Archivo

FINANCIAL TIMES: El peligro exagerado de la inflación

07 febrero 2014 6:14 Última actualización 12 junio 2013 8:43

 [Bloomberg] 


 
Financial Tims/Martin Wolf

 
Hace 3 años, en el “Davos del Verano” del Foro Económico Mundial en Tianjin, escuché a un republicano decir que EU tendría un periodo de hiperinflación dentro de 2 años.
 
Muchas personas creen que la hiperinflación viene en camino. Si EU está en problemas, sin duda el Reino Unido también lo está.
 
¿Tienen sentido estas predicciones? La respuesta es posiblemente sí, a muy largo plazo. En la actualidad, el riesgo es que la inflación se mantenga muy baja y no demasiado alta. Paradójicamente, esto aumenta el riesgo de inflación a largo plazo.
 
¿Qué impulsa un proceso inflacionario? Milton Friedman dio la respuesta clásica: “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que es y sólo puede ser producido por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que en la producción”.
 
Pero esto no explica por qué la cantidad de dinero debe crecer más rápidamente que la producción. La respuesta de quienes ahora viven aterrorizados de la inflación es doble.
 
En primer lugar, los bancos centrales están “imprimiendo dinero” a través de la “expansión cuantitativa” que, en última instancia, producirá un aumento explosivo del dinero en sentido amplio. Segundo, los posibles niveles de deuda pública alentarán a los gobiernos a declararse morosos, por medio de la inflación.
 
Analicemos este gran problema para el Reino Unido, país que experimenta un aumento de la deuda pública y un nivel alto de inflación reciente.
 
Independientemente de los peligros a largo plazo, el panorama para los próximos dos años aparenta ser todo lo contrario. Tanto el núcleo como las tasas de inflación se encuentran en niveles razonablemente bajos. La inflación salarial está cercana a cero y, a pesar de la caída de la productividad, los costos laborales unitarios aumentan por debajo de 2% al año.
 
La tasa de cambio se estabilizó, al igual que los precios de las materias primas. El FMI prevé que puedan caer en los próximos años. A fin de cuentas, las presiones inflacionarias a corto plazo son muy débiles.
 
Ahora pasemos a los próximos 5 años. Durante ese periodo, la demanda y la utilización de la capacidad se vuelven importantes. Por desgracia, el PIB del Reino Unido es del 16% por debajo de su tendencia anterior a la crisis.
 
Las estimaciones oficiales indican también mucho exceso de capacidad: el FMI estima la “brecha de la producción” –la diferencia entre el producto efectivo y el potencial– en un 4% este año.
 
Aunque no es tan alto como se podría esperar, el desempleo está alrededor del 8%. Por otra parte, la expansión de las propias hojas de balance del banco central no ha compensado la disminución del deseo de los bancos para prestar. En consecuencia, el monto de crédito y el monto del “dinero en sentido amplio” en circulación se está reduciendo.

Por último, la política fiscal es muy restrictiva. Incluso en el mediano plazo, es difícil creer que la inflación sea algo más que una remota posibilidad.
 
Entonces, ¿qué nos espera a más largo plazo? ¿Podría la década del 2020 ser testigo de un salto inflacionario? Muchos creen que sí. Ellos asumen que los bancos prestarán más dinero, suponen que el alto nivel actual de las reservas en el banco central es un indicador de la futura expansión monetaria -el factor multiplicador del dinero-.
 
Un banco solvente puede obtener las reservas que necesita del banco central. Además, el banco central se asegurará de que dicho banco no carezca de reservas, ya que la alternativa sería un colapso del sistema de pagos.
 
Entonces, ¿qué limita los préstamos de bancarios? La respuesta es su propia solvencia y la de sus clientes; de manera que el capital social del banco es, por consiguiente, un factor determinante más importante de su capacidad de crear dinero que sus reservas.
 
Por otra parte, en caso de que el banco central deseara reducir el exceso de reservas de los bancos, o bien, puede vender deuda gubernamental al público o elevar sus exigencias del monto mínimo de reservas. Por lo tanto, la idea de que un alto nivel de reservas garantiza un futuro aumento del dinero en sentido amplio es falsa.
 
Un argumento más convincente que apunta a la probabilidad de una inflación alta no es que es una consecuencia necesaria de las políticas actuales, sino que es la forma más sencilla para que los diseñadores de políticas hagan frente a la proyección de la deuda pública (o privada).
 
Desde este punto de vista, los conflictos distributivos – entre acreedores y deudores, o tal vez  entre jóvenes y mayores – se resuelven por medio del mecanismo de morosidad inflacionaria sobre los pasivos. Es fácil pensar en los precedentes para una redistribución inflacionaria de la riqueza.
 
¿Cuáles son, después de todo, las alternativas? En términos generales, son la austeridad, el crecimiento y la represión financiera (reducción de tasas de interés, probablemente en combinación con el control de cambios y otras restricciones a los inversores).
 
La inflación puede encajar muy cómodamente con estos elementos alternativos. De hecho, el Reino Unido tiene una interesante historia reciente en cuanto a su gestión de la elevada deuda pública.
 
Después de la Segunda Guerra Mundial, la deuda neta era más del 200% del Producto Interno Bruto. A principios de los años 1970, eso se redujo a un 50%.
 
¿Cómo se produjo este cambio notable? La respuesta es que la deuda nominal en circulación aumentó en sólo 29% entre 1948 y 1949 y entre 1970 y 1971, mientras que el PIB nominal aumentó un 336%.
 
Tanto el PIB real (hasta 91%) y el nivel de precios (hasta 128%) contribuyeron a este feliz desenlace: la tasa compuesta de crecimiento del PIB nominal fue de 6.9%, 3% de la economía real y 3.8% del nivel de precios.
 
A menos que el Reino Unido resulte ser igual que Japón en las últimas dos décadas, el nivel de la deuda pública con respecto al PIB debería, en la mayoría de los pronósticos, llegar a ser en la década del 2020, menos de la mitad de lo que era en 1948.
 
Dicho eso, aun el crecimiento del PIB nominal a 4% anual debería ser suficiente. Esto presupone que será posible convertir el déficit fiscal primario (antes del pago de intereses) en un superávit de, por ejemplo, el 2% del PIB a principios de los años 2020 y que las tasas de interés reales a largo plazo no sobrepasarán el 2%.
 
Bajo estas premisas, la estrategia de crecimiento por encima de la deudaes perfectamente posible.