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En Xalostoc, el dolor sigue al rojo vivo

06 febrero 2014 6:54 Última actualización 07 noviembre 2013 5:3

[A seis meses de la tragedia que dejó 27 muertos, hay promesas incumplidas y mucha desolación / Eladio Ortiz / El Financiero]


 
Sandra Marina
 

El dolor aún está al rojo vivo en San Pedro Xalostoc. Un profundo silencio se apoderó de la primer cerrada Cuauhtémoc, donde hace seis meses una pipa de gas de doble remolque que circulaba por la autopista México-Pachuca volcó y explotó provocando la muerte de 27 personas, entre ellos nueve menores.
 
 
La calle se mira desolada y casi etérea. Veladoras, flores marchitas y de plástico adornan el pequeño altar instalado en la casa de tres pisos, donde la mayoría de las víctimas perdieron la vida.
 
 
Esta casa luce fantasmal. El silbido del aire retumba en los rincones de sus habitaciones en ruinas… aún se observan algunos escombros que dejó la tragedia.
Como no queriendo olvidar el fatal acontecimiento, las huellas de humo en paredes y techos empieza a traspasar la pintura blanca de cal con que fueron retocadas todas las viviendas siniestradas.
 
 
 
Promesas y apoyos inconclusos
 
Todas están deshabitadas. Sólo las familias Ramírez y Gómez siguen viviendo en sus hogares que se encuentran al inicio y final de la cerrada. Al igual que sus antiguos vecinos, quienes se marcharon por no querer vivir donde conocidos y familiares perdieron la vida, y evitar las extorsiones de las que fueron objeto tras recibir indemnizaciones, aún tienen la esperanza de ser reubicados.
 
 
“Lamentablemente las  autoridades federales, estatales y municipales no han retomado el tema. Hay quienes viven de ‘arrimados’ con parientes o pagan renta. Y, por si fuera poco, aún hay víctimas que no han sido indemnizadas por la empresa Termogas”.
 
 
En su momento, el secretario de Desarrollo Urbano del Estado de México, Alfredo Martínez Torres, informó que entre 70 a 110 familias de comunidades de Ecatepec que viven a un costado de la autopista México-Pachuca serían reubicadas por el riesgo en el que se encuentran. No ha sido así.
 
 
Los pobladores agregaron que también está pendiente el compromiso de las autoridades estatales y municipales de instalar un parque en los predios de las casas afectadas, “ni siquiera nos han hablado para informarnos cómo van las cosas. No sabemos si tienen el interés de comprarnos el terreno”.
 
 
Don José, quien tiene 20 años viviendo en el lugar, no tuvo ninguna pérdida familiar, pero las llamas desaparecieron su taller y herramientas, lo que le ha impedido recuperarse económicamente para mudarse del lugar.
 
 
“Vivimos todos los días con miedo. Estamos a unos cuantos metros de la autopista (México- Pachuca) y los traileres siguen pasando a alta velocidad. El transporte público hace paradas y subida de pasaje donde no deben. No hay nadie que les  diga algo. Hacen lo que quieren.
 
 
“Además, ¿Usted cree que esta malla ciclónica y los muros de contención que pusieron en la pista puedan contener los vehículos de carga en caso de virar hacia acá. Cuando lo ocurrió lo del 7 de mayo una parte de la pipa de gas de doble remolque pareció que voló y aquí cayó. A decir verdad, con nada estamos seguros”.
 
 
Durante un recorrido por el tramo Ecatepec-Indios Verdes de la carretera de cuota, se pudo observar que todavía hay sitios altamente poblados a un costado de la pista, como en el caso de San Carlos y Santa Clara, que carecen de muros de contención de concreto y luminarias, como lo prometió el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.
 
 
 
Retraso de obras
 
 
En este sentido, pobladores exigen al gobierno federal que presione a la constructora ICA para que finalice la ampliación del kilómetro 12.160 al 22.700 de la Autopista México Pachuca, la cual tenían previsto concluir en 2012.
 
 
Quienes habitan a los costados de la autopista denuncian que las obras se han ejecutado sin los señalamientos suficientes para los miles de automovilistas que transitan por ahí, lo que siempre ha puesto en peligro sus vidas.
 
