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Especialistas discrepan por esquemas de Pemex

07 febrero 2014 3:42 Última actualización 13 septiembre 2013 5:31

[La reforma propone compartir utilidades por exploración y extracción / Bloomberg]


Axel Sánchez
 
A nalistas y ex funcionarios de Pemex discreparon sobre la utilización de los contratos de utilidad compartida que propone la reforma energética del ejecutivo federal para la paraestatal mexicana.
 
En el foro “Cómo optimizar la renta petrolera”, llevado a cabo en la Ciudad de México, especialistas expusieron que la experiencia internacional señala que las inversiones se han retrasado o detenido al aplicar el modelo de utilidad compartida, por lo que recomendaron utilizar el método de concesiones al ser de un trámite más simple y controlable.
 
Los contratos de utilidad compartida son convenios entre el gobierno y una empresa, a la que se le permite la extracción de petróleo bajo la tutela del Estado; a cambio, este paga un porcentaje de la utilidad obtenida por la venta del hidrocarburo.
 
Juan Carlos Elizondo Mayer, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford, opinó que utilizar el sistema de concesiones es un modelo más claro, donde el gobierno cobra una cierta tasa porcentual por las utilidades que tenga la empresa por la venta de petróleo. 
 
Ejemplificó que en Colombia se usa el modelo de utilidad compartida, pero ante la burocracia del proceso, algunas empresas lo abandonan, aunque tengan posibilidad de obtener la licitación.
 
Entre las empresas extranjeras que operan en ese país está Chevron, la cual en asociación con Ecopetrol (la paraestatal de esa nación), explota el yacimiento de gas natural Chuchupa, en el Mar Caribe, donde ha conseguido una producción diaria neta de 216 millones de pies cúbicos de gas natural.
 
Con este antecedente, Juan Carlos Boué, consultor del sector energético y ex funcionario de Pemex, defendió el funcionamiento de estos modelos, que también se replican en la brasileña Petrobras y han funcionado para duplicar su extracción de petróleo.
 
Sin embargo, acotó que el problema radica en que la reforma hacendaria no dejará que las finanzas públicas sigan dependiendo del petróleo, lo que hace tener un Pemex sólido, pero ajustado.
 
Por su parte, Juan Pardinas, presidente del Instituto Mexicano de Competitividad, detalló que sin la reforma energética se provocaría lo que llamó “desindustrialización” del país, debido a que todos los sectores y los ingresos públicos dependen de la paraestatal.
 
“Los números no permiten una salida del petróleo en las finanzas del Estado, porque no hay cambio sustancial de las bases de extracción. Se deben despetrolizar los ingresos pero cuidando no incrementar los impuestos”, abundó.
 
Pardinas considera que no hay riesgo en las arcas públicas si se sabe integrar las reformas energética y hacendaria en la misma sintonía.