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El Salto, la vida entre olores fétidos y enfermedades

10 febrero 2014 4:58 Última actualización 11 julio 2013 6:28

[Cuartoscuro]


 
 
Gabriela Chávez
 

GUADALAJARA, Jal., 10 de julio.- El agua sucia y los olores fétidos son el 'pan de cada día' para Carmen, quien desde hace 12 años soporta la contaminación de la Presa El Ahogado, el afluente de la Zona Metropolitana de Guadalajara que más descarga de aguas negras aporta al río Santiago y el que, además, mayor número de zonas habitacionales tiene.
 
 
En Jardines del Castillo, en el municipio de El Salto, donde vive Carmen, las casas están a escasos metros del canal. A estos damnificados de la polución, las denuncias ante los medios de comunicación ya les parecen 'inútiles', pues llevan varios años exponiendo la contaminación y hasta la fecha sus demandas siguen archivadas.
 
 
Ellos sólo han recibido promesas incumplidas.
 
Además de la desesperación por la deuda con el Infonavit, de una vivienda sin futuro debido a la contaminación de El Ahogado, a los problemas de inseguridad y a la mala construcción, Carmen y su familia resienten el costo de las enfermedades generadas por la inmundicia que todos los días respiran.
 
 
“Tomamos medicamentos y penicilina y nada nos hace, pues estos problemas de las vías respiratorias y las enfermedades gastrointestinales son muy persistentes. Nos sometemos hasta a dos o tres tratamientos para poder acabar con la infección”, señala.
 
 

Su esposo tampoco recuerda lo que es estar plenamente saludable pues desde su llegada al fraccionamiento padece una infección crónica de los ojos, la cual atribuye a la misma contaminación.
 
Respirar aquí es 'vivir con el daño permanente' por la pestilente agua que viaja por el aire con un penetrante olor a químicos, dicen otras amas de casa mientras caminan cerca del canal con las bolsas del mandado.
 
 

Para Alicia Zepeda, una mujer joven y madre de dos niños pequeños, resulta inexplicable el desinterés de las autoridades, lo mismo las del municipio de El Salto como las del gobierno de Jalisco. “Hay problemas reales de salud, pues mis hijos se la pasan en el médico, pero a nadie interesamos”, dice.
 
 

Los vecinos de Jardines del Castillo saben que el canal, el cual cruza por una calle que divide la mitad del fraccionamiento, es 'una trampa mortal'.
 
 
Lo saben porque el fatídico 25 de enero de 2008, el niño Miguel Ángel López Rocha, vecino de La Azucena, otra colonia de El Salto atravesada por el mismo canal, murió luego de caer al agua por intoxicación de arsénico.
 
 
“A veces el aroma es tan fuerte que hasta nos despierta en la madrugada”, sostiene, por su parte, Dulce González, vecina de la misma zona.
 
“Cuando compramos, hace 12 años, nos dijeron que iban a entubar el canal pero es fecha que nada”, apunta Carmen, quien lamenta las pocas posibilidades de que ello suceda, pues asegura que el extitular de la Comisión Estatal del Agua (CEA) César Coll Carabias, les indicó que es peligroso entubarlo porque podría hacer explosión por la acumulación de gases.
 
La mayoría de las familias preocupadas por la contaminación quisieran emigrar, pero están endeudadas y, por ello, sin esperanzas de poder mejorar su calidad de vida.
 
 
Ajenos a esta problemática, los niños juegan alegremente con la tierra húmeda del agua que escurre de la presa contaminada, tras las torrenciales lluvias de la madrugada anterior, sin saber el peligro que su juego entraña.
 
 
 
Sustancias químicas
 

De acuerdo con un reporte del Instituto Mexicano del Agua (IMTA) la contaminación del río Santiago tiene al menos cuatro décadas, pero los efectos dañinos a la salud y al medio ambiente se acentuaron durante los años recientes.
 
Por otra parte, un estudio de Greenpeace sostiene que la presencia de contaminantes pone en peligro la vida de 681,171 mexicanos, de los cuales 211,331 se ubican en una franja de alto riesgo, por su cercanía con el afluente contaminado. La organización ambientalista coincide con el IMTA, pues destaca que el aumento de los niveles de contaminación en este río se aceleró en los últimos años.
 
“Entre 2007 y 2010, sólo en los municipios de Juanacatlán, El Salto y Ocotlán se ha registrado diversos casos de mortalidad por diarreas y gastroenteritis de presunto origen infeccioso.”
 
 
Greenpeace asegura que las tasas de mortandad por tumores malignos del sistema digestivo, leucemias y otros cánceres superan ya la media estatal en esta zona de la República.
 
 

El estudio agrega que en Ocotlán y la presa El Ahogado, la concentración de metales pesados --como bario, cromo, hierro, mercurio y zinc-- están “por arriba del límite máximo establecido en la Ley Federal de Derechos de Agua.
 
 
“Las diez industrias con reportes más elevados de descarga de metales pesados y cianuro son CIBA Especialidades Químicas , (hoy Huntsman Internacional de México), Grupo Celanese, Cervecería Modelo de Guadalajara, Nestlé México, Hilasal Mexicana, Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, Casa Cuervo, IBM de México, y Servicios Estrella Azul de Occidente”, asegura el reporte.
 
 
“Mi vecina se fue hace un año. Prefirió tomar sus llaves y devolverle su casa al Infonavit antes que seguir aguantando. Hoy ella y sus niños viven mejor porque ya no se enferman y pueden salir a la calle a jugar”, dice Carmen a este diario.
 
Mientras ella no se resigna, otros siguen su vida con normalidad.
 
 
Hay quienes no se afligen y viven contentos porque no creen que sus enfermedades obedezcan a la contaminación, 'pero es por ignorancia', señala Raúl Muñoz Delgadillo.
Muchos siguen en este entorno y hasta adquieren las casas rematadas por Infonavit de los derechohabientes que las han abandonado, porque no saben que esto es 'una cloaca' agrega Muñoz Delgadillo, un activista que sostiene una lucha añeja en demanda de una solución al problema.
 
 
Su propio hijo, quien adquirió un terreno en las inmediaciones de la cuenca de El Ahogado y hace cuatro años se llevó a vivir ahí a su familia, hoy lucha contra un tumor en la próstata recientemente detectado.
 
 

Para Muñoz no hay duda de que estas aguas están matando a la población.
 
 

“A partir de la muerte del niño Miguel Ángel todos nos dimos cuenta que las personas se pueden morir por esta causa, dijo el activista, quien recordó que fue después de una serie de demandas que peritos de Servicios Periciales del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses determinaron que el niño “sufrió una intoxicación por arsénico, provocada por el contacto que tuvo con las aguas contaminadas del Río Santiago”.
 
 

En entrevista con El Financiero, la titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Magdalena Ruiz, dijo que el asunto de la contaminación “debe verse como un problema de salud pública”.
 
 

La funcionaria indicó que el problema no puede resolverse sólo con inspecciones a las industrias. “Se resuelve con eso, pero también con saneamientos y visiones más estrictas, así como con acuerdos con las asociaciones y las cámaras industriales”.