 
“Más que el chofer de la pipa de gas haya tenido alguna responsabilidad, creemos que el accidente tuvo más que ver con las obras de ampliación que se realizan en la pista debido a la falta de señalamientos y los permisos para que el transporte público haga paradas dónde le dé la gana”, apunta José Guadalupe Martínez Pallares, tercer delegado municipal de San Pedro Xalostoc.
 
 
En 2009, ICA obtuvo un contrato por mil 197 millones de pesos (82.5 millones de dólares) para la construcción de esta obra. Actualmente en la página web de esa empresa parece darla como concluida, pese a que aún falta un tramo carretero por concluir y la ampliación de la caseta de cobro en San Cristóbal Ecatepec:
 
 
 
Norma 012, aún sin cambios
 
 
A seis meses del fatal accidente aún se desconocen los avances respecto a la creación de un plan de acción para la elaboración de mapas de riesgos carreteros en zonas urbanas y los posibles cambios a la Norma NOM-012-SCT-2-2208, reguladora de los pesos y dimensiones de los vehículos de carga, que el día de la tragedia Comunicaciones y Transportes se comprometió llevar a cabo.
 
 
Sobre este tema, la SCT no respondió a El Financiero la solicitud de una entrevista; por su parte, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) afirmó que aún están a la espera del veredicto que emitiría el grupo de expertos científicos del medio académico propuesto por la SCT , encargado de estudiar y proponer las modificaciones a la Norma 012.
 
 
En este sentido, Juan Carlos Muñoz Márquez, presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados, consideró que “las conclusiones ya tardaron, pese a que no es un tema científico tan complicado. Es totalmente comprobable, con estudios que se han hecho en otros países, que las normas deben revisarse.
 
 
“Este panel, conformado por catedráticos de distintas instituciones como ITAM, UNAM, IPN y el Centro Mario Molina, a más tardar a finales de noviembre, tendría que estar definiendo cuáles deberían ser las condiciones y las características que deben tener las unidades de carga”.
 
 
De no ser así, apuntó el legislador federal, la Comisión de Transportes tomará cartas en el asunto: “La Comisión de Transportes tiene autorizado un presupuesto para hacer un verdadero análisis y un estudio de lo que se tendrá que hacer al respecto.
 
 
“Lo que se dictamine generará un nuevo reglamento… y lo más probable es que las determinaciones que se tengan que tomar no van a gustar a algún sector industrial o de la población, pero es un costo político que se tiene que asumir.
 
 
“La Norma 012 lleva 20 años discutiéndose, nadie quiere tomar el toro por los cuernos.
 
 
Muñoz Márquez afirmó que entre las principales propuestas respecto al tema de seguridad se encuentran: revisión de las dimensiones y capacidades que deben tener los vehículos de carga; verificación de horarios para desplazarse y de la infraestructura --si las carreteras o puentes están aptos para soportar los pesos por establecer--, y estudiar el impacto económico que tendría para los usuarios y transportistas.
 
 
Además de adecuar sanciones y, sobre todo, ver de qué manera se supervisaría que los usuarios de las carreteras federales respetan las normas.
 
 
El diputado señaló necesario determinar nuevas limitaciones de circulación a las unidades del doble remolque, más que proponer su prohibición.
 
 
Refirió que desde hace cinco años se permitió la utilización del doble remolque y 80 toneladas de peso bruto vehicular, luego de una norma transitoria a la 012, que provocó el crecimiento de este tipo de flota vehicular conllevando a un aumento en el número de accidentes.
 
 
“Cada vez este tipo de vehículos, de flotas particulares y del servicio público, están más fatigados porque pierden sus condiciones físico- mecánicas”.
 
 

En este contexto, Muñoz Márquez consideró que la volcadura y explosión de la pipa de gas de doble remolque sobre la autopista México- Pachuca se debió al sobrepeso y la mala condición de la unidad.
 
 
“No pueden soportar los pesos, no tienen capacidad de frenado, al final de cuentas (el pasado 7 de mayo) el menos culpable es el operador. Las condiciones de las carreteras no pueden permitir que los vehículos circulen con 80 toneladas de peso bruto”.
 
 

El Financiero contactó al Centro Mario Molina para conocer el trabajo que realiza el panel de especialistas respecto a las modificaciones a la Norma 012, sin embargo, tras argumentar que los expertos se encontraban fuera de la ciudad, el Centro recomendó contactar a la SCT, que finalmente nunca respondió.