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Equinoterapia, curación a caballo

01 febrero 2014 10:7 Última actualización 05 noviembre 2013 5:34

  [La Policía Montada ofrece este tratamiento a personas con problemas de psicomotrices, neurológicos y autismo. / Braulio Tenorio / El Financiero] 


 
Miriam de Regil
 
 
Aunque sus funciones principales son evitar la tala de árboles y mantener la seguridad pública en las zonas ecológicas y agrestes, desde hace nueve años elementos de la Policía Montada de la ciudad de México también ofrecen sesiones de equinoterapia a personas con problemas de psicomotricidad, neurológicos, autismo y Síndrome de Down.
 
 
De esta manera, cada mañana a partir de las ocho horas, las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública del DF ubicadas en avenida Guelatao, Delegación Iztapalapa, abren sus puertas a 100 o 110 personas, en su mayoría niños, que acuden a sesiones de rehabilitación totalmente gratuitas.
 
 
Leslie Claudeth Guadalupe, uno de los beneficiarios de dicho programa, tiene siete años de edad y padece parálisis cerebral. En 2009 comenzó a practicar este tratamiento y entonces comprobó sus beneficios. Miguel Ángel, su papá, se enteró del servicio porque su hermano trabaja cerca de las instalaciones de la Policía Montada.
 
 
La niña no sólo empezó a mostrar más seguridad, sino que además poco a poco su actitud y atención fueron mejorando.”
 
 
Pese a ello, por cuestiones ajenas –explica Miguel Ángel–, la pequeña Less, como todos la conocen, dejó la rehabilitación, pero hace un mes “logramos otra vez tener un lugar y aquí estamos dispuestos a seguir el tiempo que sea necesario, pues los logros en su salud son muchos”.
 
 
Aunque la equinoterapia a cargo de la Policía Montada no es un programa novedoso, la mayor parte de la sociedad todavía lo desconoce y su difusión ha sido escasa.
 
 
 
Beneficio a 640 personas
 

 
 
Hoy en día, este grupo de la Secretaría de Seguridad del Distrito Federal cuenta con 100 caballos especiales para este servicio y son ya 48 los instructores (policías), quienes ofrecen las terapias cada semana a más de 640 personas.
 
 
De esta manera algunos de los miembros de este cuerpo policiaco decidieron “por convicción” integrarse a la equinoterapia, sin descuidar sus tareas sustantivas en materia de prevención y combate de la delincuencia.
 
 
“Cuando me ofrecieron el trabajo se me hizo difícil”, dice el primer inspector Álvaro Figueroa, responsable del programa de equinoterapia, “pero no me negué y jamás imaginé que me adentraría tanto y mucho menos que pudiera conseguir los resultados que ahora se tienen, lo cual me llena de mucha satisfacción”.
 
 
Figueroa lleva ya 34 años de servicio. “Fui zorro, ganadero, estuve en la policía sectorial, tuve un puesto de mando y he estado en mucho lugares que siempre me hicieron pensar que lo mío era la calle, ser el policía, el héroe de todos lados buscando siempre lo más violento y lo más loco”.
 
 
Todos los instructores han sido capacitados en diferentes áreas para poder trabajar diversas terapias e incluso hay un grupo que está certificado ante la Asociación Mexicana de Equinoterapia Terapéutica.
 
 
“Atendemos chicos desde los 12 meses de edad; en este momento contamos con pequeñitos de un año dos meses y hasta una persona de 59 años. Los padecimientos de quienes toman equinoterapia van desde complicaciones de psicomotricidad, psicológicos, neurológicos e incluso conductuales”.
 
 
 
Una vez por semana
 

 
Aldric, de siete años, tiene autismo y desde hace ocho meses comenzó con la equinoterapia, la cual asegura su papá ha ayudado al pequeño y mucho. “Jamás imaginamos que con esta terapia veríamos resultados tan positivos y tan rápidos. Aldric ha conseguido logros que en los últimos años no teníamos”.
Las sesiones de equinoterapia se dan por persona una vez por semana, son de 20 minutos y duran lo que el médico señale. “Tenemos chicos que llevan ya hasta siete años con nosotros”.
 
 
A cada persona se le hace un programa de terapia personalizado pues las necesidades son siempre diferentes.
 
 
El primer inspector Álvaro Figueroa Arreola destaca que se atienden incluso problemas de conducta, aprendizaje o de personalidad.
 
 
“Casos de Síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, epilepsia, retraso psicomotor o esclerosis, son algunos de los más comunes”, agrega.
 
 
Los beneficios, destaca Figueroa, son muchos y todos dependen del padecimiento de cada persona. “Hemos observado cambios dramáticos y también como algunos chicos tienen logros más lentos; tenemos jóvenes que dependían para todo de sus padres y hoy ya son prácticamente independientes y parte ha sido por la equinoterapia”.
 
 
Los caballos para este programa han sido también preparados para este trabajo y aunque son parte de la Policía Montada, sólo son utilizados para dar terapia y no salen a la calle a dar servicio.
 
 
 
¿Cómo funciona la equinoterapia?
 
 
El caballo manda estímulos que viajan a través de la espalda y llegan al sistema nervioso. El ritmo del paso del caballo es prácticamente el mismo que utilizamos las personas y su andar nos da un movimiento tridimensional que hace que nuestro sistema nervioso se estimule, indica Figueroa y complementa que la manutención de un caballo es de lo más caro que hay.
 
 
“No tengo cifras, pero el caballo es un animal muy delicado; su trato requiere de instalaciones especiales y equipo; además, el entrenamiento básico para la equinoterapia necesita, para empezar, de un trabajo diario de seis meses.”
 
 
Las características que debe tener un caballo para dar equinoterapia, agrega, también son importantes “primero necesita ser un animal de ocho años “no más joven para que su temperamento sea tranquilo y fácil de controlar, otros requisito es que su físico sea corpulento, que tenga músculos para que cuando recarguen a la persona no lastime, además no debe ser muy alto para que los instructores puedan trabajar con los pacientes”.
 
 
 
“Vale mucho la pena”
 

 
 
Lupita tiene Síndrome de Down y desde que tenía dos años de edad asiste a equinoterapia. “Vale mucho la pena estar aquí”, indica Clara, su mamá, quien cada semana llega puntualmente con su pequeña a las instalaciones de la Montada tras una hora y media de camino.
 
 
“Su seguridad es lo que más ha cambiado, el contacto con el caballo es algo que nos costó más, pero una vez que lo superó todo ha sido sencillo y cuestiones como la atención y psicomotricidad han reportado buenos avances.”
 
 
A nueve años de este programa, la Policía Montada está próxima a abrir dos nuevos centros para continuar con su programa de equinoterapia gratuita.
 
 
Uno estará en Pantitlán y otro estará en la delegación Álvaro Obregón. “Ya están listos, sólo esperamos luz verde para iniciar a trabajar”, señala Figueroa.
 
 
Para poder ser beneficiario de dicho programa, la Policía Montada solicita una carta del especialista que atiende al solicitante del servicio en donde se diga que éste es candidato de esta terapia. Posteriormente, ya en terapia, se lleva un control y registro de avances certificados por el médico de los beneficiarios.
 
 
Actualmente, da a conocer el primer inspector, existen 100 lugares disponibles para lo que será el centro en Álvaro Obregón.