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Crimen expulsa a empresarios y Texas los cobija

13 febrero 2014 5:1 Última actualización 15 noviembre 2012 22:50

 

Crimen expulsa a empresarios y Texas los cobija


 

 
La inseguridad ha ahuyentado a los empresarios mexicanos del país. Texas aprovecha la coyuntura y da facilidades a los emprendedores para quedarse con las inversiones de los paisanos. Ésta es la historia de la migración que sí quiere EU.

Roberto Arteaga
Era un sábado de marzo cualquiera. Apenas hace 5 meses que ocurrió. Carlos Martínez decidió cambiar la rutina de un día trabajo en su negocio en Valle de Bravo para pasarlo en casa con su esposa y sus dos pequeños hijos. Al mediodía, mientras veía una película en la sala de su casa, su teléfono celular sonó. Una voz extraña le dijo: “Carlos, no te vimos pasar hoy en tu coche por la caseta”. El empresario, desconcertado, preguntó quién hablaba, y la voz masculina le respondió: “Soy de la Familia Michoacana”.

“Me dijeron que si no les depositaba 10,000 dólares, iban a asesinar a los empleados que teníamos e iban a quemar la tienda”, recuerda nervioso, con la voz entrecortada, el empresario mexicano, a quien llamaremos Carlos Martínez para guardar su verdadera identidad.

Su testimonio es sólo una de las historias de empresarios hostigados por la delincuencia, quienes en los últimos años han decidido buscar mejor suerte en Texas, Estados Unidos (EU).

Se estima que tan sólo en la ciudad de San Antonio, existen cerca de 40,000 casas de profesionistas y empresarios provenientes de México, dice Eduardo Bravo, presidente de la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM), organismo que asesora a los connacionales para que establezcan sus negocios en EU.

Ante esta situación, el gobierno estadounidense y, en particular, el de Texas, hacen todo lo posible por quedarse con el talento empresarial mexicano y atraer inversiones aztecas a su territorio.

Por ejemplo, desde hace 2 años, la Universidad de Texas impulsa un programa de aceleración de negocios para ayudar a pequeñas y medianas empresas extranjeras (90% son mexicanas) a globalizarse, mientras el gobierno estadounidense da facilidades para la obtención de la visa de inversionista.

Mientras, para los líderes empresariales la situación no es tan grave. Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), asegura: “Creo que México va por buen camino, nosotros vamos a ser un sector muy comprometido en ese sentido y vamos a seguir trabajando temas de estabilidad macroeconómica, de crecimientos de empleo, de oportunidades, de seguridad y eso es parte de un todo.”

Aunque se quiso conocer el punto de vista del gobierno sobre si se está haciendo algo para retener al talento emprendedor mexicano, la Secretaría de Economía no respondió a nuestra solicitud de entrevista.

Conoce parte de la historia del éxodo de los empresarios mexicanos hacia Texas, la migración que Estados Unidos sí quiere.


¡Vámonos, qué hacemos aquí!

Antes de convertirse en empresario, al fundar una compañía de relaciones públicas, Carlos Martínez trabajó más de 12 horas diarias a lo largo de 20 años en diversas empresas. Así obtuvo los recursos y el conocimiento para emprender su negocio.

Cuando Carlos estudiaba la universidad, su papá se quedó sin trabajo. Así que no tuvo más remedio, y comenzó a vender cigarros sueltos y sujetadores para el cabello entre sus compañeros para conseguir algo de dinero. Fue una de las experiencias que forjó su carácter como empresario. “Hay personas que piensan que si eres empresario, eres millonario, y muchas veces eso no es cierto”, dice.

Hace un año decidió diversificar en otros negocios, así que instaló una tienda de zapatos en Valle de Bravo, la cual visitaba cada fin de semana, ya que las oficinas de su empresa de relaciones públicas se encuentran en el Distrito Federal.

Aunque en varias ocasiones fue víctima de robos en su local del Estado de México, sus ánimos de continuar en el negocio se mantuvieron firmes. Así fue hasta que recibió la llamada telefónica de extorsión. Y sus planes cambiaron. Fue en ese momento cuando pensó en dejar el país para cuidar la seguridad de su familia y sus empleados.

“Eso a mí me causó un shock muy fuerte… Nosotros dijimos: ‘¡Con permiso, vámonos, qué hacemos aquí!’”, recuerda el empresario.

Al analizar las posibilidades que tenía a su alcance para emigrar del país, tomó en cuenta una serie de correos electrónicos que había recibido de una asociación de empresarios mexicanos en EU, que lo invitaban a conocer las oportunidades que ofrecía Texas. Así fue como se acercó a la AEM.


Welcome to Texas

La AEM es una asociación que nació en 1996, con el fin de poyar a los empresarios y profesionistas mexicanos para tener éxito en EU. Actualmente cuentan con más de 550 socios, cantidad que ha aumentado en los últimos años.

