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FINANCIAL TIMES: España y su frustración contra Alemania

07 febrero 2014 6:14 Última actualización 24 junio 2013 7:10

[Bloomberg]


 

 
Por Tobias Buck
 

Es difícil no detectar el tono glacial con el que los españoles se refieren en estos días a Alemania y su líder.

Hay señales de un descontento creciente contra Berlín en las columnas de los periódicos, las encuestas de opinión y las conversaciones cotidianas

Las encuestas reflejan un sentimiento generalizado en España de que Alemania se ha vuelto demasiado poderosa en Europa y a la vez reticente a ayudar a los países golpeados por la recesión en la periferia del continente.

Angela Merkel, la canciller alemana, ha surgido en particular como un pararrayos; es criticada y ridiculizada por su papel como promotora de la austeridad. Su popularidad en España ha caído bruscamente en medio de acusaciones de que sus políticas están empeorando el problema del desempleo en el país ibérico.

Apenas hace un año, los españoles nombraron a Merkel como la líder más admirada en Europa. Ahora está debajo de las cabezas de Francia, Italia y Reino Unido.

“Los países del sur de Europa tienen un problema ahora, y se llama Merkel,” dice Manuel Conejero, el dueño de una pequeña empresa constructora en el centro de Madrid. “Los alemanes perdieron dos guerras a un gran costo. Ahora son suficientemente inteligentes para ganar ésta sin disparar un solo tiro, mientras que otros países terminan heridos”.

Los analistas dicen que los españoles saben demasiado bien que los recortes de presupuesto y dolorosos aumentos de impuestos que ha impulsado Mariano Rajoy fueron generados e implementados en Madrid. Pero muchos ven al primer ministro español tal como lo representa Peridis, un popular caricaturista del diario El País: una figura pequeñita temblando frente a una canciller alemana gigantesca.

Manolo Pérez, quien dirige una tienda de frutas en el centro de la capital, dice: “creo que Alemania está empeorando nuestra situación al pedir que apretemos el cinturón aún más con recortes presupuestales y austeridad”.

La posición de Merkel ha sufrido también al ser comparada con un antecesor famoso, menciona Charles Powell, el director del Real Instituto Elcano, un centro de estudios en Madrid. “Los españoles esperaban que Angela Merkel fuera más como Helmut Kohl”, señala. “Existe el recuerdo de Kohl sacrificando el interés alemán a favor del interés europeo. También hay sorpresa ante las críticas de algunos protagonistas alemanes sobre el desempeño español”.

No es de asombrarse que las políticas económicas actuales de España estén tan cercanamente ligadas a Alemania. Desde el momento en que el gobierno de Rajoy asumió el poder a finales del 2011, ha hecho un esfuerzo consciente de repetir algunas de las medidas que permitieron que Alemania saliera de su propia recesión hace una década, incluyendo una reforma laboral y focalizándose en el crecimiento de las exportaciones y la competitividad. A los ojos del gobierno, estas políticas ya están dando resultados: los costos unitarios laborales han disminuido, la competitividad está creciendo y las exportaciones se han incrementado pronunciadamente.

A pesar del traslape ideológico, han habido tensiones en la relación de los dos gobiernos. Los funcionarios españoles dicen que buscaban un mayor apoyo de Berlín durante el clímax de la crisis el año pasado y ahora les gustaría ver un progreso más rápido en la unión bancaria de lo que Alemania permitirá. Rajoy ha pedido a Berlín que apoye el consumo doméstico, una medida que Madrid espera pueda alentar aún más las exportaciones españolas.

“Los españoles buscan una política de mayor expansión en Alemania”, dice Andrés Ortega, un consejero del anterior gobierno español y quien maneja una consultoría política en Madrid. “Quieren mayor intervención del Banco Central Europeo y un mayor compromiso alemán con la unión bancaria. Y quieren buscar algún tipo de eurobono”.

Los alemanes, mientras tanto, considera Ortega, “no tienen tanta confianza en que estamos realizando las reformas necesarias.”

Thomas Stehling, director de la oficina en Madrid de la Fundación Konrad Adenauer, un centro de estudios independientes con nexos cercanos a los demócratas-cristianos, en el poder, detecta un poco de 'amor desilusionado' entre los dos lados. “Existe el peligro de entrar a un proceso en que una parte dice, ‘estamos desilusionados porque no nos ayudaron’ y la otra contesta, ‘estamos desilusionados porque no vemos que nuestra ayuda surta efecto’”.

Sin embargo, a pesar de todas las tensiones recientes, la mayoría de los funcionarios y analistas están de acuerdo en que las relaciones fundamentales entre los 2 países permanecen intactas.

Alemania y sus modelos económicos y sociales son todavía muy admirados en España, mientras que los funcionarios alemanes enfatizan que Madrid ha hecho más que otros países para restaurar su fuerza económica. El debate español acerca del poder emergente alemán ha estado –al contrario de Grecia, por ejemplo– relativamente libre de referencias a la Alemania Nazi y a Hitler.

La ausencia de enemistad histórica –España es de los pocos países en Europa que nunca ha ido a la guerra contra Alemania– ayuda claramente, así como la relación construida a través de la migración y el turismo, “No olviden que cada año millones de alemanes pasan las semanas más felices del año en España”, menciona un funcionario alemán.

Finalmente, las frustraciones que se han generado durante el año pasado simplemente reflejan una nueva realidad europea para España, dice Ortega: “Ahora somos tomadores de decisiones, no implementadores de decisiones en Europa”.
 
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