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El 'ídolo árabe' que cautiva a fans en EU

06 febrero 2014 3:46 Última actualización 03 enero 2014 18:49

[Mohammed creció en el campamento de refugiados y alcanzó la fama al ganar el concurso Arab Idol. / NYT ]


 
CHICAGO. Hace un año, Mohammed Assaf era un cantante de bodas de 23 años de edad en un campamento de refugiados de Gaza. Pero desde que ganó el concurso de canto “Arab Idol” en junio, frente a más de 100 millones de espectadores, se ha convertido en una especie de superestrella pop en el mundo árabe.
 
Ahora, Assaf está tratando de conquistar Norteamérica, o al menos a sus habitantes de ascendencia árabe. Realizó una gira de nueve semanas por ciudades que tienen grandes poblaciones de inmigrantes árabes, terminando en Charlotte, Carolina del Norte, el 28 de diciembre. Desde Detroit hasta Tampa, Florida, cada presentación estuvo llena, con familias enteras que pagaron hasta 350 dólares por boleto.
 
En un Alhambra Palace con localidades agotadas en Chicago, hombres adultos se abalanzaron para tocarlo, y las madres con pañoletas en la cabeza abrazaban a sus hijas que gritaban. Una mujer mayor en un vestido tradicional bordado a punto de cruz, regularmente reservado para bodas, solemnemente colocó una kafiya a cuadros en torno al elegante traje negro de Assaf mientras la multitud estallaba en eufóricos vítores.
 
“Cuando era más joven, iba a los conciertos de 'NSync, y las chicas lanzaban sus sostenes al escenario”, dijo Marwa Abed, una palestina-estadounidense de 24 años de edad que es asistente de maestra. “Ver el mismo entusiasmo con la kafiya, que tiene tanto simbolismo en la comunidad palestina, que las estén lanzando y él las esté atrapando, no se sintió como un escenario y el público, se sintió como si todos nosotros estuviéramos juntos”.
 
Assaf fue invitado recientemente para actuar con la cantante pop colombiana Shakira en la Copa Mundial de soccer el año próximo en Brasil.
 
 
Con la política al lado

No sorprendentemente para una celebridad palestina, Assaf se ha involucrado en política. Y aunque dice que preferiría enfocarse en la música, tampoco elude hablar sobre la causa palestina.
 
“Estamos buscando nuestros derechos, la paz, la unidad y el fin de la ocupación y los asentamientos israelíes ilegales”, dijo a través de un traductor en una entrevista.
 
Reconociendo el valor simbólico de Assaf, Mahmoud Abbas, el líder de Fatah y presidente de la Autoridad Palestina, rápidamente lo apoyó durante la competencia de “Arab Idol”, y después de su triunfo le concedió un pasaporte diplomático. Naciones Unidas lo declaró embajador de buena voluntad.
 
Pero el grupo militante rival de Fatah, Hamas, que controla Gaza, encontró al espectáculo estilo occidental contrario a su promoción del Islam conservador, aunque no llegó a criticar a Assaf públicamente. Hamas detuvo a Assaf en 2008, según informes de prensa, aunque él declinó dar detalles.
 
Y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, incluyó en un mensaje al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, un video de YouTube de Assaf cantando con anhelo sobre ciudades en Israel que alguna vez fueron palestinas. “La incitación y la paz no pueden coexistir”.
 
“Salí de un útero al sufrimiento”, dijo Assaf. “Las cosas hermosas más básicas habían desaparecido. Ahora que me he presentado y cantado por estas personas y ganado, es mi deber hablar sobre eso. Quiero hablar a todo el mundo del dolor que hemos experimentado”.
 
Assaf creció en el campamento de refugiados Khan Younis, en Gaza, un área que a menudo padece de escasez de agua, gas y electricidad debido a un bloqueo impuesto por Israel.
 
Era un intérprete de canciones nacionalistas localmente conocido y se le escuchaba principalmente por los saludos que grabó para una red de telefonía móvil local. También trabajó como taxista, jugador de soccer y en la construcción para pagarse sus estudios universitarios de comunicación.
 
El padre de Assaf es un agente aduanal retirado de la Autoridad Palestina, y su madre es una maestra de matemáticas en una escuela de la ONU; compartía un departamento de tres recámaras con ellos, dos hermanos y cuatro hermanas.
 
“Al jugar en las calles, resultábamos heridos por el cristal, las piedras y los clavos en el suelo”, dijo Assad. “No hay oportunidades de trabajo, ni dinero, ni libertad”.
 
 
El camino al éxito

Su camino hacia las audiciones de “Arab Idol” cerca de El Cairo se ha vuelto una parte casi mítica de su atractivo. Assaf dijo que circuló durante horas en un taxi a través del Desierto del Sinaí hasta la frontera con Egipto, donde los retenes pueden prohibir o retrasar el paso durante semanas, particularmente para los jóvenes. Fue regresado tres veces en dos semanas, y finalmente pagó más de 600 dólares en sobornos para cruzar.
 
“Cuando finalmente entré en Egipto, fue como entrar en el paraíso”, dijo. Pero al llegar al sitio de la audición a las 7 de la mañana, funcionarios le dijeron que se había perdido el corte inicial.
 
“Les dije que después de todo lo que había hecho y pasado no iba a renunciar y regresar”, recordó. “Les dije que encontraría una manera”.
 
Se saltó un muro, fue atrapado por guardias de seguridad y comenzó a cantar. Otro palestino reconoció su voz y le ofreció a Assaf su propio lugar para la audición, diciendo que él tenía una mejor oportunidad de llegar a las finales.
 
Assaf avanzó a través de cada ronda, y su base de fanáticos estalló mientras interpretaba una mezcla de música para bodas, melodías patrióticas e incluso versiones de canciones de los Backstreet Boys. Su actuación característica es “Alli El Kaffiyeh” (“Levanta la kafiya”), que incorpora música folclórica de todo el Levante. Alguna vez conocida como la prenda simbólica de Yasser Arafat, la kafiya es un símbolo del patrimonio y unidad palestinos.
 

 
Desde su triunfo en junio, se mudó a Dubai, donde sus movimientos están menos restringidos. Su gira estadounidense es patrocinada por la compañía de giras árabe Stars on Board, que trabaja con el sello discográfico de Assaf, Platinum Records, que es propiedad de MBC, la transmisora de “Arab Idol”. Platinum dará a conocer su primer álbum el año próximo.
 
Con sus rasgos finos y su sonrisa fácil, Assaf tiene un aspecto retro y acicalado que recuerda a los intérpretes clásicos de décadas pasadas. Parte de su atractivo radica en que se centra en la música árabe tradicional, que ha perdido fuerza entre los árabes más jóvenes a favor del pop occidental.
 
“Su música resuena entre muchas personas en el Medio Oriente porque hay escasez de contenido árabe”, dijo Abbas Zuaiter, un miembro del consejo del Fondo Árabe para las Artes y la Cultura que vive en Greenwich, Connecticut. “Ven mucho del pasado y mucho del futuro en este joven”.