La delincuencia ha provocado que la salida de mexicanos hacia EU se acelere. “Desafortunadamente en la asociación, la verdad, es que hemos crecido debido a esa migración que para nada nos da gusto, pero es una realidad”, reconoce Eduardo Bravo, presidente de la AEM.

A través de reuniones periódicas, la asociación busca compartir con los empresarios recién llegados las experiencias de sus agremiados en la forma de hacer negocios en la Unión Americana, con el fin de evitar errores que hagan fracasar a sus compañías.

La AEM no es la única interesada en apoyar a los empresarios mexicanos. A partir de enero de este año, el International Trade Center de la Universidad de Texas lanzó el programa TIBA (Texas International Business Accelerator de la Universidad de Texas), también se propuso ayudar a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) para que sean globalmente competitivas.

“Nos creamos porque nos dimos cuenta que se venían tantas empresas, que decidimos hacer un sistema para que pudieran venir y establecerse de una manera formal, que fuera productiva para ellos y que crearan impacto económico en la ciudad de San Antonio”, dice Javier Smith, consultor internacional del TIBA.

Una de las aportaciones del programa a los emprendedores que llegan al territorio texano es un estudio de mercado, en los que el TIBA invierte 50,000 dólares, que son financiados anualmente por el gobierno de Texas.

Esta es una de las razones que ha convencido a Carlos para establecer su negocio en EU. “Tú ves un México muy desorganizado, un México que no te ayuda y que no va a meter las manos por ti nunca, y llegas a un país que es una de las grandes potencias, con problemas económicos, pero que sigue siendo ese país tan fuerte y que no te recibe con los brazo abiertos, pero sí con información valiosa para ti.”

Hasta el momento, el TIBA ha atendido más de 200 proyectos empresariales, de los cuales 90% son mexicanos y el porcentaje restante proviene de países como China y Japón.

Además, a través del programa de la Universidad de Texas, el gobierno busca agilizar la entrega de visas de inversionista a los empresarios, la cual, después de 5 años, es útil para obtener la residencia estadounidense.

“EU necesita urgentemente de hacer más negocios con México que con China, entonces todo esto está dentro de un marco económico que nunca había estado de esta manera motivado por las sinergias económicas de los dos países”, comenta Smith.

Y la mesa parece estar puesta para incentivar a más mexicanos a integrarse a la economía texana, que mantiene un crecimiento por encima del país. Con una inversión extranjera promedio al año de 100,000 millones de dólares en Texas, durante 2011, su Producto Interno Bruto (PIB) creció 2.4%, comparado con el 1.6% que creció el PIB de todo EU.


¿Regreso a casa?

La historia de Carlos Martínez y la AEM no son las únicas que dan cuenta del éxodo de empresarios mexicanos desplazados a Texas por la delincuencia.

En 2010, un grupo de 5 empresarios decidió buscar una salida a la situación adversa que vivía en los estados del norte del país, azotados por la violencia. Así nació La Red, una asociación de empresarios mexicanos que habitan en la zona del Paso, Texas, y que hoy suma a más de 60 integrantes.

“Texas se ha dado cuenta del beneficio que puede traer la migración de México”, asegura Miguel Gómez, presidente de la organización de empresarios.

La mayor parte de las inversiones mexicanas se están destinando a proveer maquinaria y al sector servicios, actividades que generan empleos para los estadounidenses.

Poco a poco, la migración mexicana ha cambiado el rostro de este estado del sur de EU. Cada vez es más común que las grandes cadenas comerciales pidan a sus empleados hablar español, un elemento más que se une a dar la bienvenida a los nuevos inversionistas.

“Si nosotros logramos manejar una propia agenda al vivir en los EU, porque el American Wife of Live ya pasó, lo mejor es tratar de tener lo mejor de los dos mundos: lo que tienes muy bueno como mexicano y lo que tienes muy bueno al vivir haya”, argumenta Bravo, de la AEM.

La llegada de los empresarios “se ha transformado de una migración motivada por violencia e inseguridad a una situación de oportunidad”, comenta Smith, consultor del TIBA.

A pesar de que la situación de seguridad en zonas como Ciudad Juárez, Chihuahua, ha ido mejorando en las últimas fechas, comenta el presidente de la Red, hoy no es una razón suficiente para pensar en el regreso de los empresarios. “Si México se interesa en que (los empresarios) regresen, tiene que generar (también) las condiciones de los impuestos y el marco legal”, enfatiza.

Carlos no sabe si algún día regresará a vivir a México. Por ahora, el futuro parece sonreírle al otro lado de la frontera. Está dispuesto a reinventarse. “A mis 40 años no me da ningún miedo volver a empezar, porque vas a un país con mucha referencia, porque la mitad de mis clientes son estadounidenses. La única diferencia es volver a empezar ahora alejado de mi país.” Carlos prefiere estar lejos. No volver a casa. Porque a lo único que no está dispuesto es a escuchar otra vez esa voz del otro lado del teléfono que lo amenaza.

 
 Historia del Día
Lunes, 17 de Septiembre de 2012 00:00
Redactor: Genaro Mejía