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El PAN también tiene 'tribus'

06 febrero 2014 3:44 Última actualización 03 enero 2014 5:34

 [Más de 80% de impugnaciones en tribunales son entre correligionarios / Cuartoscuro]


 
 

Angelle Hernández Chairez
 

Aunque Acción Nacional buscó durante años evitar ser un partido de masas o grupos, la pérdida de la Presidencia de la República y la batalla por la dirigencia nacional segmentó al partido en varias corrientes o tribus.
 
Inclusive, liderazgos blanquiazules como Luis Felipe Bravo Mena, admiten que han dejado de existir las “expresiones” para dar paso a “tribus” que únicamente defienden intereses personales.
 
Diego Fernández de Cevallos ha señalado que el PAN perdió sus valores fundacionales: “el orden y la generosidad”.
 
Se cumplió la frase de ganar el poder y perder el partido. Pero en el peor escenario, ganamos el proceso, perdimos el partido, y ahora también perdimos el poder”.
 
Como nunca, los grupos en pugna han reventado sesiones del CEN, del Consejo y la Asamblea Nacional, máximo órgano de deliberación y decisión partidista.
 
Además de los constantes y crecientes enfrentamientos mediáticos, que antes no se daban en el blanquiazul porque la consigna era “que la ropa sucia se lava en casa”.
 
“Vieja regla del PAN: los asuntos internos se ventilan internamente. Cuando los presidentes la preservábamos (la regla) el partido avanzó notablemente”, dijo Calderón, en su momento, vía twitter.
 
Uno de los momentos recientes más críticos del resquebrajamiento panista fue la destitución de Cordero como coordinador en el Senado, lo que ocasionó una guerra de descalificaciones públicas y hasta la intervención del MP en la disputa por unas oficinas y en tribunales por los estatutos internos.
 
En el último proceso electoral federal más del 80 por ciento de las impugnaciones que llevaron a tribunales fue de militantes contra dirigentes o correligionarios por cuestionados procesos internos.
 
De ahí la urgencia que tienen los panistas de impulsar una reforma estatutaria. Uno de los puntos centrales del conflicto es el método de elección, ya que si antes los candidatos a la presidencia podían ser electos por 380 consejeros nacionales ahora tendrán que hacer una costosa campaña de 60 días para convencer a 200 mil panistas. De ahí que los grupos han movilizan estrategias por el voto.
 

Las corrientes también han tenido sus propias desbandadas internas y algunos de sus liderazgos saltaron de uno a otro grupo.
 
Es el caso de calderonistas como el ex titular del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, Ulises Ramírez, o el propio delegado de Benito Juárez, Jorge Romero, quienes ahora respaldan a Gustavo Madero.
 

La ruptura del calderonismo inició, precisamente, con la llegada de Madero a la dirigencia nacional.
 

El actual dirigente fue respaldado en su campaña por Mariana Gómez del Campo, Max Cortázar, Juan Molinar, Javier Lozano e incluso Ernesto Cordero.
 

A su entonces oponente, Roberto Gil, lo apoyaron Germán Martínez, Gabriela Ruiz, Patricia Flores, Alonso Lujambio, Jorge Manzanera y Josefina Vázquez Mota.
 

En la lucha hay tres contendientes fuertes: la excandidata Josefina Vázquez Mota, la figura más conocida en el partido; Ernesto Cordero, representante del calderonismo y Gustavo Madero, quien posee la estructura territorial del partido y que definió las reglas del juego.
 
Conócelos
 
Maderistas
Luis Alberto Villarreal
Jorge Luis Preciado
Marko Cortés
Cecilia Romero
Juan Molinar Horcasitas
Santiago Creel
Francisco Barrios

Chepinistas
Carlos Medina Plascencia
Ernesto Ruffo Appel
Juan Marcjso Gutiérrez
Fernando Elizondo
Fernando Canales Clariond

Corderistas
Javier Lozano
Roberto Gil
Guillermo Padrés
Marcos Covarrubias
Luisa María Calderón
Mariana Gómez del Campo
Jorge Luis Lavalle
Francisco García Cabeza de Vaca
Adriana Dávila
María del Pilar Ortega
Fernando Salazar