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El holandés que conquistó el cielo

01 febrero 2014 2:54 Última actualización 10 enero 2014 5:30

  [El Financiero acompañó a Ike Visser a bordo de un globo. /  Alfredo Peñuelas / El Financiero] 


 
 
Alfredo Peñuelas Rivas
 
 

A este hombre le ha de resultar normal estar tan lejos del suelo”, pienso cuando veo a Ike Visser abrirse paso entre la multitud que abarrota las calles de Guanajuato.
 

Con sus casi dos metros de estatura es fácilmente identificable y podría pasar como cualquier otro turista europeo de visita en un pueblo mágico con una pequeña diferencia que no se detecta a simple vista: a Ike le gusta volar. “De la gente que miras en este momento, ¿cuántos crees que hayan estado en el Polo Norte?” La respuesta es sencilla: sólo uno y se encuentra a mi lado.
 

Ike Visser vuela y lo hace desde hace muchos años. Con sus globos ha recorrido lugares tan recónditos como India, Bolivia, Dubai o el propio Polo Norte ya mencionado, “soy el primer holandés que ha volado sobre el casco polar”, dice con orgullo mientras pide otra cerveza oscura y sonríe mientras yo trato de imaginar el pequeño punto flotante y de colores sostenido sobre la nada, la aguja de la brújula vuelta loca, el poste con el letrero North Pole señalando las distancias: “Washington 5717”, “Moscow 3475”, “Amsterdam 4163”, un lugar lejos de cualquier sitio, el vuelo tan difícil, ir a Moscú, luego a Norilsk, a Khatanga y de ahí un salto hacia esa nada. “Estar en un globo en el aire es la primera y sigue siendo la forma más pura que en que el hombre ha logrado despegarse del suelo”, afirma.
 
 
El globo es el mensaje
 


 
 
 ¿En qué momento un hombre decide que quiere volar?, le pregunto ¿En qué momento un hombre decide volverse escritor?, me revira, esas son cosas que te llegan no las decide uno.
 
 
Ike inició su carrera piloteando avionetas y aviones tipo Fokker, pero desde 1999, cuando fundó su empresa IkeAir, decidió seguir los pasos de Montpelier y ver el mundo desde una canastilla suspendida a diez mil pies de altura. Ike tiene licencia de piloto pero más que eso tiene la convicción de que lo que él hace es importante. “La ventaja del globo es que tú puedes llevar a la gente un mensaje para que todo mundo lo vea”, tal es el caso del globo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), motivo por el cual viajó a México al Festival Internacional de Globos de León, Guanajuato. Desde que nació la colaboración con WWF, Ike ha tenido la oportunidad de participar en una gran cantidad de proyectos de conservación a lo largo del mundo.
 
 
El globo es un símbolo y todo mundo lo puede ver. Así el mensaje de conservación que se quiere transmitir, puede verse desde muchos sitios y hace que la gente reflexione”, dice mientras observa a la multitud que pasa por la calle.
 

El primer globo WWF fue diseñado originalmente por Siegfried Woldhek (exdirector de WWF-Holanda) lo que sin duda contribuyó a la reputación del logotipo de ese fondo en el mundo. Por si fuera poco el segundo globo “Panda” es el primer globo de eficiencia energética en los Países Bajos, pues cuenta con una tela adicional denominada “deflector”, lo que lo mantiene caliente y asegura que haya menos aire caliente fluyendo hacia fuera lo que lo permite ser un 20 por ciento más eficiente.
 
 
 

90 grados de latitud norte
 
 
 
 
“¿Sabes que no hay tierra firme en el Polo Norte?”, me pregunta cuando entramos a una pequeña tienda de antigüedades que exhibe un globo terráqueo de finales de siglo XIX.
 
 
“Tuvimos que viajar a Moscú, y luego en avionetas por un par de sitios helados e impronunciables”. Poco después de Ike estaba involucrado en una expedición globo al Polo Norte y el 22 de abril de 2001 firmó su nombre en la historia de la aeronáutica mundial como el primer “holandés errante” en navegar con un globo sobre el Polo Norte. Esta experiencia le ha dado a él y a su compañía un prestigio internacional que le ha permitido alcanzar ambiciosos proyectos.
 
 
 
Una cabeza más que parlante
 


 

Al caer la tarde llegan las botanas y ya en la confidencia de la tercera cerveza Ike me dice: “yo tengo el globo más bonito que existe”, al tiempo que saca una foto de la cartera y me muestra la imagen digna de René Magritte: una cabeza humana flotando sobre alguna ciudad europea.
 

“La cabeza” o “El G-HEAD”, como lo llama Ike, es el más reciente proyecto de IkeAir, su creador la considera una pieza voladora de arte y es obra del artista sueco Peter Hellbom, quien aceptó el reto de hacer una escultura suspendida por los aires. Hellbom es un experto en el tema de las cabezas, hasta antes de conocer a Ike había realizado esculturas de cabezas hechas de diferentes materiales, como hielo, plomo, aluminio, acero inoxidable, pero ninguna de ellas volaba, por eso aceptó el reto de crear una escultura que fuera un globo con forma de cabeza. “Quise hacer la cabeza porque creo que es un objeto capaz influir en el pensamiento de un ser humano”, dice Ike.
 

