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¡Evita la cruda de Año Nuevo! (Aquí el cómo)

06 febrero 2014 7:30 Última actualización 31 diciembre 2013 5:2

  [Expertos recomiendan que antes de beber se debe ingerir una comida abundante con alto contenido proteínico, como un filete o una tortilla de huevos, ya que retardan el tránsito en los intestinos y, por lo tanto, el procesamiento del alcohol / Reuters]


 

 
 
 
Por Charles Wallace
 
Como la gran mayoría, yo también disfruto de la bonhomía de la temporada vacacional, aunque probablemente abandone mi disciplina usual y me exceda en la bebida y la comida. A menudo el resultado es una o varias terribles resacas y acusaciones a la tintorería de que han encogido la cintura de mis pantalones. ¿Entonces cuál es la mejor manera de lidiar con los excesos vacacionales?
 

Mi cura favorita para la resaca siempre ha sido un periodo de 15 minutos en una sauna, pero resulta ser que esto es exactamente lo contrario a lo que recetó el doctor. Según Kalervo Kiianmaa, profesor investigador en el Departamento de Alcohol, Drogas y Adicciones en Helsinki, “las resacas aumentan el riesgo de problemas cardíacos como fibrilación auricular, arritmias e infartos cerebrales, y una sauna puede aumentar esos riesgos”, dijo.
 

La culpa de las resacas es del acetaldehído, el cual se forma en el hígado cuando éste procesa el alcohol con la enzima deshidrogenasa, según James Schaefer, profesor investigador del Union College en Schenectady, Nueva York, quien ha estudiado los efectos del alcohol por 30 años.
 

Otro factor contribuyente son los llamados congéneres que se le añaden al alcohol para darle un sabor único, como las bayas de enebro que se le añaden al etanol para hacer ginebra.
 

Según el profesor Schaefer, existen dos formas de tratar la resaca: antes o después de beber. Recomienda que, antes de comenzar a beber, se debe ingerir una comida abundante con alto contenido proteínico, como un filete o una tortilla de huevos, ya que esto retarda el tránsito en los intestinos y, por lo tanto, el procesamiento del alcohol.
 

El profesor Schaefer sugiere que cuando se comience a beber, se eviten las bebidas carbonatadas, como la champaña, porque aumentan la presión sobre la válvula pilórica entre el estómago y los intestinos, acelerando el paso del alcohol hacia la sangre.
 
Después de que la habitación comienza a dar vueltas, los remedios tradicionales, como tomar lo mismo que provocó la resaca, son totalmente inútiles, asegura Schaefer. Básicamente el alcohol es un diurético, así que tomar mucha agua al acostarse y levantarse puede aliviar el malestar. También recomienda un analgésico sin receta, pero advierte que es conocido que la aspirina irrita el estómago, lo cual puede agravar el asunto.
 
El acetaminofén (conocido como paracetamol en el Reino Unido y algunas partes de Europa) puede dañar el hígado, por lo que no se recomienda para bebedores empedernidos. El ibuprofeno es lo más recomendable.
 

Algo que no es muy conocido acerca de las bebidas alcohólicas es que pueden aumentar en gran medida el nivel de estrógeno, una hormona femenina, incluso en el caso de los hombres. Con el paso del tiempo, esto puede provocar que las personas ganen peso en el área de las caderas, muslos y, sí, también en los pechos. Además de reducir la ingestión de bebida, la mejor manera de controlar esto es comer alimentos que contengan zinc, como las ostras. Un suplemento de zinc-cobre de 10 miligramos también puede ser útil.
 
En cuanto a la barriga prominente, hay buenas noticias de parte de unos científicos de la Universidad de Bath en el Reino Unido. Realizaron un experimento en el cual un grupo de 26 hombres consumió 50 por ciento más comida que lo usual durante siete días. La mitad del grupo se mantuvo físicamente inactivo durante el periodo de estudio, mientras que la otra mitad se pasó 45 minutos corriendo en una caminadora y consumió 700 calorías adicionales para compensar la energía utilizada al correr.
 
Según James Betts y sus colegas en Bath, el grupo sedentario mostró un aumento importante de insulina, la hormona que le indica al cuerpo que almacene grasa, y una expresión aumentada de los genes en el tejido adiposo; en otras palabras, se activó la “barriga cervecera”.
 

Por otra parte, el grupo activo no sufrió ninguna de estas humillaciones, aunque su exceso de energía resultante de comer en exceso fue igual. Los científicos llegaron a la conclusión de que el ejercicio vigoroso había logrado algo más que cancelar las 700 calorías adicionales consumidas.
 

Voy a renovar mi membresía del gimnasio.
 
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