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“El brasier de mamá” educa sobre cáncer de mama

07 febrero 2014 3:45 Última actualización 15 octubre 2013 5:2

[Dirigido a niñas mayores de 9 años, Edmée Pardo presenta hoy su libro sobre el tema de la salud mamaria / Edgar Clement para el libro El brasier de mamá]


 

Karla Zanabria
 
 
El cáncer de mama es curable en el 98 por ciento de los casos, siempre y cuando sea diagnosticado en etapa temprana. Por ello es necesario difundir, y aplaudir, la aparición del primer referente narrativo sobre salud mamaria dirigido a niñas, que ha sido escrito por Edmée Pardo. Se trata de El brasier de mamá (Trilce Ediciones), que será presentado hoy a las 20 horas en Casa Lamm, con los comentarios de Víctor Hugo Garzón, director del Instituto de Cancerología del Estado de Guerrero.
 
Como es sabido, el Día Internacional contra el Cáncer de Mama se celebrará este sábado 19 de octubre, así que todo el mes restante estará dedicado a concientizar a la población al respecto. En entrevista, Edmée Pardo comenta que El brasier de mamá busca convertirse en una herramienta no sólo para las madres de familia que tienen hijas mayores de nueve años, también será de gran utilidad para el personal médico y docente, ya que, sencillamente, no existe material elaborado para explicar a las niñas qué es y en qué consiste la autoexploración de mamas.
 
“Desde el primer momento nos preocuparon las ilustraciones –rememora Edmée Pardo mientras hojea el libro–; lo que buscábamos era algo que fuera propositivo. Sin embargo, debido a que el tema es muy fuerte, necesitábamos que también fuera tierno. Queríamos que las imágenes informaran, y que, a la vez, crearan un balance emocional para que el tema pudiera fluir suavemente. El reto lo sacó adelante el ilustrador Edgar Clement, quien desarrolló el lenguaje gráfico adecuado para que este libro estuviera completo. Así que El brasier de mamá tiene mi firma, pero ha sido un proyecto colectivo.”
 
A primera vista, se podría pensar que ha sido fácil llevar hasta los anaqueles un libro como éste, sin embargo no lo ha sido en absoluto. Tabúes fundados en nuestra herencia cultural y religiosa dificultan enseñar la autoexploración, además de que al ser una práctica reciente, las madres ignoran cómo realizarla y no saben de qué manera encauzar el tema ante sus hijas. Tan poderosas pueden ser esas barreras invisibles, que sin la contribución de la institución global Bank of America Merrill Lynch no habría sido posible imprimir un libro de estas características.
 
La cirujana Rina Gitler deja muy claro –en un mensaje que acompaña a El brasier de mamá– sus razones para impulsar la publicación de este libro a través de la fundación que ella preside: “Si bien el cáncer no se puede prevenir, un diagnóstico temprano es fundamental; y éste se logra a partir de la autoexploración desde la adolescencia y las mastografías rutinarias a partir de los 40 años. Yo tuve cáncer de mama, lo detecté a tiempo y a partir de mi experiencia fue que empecé con el proyecto de la Fundación Alma. Está comprobado que el factor genético es determinante en el proceso de la enfermedad y, por ende, sé que mis hijas están expuestas a desarrollarla. Lo que puedo hacer por ellas ahora, y por todas las niñas de México, es ayudarlas a conocer su cuerpo para que tengan las herramientas que les permitan sanar en un momento dado.”
 
–¿Por qué nadie se atreve a hablar del cáncer de mama, a enseñar la autoexploración en las escuelas, si hace tanta falta informarnos al respecto?
 
–Para mí –dice Edmée Pardo–, era importante que este libro apareciera en octubre por ser el mes de la lucha contra el cáncer en todo el mundo. Yo escribo sobre estos temas para inspirar esperanza a quienes necesitan alimentar su espíritu, ya que su cuerpo está lastimado. Tengo muy claro que no soy médico, soy escritora, pero creo que con estos relatos puedo contribuir a que estos enfermos, sobre todo los que no son adultos, adquieran conciencia de sus padecimientos.
 
Antes de encontrarme con Fundación Alma, yo tenía un proyecto que se llamaba “Botón Silencio” porque intentaba romper el tabú del silencio; ahora le he llamado “Leer para sanar”, porque eso quiero hacer: escribir de las cosas que no se hablan con los niños y de las que tienen derecho a saber. Escribir del dolor y de la enfermedad, pero también del proceso de sanar y de las revelaciones que uno puede encontrar atravesando por alguna enfermedad.