En 1981, Peter Hellbom recibió un dinero producto de un premio artístico y decidió cumplir ese sueño de una cabeza volando. Contactó a todos los fabricantes de globos en el mundo y todos dijeron que era imposible de construir un globo con formas cóncavas, todos menos uno.
 
 
Goran Alme, maestro de la ingeniería en Thunder & Colt (una de las empresas de aeronáutica del Reino Unido) fue quien ayudó a Hellbom después de haber construido un modelo 3D con láminas de plexiglás. La propuesta de Alme era construir dos globos, uno interior y otro exterior. En cada hoja de plexiglás Peter dibujó la curva exacta de los dos globos y de sus páneles a manera de un rompecabezas.
 

Para su realización, hubo que conectar una computadora a un escáner 3D gigante, con ello se mediría con precisión de una milésima de milímetro cada detalle. Hellbom hizo un modelo en 3D de 90 cm de altura para poder ser escaneado. Así, “La cabeza” se convirtió en el primer globo en el mundo diseñado completamente por computadora.
 
 
El sueño de Ike se logró, actualmente la gente puede escribir un mensaje en cada uno de sus paneles de una cabeza llena de ideas y llevar su mensaje a cualquier parte del mundo donde ésta vuela. El globo en forma de cabeza flotante se volvió un mensaje que hizo pensar a muchos, entre ellos al propio Julian Assange, quien escribió la primera frase que el globo llevaría, la primera de muchas: “Big brother is watching but so are the people”.
 
 
 

A mil pies del suelo
 
 
Iker Visser ha formado una sociedad de por vida con una de las personas más importantes de su vida, su bella esposa Sanne Joenje, compañera de vuelos y aventuras… aunque esta vez hará una excepción.
 
 
La experiencia de volar en globo requiere muchas cosas: algo de valentía, nada de agorafobia, pero sobre todo requiere disciplina. Antes del amanecer habría que estar en el Parque Metropolitano de León, Guanajuato. A partir de las 5 am los casi 300 globos que participan en el citado festival, una suerte de fantasía visual que ilusiona por igual a niños y adultos y provoca que la ocupación hotelera de la ciudad quede rebasada.
 
 
“Comenzamos a armar el globo a las 6 am”, dijo Iker y yo me encontraba ahí a la orilla del lago contemplando al amanecer con los ojos y el frío con la piel. De repente unas bolas de fuego se hacen presentes en el horizonte. Una fila de camionetas armadas de canastillas, mecheros y gente con alas hacen un desfile salido del infierno y el paraíso por igual. En pocos minutos los autos toman su lugar para comenzar a armar los globos, los cuales se extienden como largos lamentos sobre el césped.
 

El fuego se vuelve útil, lo acompañan ventiladores gigantes y entonces los lamentos no son más, los globos sonríen, se llenan de aire, se ponen de pie, ocupan todo el espacio que la vista abarca. El cielo deja de ser azul para tornarse multicolor.
 
 
Tienes que subir rápido, ya adentro no te puedes mover demasiado. Éste es mi espacio...” instrucciones más o menos que escucho de Iker a través del ruido de los ventiladores y el rugir de las llamas. Dentro de la canastilla se encuentran dos tanques de gas, algunas cuerdas, apenas hay espacio para mí y para alguien más, Sanne sube también como si se tratase de montar a caballo o andar en bicicleta, el globo apenas y roza el suelo. “No vamos a caber”, pienso cuando miro la inmensa humanidad de Ike ganar de un salto la canastilla.
 

Alrededor mucha gente, muchos globos, es un océano de cabezas con islas multicolores, me sorprendo diciendo la palabra “cabeza”, ¿qué pensará toda esta gente? ¿Qué dirán de los que tenemos la suerte de volar? Poco a poco la gente se queda atrás, se quedan abajo, dicen adiós como si uno estuviera haciendo algo importante ¡Es qué estamos haciendo algo importante! El globo Panda gana altura con la misma velocidad que un deseo para los Reyes Magos, cada globo tiene su mensaje, algunos son lúdicos, otros comerciales, “Nosotros somos conservacionistas”, pienso es un mensaje de amor a la naturaleza.
 
 
Miro a mi lado y veo a dos magníficos seres humanos que sonríen como lo han hecho mil veces a miles de pies de altura. Abajo, el mundo es un juguete. Ike y Sanne se besan mientras el amanecer baña sus rostros. Uno no decide volar ni escribir, pienso, uno no decide la mujer con la que quiere estar. Esos mensajes vuelan, eso es decisión del amor. Saco mi cámara y comienzo a fotografiar el más bello de los horizontes que he visto, el globo Panda sigue su camino y su mensaje.
 
 
Para mayor información, consultar la siguiente página
 
 
http://www.ikeair.nl