, considerada como competencia desleal, saca de competitividad al sector agroindustrial mexicano, que entre enero de 2012 e igual mes de 2013 ha visto caer el precio del endulzante hasta en 40%, al pasar de 480 a 290 pesos por bulto de 50 kilos precio libre a bordo, mientras que en las centrales de abasto pasó de 590 a 343 pesos.
 
Reconversión industrial
 
Para Raymundo Tenorio Aguilar, director de la carrera de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, no es posible establecer barreras arancelarias, pues lo que se requiere es entrar a un proceso de reconversión industrial y productiva pensando en otro tipo de valor agregado como alcoholes y etanol.
 
Consideró que el bajo valor agregado que se da al azúcar tiene entrampada la relación de gasto entre costos y precios, por lo que hace falta inversión en el sector tanto de cañeros como de industriales, e incluso la propia banca de desarrollo puede otorgar créditos preferenciales para innovación en productos derivados de caña.
 
Por su parte, Carlos Blackaller Ayala, dirigente de la Unión Nacional de Productores de Caña, señaló que es necesario un trabajo conjunto de productores de la vara, industriales y el gobierno federal para lograr un ordenamiento del mercado, y así ramas como la refresquera regresen al consumo de azúcar en aras de mejorar la economía de todo el sector.
 
Subsidios
 
Entre 1990 y 2002 el consumo de fructosa creció de cero a 9,800 toneladas, y de 2006 a la fecha pasó de 340,000 a 1.7 millones de toneladas, lo que obliga a exportar excedentes e incurrir en mayores gastos para colocar la producción nacional de azúcar en el mercado extranjero, advirtió.
 
"Actualmente la materia prima de la fructosa (el maíz) se ha incrementado considerablemente, y aun con ello por los subsidios permite que siga saliendo al mercado a costos menores que el de la caña."
 
Para Rubén García Treviño, expresidente de la Asociación Nacional de Empresas Azucareras (ANEA), es necesario que el gobierno actúe y se logre una competencia en igualdad de condiciones con la fructosa, es decir sin subsidios, pues ello permitiría que se regrese al consumo de azúcar nacional.
 
Actualmente, al interior del Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar se ha planteado un esquema en que el compromiso es mantener un mercado azucarero siempre ordenado, exportar los excedentes y garantizar el mercado nacional, buscando que haya competitividad en los precios y evitando la especulación al tener inventarios fuertes para el mercado nacional.