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Doug Desjardins juega al arte

06 febrero 2014 7:30 Última actualización 21 noviembre 2013 5:47

 [El artista estadunidense se disfruta como creador en la colonia Roma / duggart.blogspot.com]


 
 
 
Silvina Espinosa de los Monteros
 

Su vida es el arte callejero. Doug Desjardins (New Hampshire, 1977) está sentado en la banqueta del cruce de las calles de Colima y Córdoba, en la colonia Roma. Al verlo, los niños se secretean: “Yo quiero estar descalzo como él”.
 

Durante su estancia de dos meses en México no ha dejado de lado su arte. Ha pintado dos murales. Amanecer, en la cafetería de la Galería 8: am (Colima no. 150) y Surrealismo mágico de la Ciudad de México en el interior de la tienda de patinetas y objetos de diseño industrial 180º Shop, ubicada sobre esa misma acera, una cuadra más adelante.
 
“A los 25 o 26 años comencé a pintar en las calles –recuerda Desjardins–. Al principio fue por necesidad, estaba realmente inspirado y no tenía dinero para lienzos; entonces comencé a encontrar piezas de madera o alguna pared en un edificio. También hice graffiti. Me gustan mucho las superficies amplias porque puedo mover el cuerpo y sentirme libre como en el surfing”.
 
Es la primera vez que viene a México y luce entusiasmado de estar aquí.
 
¿En qué consiste Surrealismo mágico de la Ciudad de México? Ese mural, que está en la tienda, es más grande; tardé dos semanas en pintarlo. Lo que hice fue una conjunción del pasado y presente de la ciudad de México: ahí se ven las calles, el Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia y, al fondo, el Iztaccíhuatl o La mujer dormida.
 
 
¿Y los temas de su trabajo?
 
Yo pienso que la gente, los animales y la naturaleza, en general. En cuanto a la gente, los personajes que represento son personas a las que conozco y se me quedan grabadas en la memoria.
 
 
¿Parace que a los niños les gusta?
 
Sí, yo creo que sí, a los niños les gusta mucho lo que hago. Pero yo diría además que es callejero, popular, ecléctico, musical y visionario. Creo que esa última es la mejor palabra.
 
 
¿Parece una obra al margen?
 
Totalmente. Antes trabajaba con las galerías, pero desde hace como cuatro años me he dedicado a este trabajo marginal. Ya que, en ocasiones, el buen arte sólo se encuentra en museos y la mayoría de la gente no tiene la oportunidad de tener esta experiencia. Lo que me interesa es conectar con ellos y compartir lo que hago con todo el mundo.
 
Pero, sobre todo, que lo disfruten y que sonrían al verlo. El buen arte sólo se encuentra en museos y la mayoría de la gente no tiene la oportunidad de tener esta experiencia. Lo que me interesa es conectar con ellos y compartir lo que hago con todo el mundo”.