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Desarrollador de bomba atómica ayuda a Fukushima

10 febrero 2014 5:5 Última actualización 18 agosto 2013 5:22

[TEPCO envia ingenieros para aprender el tratamiento de galones de desechos radioactivos/Bloomberg]  


Bloomberg
 
Hanford Engineer Works produjo las 20 libras de plutonio para la bomba que se lanzó sobre Nagasaki. Se cuenta entre los sitios de desechos nucleares más tóxicos que hay y es el lugar al que mira Japón buscando ayuda para el problema de los reactores que se fisuraron en Fukushima.

Este año, Tokyo Electric Power Co. envió ingenieros al sitio de Hanford en el estado de Washington para que aprendieran de las décadas de trabajo en el tratamiento de galones de desechos radioactivos. Hanford también tiene un método para sellar los reactores, que consiste en envolverlos en concreto, y que podría reducir los 11 billones de yenes (112,000 millones de dólares) del costo que se estima para limpiar Fukushima.

Hanford se sitúa en 586 millas cuadradas de malezas al sudeste de Seattle, donde miles de técnicos desmantelan los nueve reactores que funcionaron de 1944 a 1987. Sus laboratorios e instalaciones de plutonio fueron vitales para el proyecto Manhattan, que haría la primera bomba atómica.

“Estados Unidos tiene vasta experiencia en la tecnología nuclear por su actividad militar, que incluye descontaminar la tierra y manejar el problema de la contaminación de ríos”, dijo Masumi Ishikawa, gerente general de la gestión de desechos radioactivos de Tokyo Electric, durante una entrevista. “Hay mucho que podemos aprender de ellos”

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, confirmó la semana pasada por primera vez que Tokyo Electric no estaría en condiciones de manejar por sí sola el desastre de la planta de Dai-Ichi. Esto sigue a las revelaciones de que centenares de toneladas de agua radioactiva se filtraba todos los días desde la planta hasta el mar. Prometió más fondos gubernamentales para hacer la limpieza, sin decir cómo se los emplearía.
 
Filtraciones en Hanford
 
Los comentarios de Abe siguen a una larga serie de percances cometidos por la empresa de servicios públicos Tepco, lo que arrojó como resultado que esta admitiera el mes pasado que centenares de toneladas de agua radioactiva fluía con dirección al Océano Pacífico más de dos años después de que los núcleos de tres reactores se fisuraran en la planta.

Hanford tiene su propia cuota de retos de contención. Seis tanques subterráneos que filtran desechos radioactivos pueden ofrecerle lecciones a Tepco sobre el modo como hay que manejar el problema de las sustancias que contaminan todo lo que entre en contacto con ellas. Los tanques se cuentan entre los 177 que están enterrados en Hanford, a cerca de 200 millas (320 kilómetros) al sudeste de Seattle, junto al río Columbia.

El departamento de Energía de Estados Unidos gastó más de US$16.000 millones desde 1989 para limpiar Hanford. La producción de armas generó 56 millones de galones de desechos radioactivos, lo que es suficiente para llenar un buque con el tamaño de una cancha de fútbol americano y la profundidad de 150 pies, según un informe de la dependencia de respondabilidad del gobierno de Estados Unidos.
 
Los cincuenta de Fukushima
 
Ishikawa, de Tepco, dijo que visitaba Hanford junto con otros ingenieros de la empresa y que eso era parte de un convenio con el departamento de Energía, tendente a evaluar la tecnología que se podría usar en Fukushima.

Ishikawa, de 46 años, estudio ingeniería nuclear en la universidad de Tohoku, al noreste de Japón, y es uno de los 50 de Fukushima.

El nombre hace referencia al grupo de ingenieros que permaneció en la planta japonesa para combatir el desastre, en un momento en que no había electricidad en ellas y los edificios de los reactores habían explotado. Ishikawa era la mano derecha de Masao Yoshida, quien lideraba el grupo. Yoshida murió el 9 de julio de cáncer de esófago. Tenía 58 años.

En Hanford, el departamento de energía finalizó un proyecto de encapsulamiento en junio del año pasado, dijo ese ministerio en una declaración. Esto implica demoler el último de los nueve edificios para reactores y dejar solo el grueso escudo de cuatro pies (1.2 metros) que está alrededor del núcleo del reactor.

Se agregó más concreto al escudo, junto con un nuevo techo del mismo material a fin de poner al reactor en lo que se llama almacenamiento seguro durante un período de 75 años. Esto permite que los niveles de radiación vayan en declive hacia otros más seguros en el núcleo y le da tiempo al operador para decidir cuál será el método definitivo de desecho, según esa declaración.