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FINANCIAL TIMES: La ciencia española está deprimida

12 febrero 2014 4:14 Última actualización 14 junio 2013 5:0

[Reuters]



 
 
 
Amaya Moro-Martín regresó a España hace 5 años, después de pasar 11 enseñando astrofísica en algunas de las mejores universidades en Estados Unidos.

Volvió a Madrid, tras estar en Princeton, gracias al prestigioso programa Ramón y Cajal, una beca de 5 años para investigadores que ofrece generosos fondos y un contrato permanente en España. La beca de investigación de Moro-Martín se acaba a finales de este año, pero la promesa de un contrato se ha evaporado.

El gasto en ciencia e investigación fue recortado dramáticamente como parte del amplio programa de austeridad del gobierno español. Universidades y centros científicos se quejan que en ocasiones no hay dinero ni siquiera para comprar guantes, batas de laboratorio y materiales básicos como nitrógeno líquido. Nuevos puestos para maestros, tales como el prometido a Moro-Martín y otros miembros del programa Ramón y Cajal son pocos, una escasez que empuja a los mejores jóvenes científicos españoles a abandonar el país o la investigación académica por completo.

“Básicamente no tenemos esperanza de obtener un contrato permanente. No hay futuro para nosotros aquí, así que tenemos que partir”, dice Moro-Martín.

Tras 5 años en el Centro de Astrobiología en Madrid, este año empacará para tomar una nueva posición en un instituto en Baltimore, Estados Unidos. Ella comenta que es una historia conocida: “Si caminas por mi centro estos días, puedes escuchar el eco del silencio. Hay un gran vacío.”

Este viernes, miles de científicos e investigadores marcharán por las calles de Madrid, Barcelona y otras ciudades para llamar la atención sobre su problema, así como para advertir sobre los riesgos que enfrentará el país por la fuga de cerebros en el largo plazo. Los críticos acusan al gobierno de socavar uno de los pilares clave de una futura recuperación económica.

“El mismo gobierno dice que nuestra economía debería estar basada en la innovación. Dicen que necesitamos innovación, pero entonces van y cortan los recursos para apoyarla”, señala Anxo Sánchez, profesor de matemáticas aplicadas en la madrileña Universidad Carlos III.

La controversia subraya un agudo dilema que se le presenta a muchos de los gobiernos que están cortos de dinero en el sur de Europa: cómo recortar gastos y bajar el déficit presupuestal sin afectar los proyectos económicos a largo plazo. En el caso de España, el gobierno ha ofrecido beneficios fiscales y otros incentivos al sector privado, en un esfuerzo por estimular a las corporaciones a gastar más dinero en investigación y desarrollo.

No queda muy claro, sin embargo, si estas medidas puedan compensar el daño causado a las universidades financiadas por el Estado y los centros de investigación. El gasto del gobierno en investigación y desarrollo ha sido reducido en 40% desde 2009, aunque el presupuesto del rubro ya está por debajo de muchos otros países europeos.

Bajo el régimen de austeridad actual, las universidades y los centros de investigación sólo pueden reemplazar 1 de cada 10 posiciones que quedan vacantes. Pero incluso, ese objetivo no se cumple: en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, que maneja más de 130 centros de investigación, sólo hay dinero para 5 nuevos puestos en 2013, una fracción de los 150 puestos que se espera queden vacantes durante este año.

Aparte del personal, los científicos se quejan de que el gobierno está retrasando fondos prometidos para la investigación; quienes recibieron becas el año pasado todavía están esperando ver algo del dinero prometido.

“Si necesitas comprar equipo o contratar un técnico, estás definitivamente muerto”, explica el profesor Sánchez. “Es un gran problema. Los recortes son de tal magnitud que la totalidad de la comunidad científica se encuentra en una depresión”.

El ministerio de economía de España, que se encarga de las políticas de investigación, admite que hay problemas de financiamiento. Ha prometido un paquete financiero para aliviar el flujo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y trabaja en un estudio para determinar si España sufre efectivamente de una fuga de cerebros. Aun así, altos funcionarios han tocado la nota que irrita a los investigadores al insistir en la importancia de que los científicos adquieran experiencia fuera del país.

“Con la gente que están perdiendo ahora están perdiendo décadas”, dice Moro-Martín, quien es parte de un movimiento de base social para protestar contra los recortes. “Hay algunas áreas de investigación en las que España es muy competitiva, pero en unos años esto se verá destruido”.

Ella urge al gobierno que piense sobre el mensaje que está enviando a los estudiantes. “Estos recortes de presupuesto están socavando el potencial del país para cambiar su modelo económico”, dice. “¿Quién que esté en sus cabales va a querer dedicarse a la ciencia como ocupación?”.
 
 
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