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Disfrute de un paseo vinícola… por India

06 febrero 2014 6:58 Última actualización 15 diciembre 2013 7:9

  


 
© 2013 New York Times News Service
 
En India, donde el whiskey es la bebida preferida, prácticamente ha sido inexistente la cultura del vino. No obstante, Nashik, una pintoresca zona de ondulantes colinas verde profundo, a dos horas y media en coche de Mumbai, está cambiando esa percepción.
 
En los últimos años, han abierto más de media docena de bodegas con atractivos salones para catas y, en algunos casos, con restaurantes y alojamiento, y están convirtiendo este fértil valle en un popular destino enófilo para hindúes vanguardistas.
 
Durante siglos, los campesinos cultivaron uvas de mesa de alta calidad en cientos de hectáreas alrededor de Nashik, pero los emprendedores locales entendieron de que el clima soleado y moderado, así como la escasez de lluvia (salvo por los meses del monzón, de mayo y junio) son el entorno ideal para la producción de vino. Hoy, se cultivan más de 25 variedades de uva, incluidas chardonnay, malbec, viognier y sauvignon blanc.
 

El inicio
 
El auge en el vino comenzó con los viñedos Sula hace más de una década. Rayeev Samant, de 43 años, nativo de Mumbai, trabajó en el grupo financiero Oracle en Silicon Valley, y regresó a su casa en 1993 con planes para cultivar mangos en las tierras de su familia en Nashik, pero se dio cuenta de que cultivar uvas para vino podría ser más lucrativo.
 
“Las uvas de mesa eran tan buenas, y yo había estado expuesto al vino por vivir cerca del valle de Napa, y sentí la oportunidad”, dijo. Contrató a un vitivinicultor de California y se introdujo la etiqueta Sula en 2000, con un chenin blanc y un sauvignon blanc.
 
Conforme se abrieron más bodegas, Sula se expandió para atraer a turistas y agregó un sala de catas de 185.8 metros cuadrados, un anfiteatro con capacidad para 10 mil espectadores para conciertos y un restaurante hindú e italiano. Siguió el centro recreativo Beyond Vineyard, con 32 habitaciones y una alberca.
 
Los visitantes llegaron a 150 mil el año pasado, en comparación con menos de 5 mil cuando abrió la bodega. Y algunos de los principales restaurantes del mundo venden el vino Sula, incluido el Daniel en la Ciudad de Nueva York.
 
Cerca de Sula está la bodega York, que empezó Kailash Gurnani, de 25 años, junto con su hermano mayor, Ravi, de 29. York tiene una sala de catas llena de luz, así como un popular restaurante contemporáneo, centrado en platillos del norte de India. El personal sugiere el maridaje con el vino. “Queremos que la gente venga no sólo a disfrutar nuestro vino, sino también a sentir que experimentan un relajante escape”, expresó Kailash Gurnani.
 
Una de las etiquetas más nuevas en Nashik es la del viñedo Grover Zampa, con un año de antigüedad, que surgió a partir de dos bodegas: Grover, en la región vinícola en las afueras de Bangalore, y Zampa, que estaba en Nashik. Este vino surgió con la amistad entre los fundadores Kapil Grover y Ravi Jain, quienes están expandiéndose más allá de su especiosa sala de catas con un lujoso hotel que está en construcción.
 
También está en proceso el alojamiento en el viñedo Vallonné, donde el fundador, Shailendra Pai, abrió una villa de tres recámaras el mes pasado, y hay planes de construir 20 cabañas en la propiedad para principios de 2015
 
 
Francesas e italianas
 
Si bien las uvas estilo francés son la norma en Nashik, Reveilo sobresale por sus varietales italianas, como sangiovese y nero d’avola. Yatin Patil, nativo de Nashik, comenzó la bodega con su esposa Kiran, ambos con 40 años, tras renunciar a su empleo en finanzas para cultivar la tierra de la familia y crear un negocio de vinos.
 
La pareja contrató a un vinicultor de la región italiana de Friuli y la extensa bodega tiene hoy una veranda donde Yatin Patil y su personal guían a los huéspedes en las catas, maridando los vinos con sabrosos alimentos, como galletas dulces y “kebabs” de pollo.
 
Pallavi Shah, una especialista hindú en viajes, en Nueva York, dijo que, debido a que beber vino en India está casi exclusivamente limitado a la clase alta, las bodegas de Nashik deben satisfacer los estándares rigurosos de una clientela entendida.
 
“Su plan está funcionando”, expresó. “Ahora se conoce a Nashik como el valle vitivinícola de India”.