Archivo

Corrupción en Perú contribuye a tala de bosque tropical

07 febrero 2014 3:44 Última actualización 25 octubre 2013 5:2

  ["El poder de la industria de la tala es muy fuerte". / NYT] 


 
 
BC-Reportajes-Especiales-Neuman-Business-NYTNS

William Neuman Y Andrea Zarate
 
© 2013 New York Times News Service
 
 
 

PUCALLPA, Perú - Temiendo que la policía daría aviso a los sospechosos, Francisco Berrospi mantuvo a oscuras a oficiales locales cuando se dirigió al bosque tropical como fiscal para investigar la tala ilegal. Pero, a veces, eso difícilmente parecía tener importancia.
 

Aun cuando él se las ingenió para decomisar camiones, moto sierras o árboles cosechados ilegalmente, los jueces a menudo lo obligaban a devolverlos, dijo. Los sobornos eran tan comunes, destacó, que un oficial anticorrupción lo alentaba abiertamente a que los aceptara.
 

“El poder de la industria de tala aquí es muy fuerte”, dijo Berrospi. “La corrupción es terrible”.
 

Más de la mitad de Perú está cubierto por denso bosque, incluido un amplio tramo de la cuenca del Amazonas, que se extiende a lo largo de Sudamérica. Su preservación es considerada central para combatir el calentamiento global y proteger las muchas especies de plantas y animales hallados únicamente en esta región.
 

En años recientes, Perú ha aprobado leyes para aplicar duras medidas en contra de la tala ilegal, como lo requirió un acuerdo de libre comercio de 2007 con Estados Unidos. Sin embargo, grandes cantidades de madera, incluyendo tipos cada vez más inusuales como caoba, siguen saliendo, buena parte de la cual se dirige finalmente a Estados Unidos para productos como pisos de maderas duras y tarimas vendidas por minoristas estadounidenses.
 

El Banco Mundial estima que casi 80 por ciento de las exportaciones madereras de Perú son cosechadas legalmente, en tanto funcionarios dicen que la madera típicamente es embarcada usando papeleo apócrifo, para hacer que el tráfico parezca legal.
 

Es un patrón visto en otras partes del mundo, incluido el lejano oriente de Rusia, donde ambientalistas han documentado la rampante tala ilegal de roble y otros tipos de madera con destino a Estados Unidos y otros países.
 

En septiembre, agentes federales en Virginia efectuaron búsquedas en Lumber Liquidators, prominente minorista estadounidense, en lo que la empresa informó que fue una investigación sobre sus importaciones de productos para pisos de madera.
 

La empresa ha sido acusada por ambientalistas de comprar con regularidad de un proveedor chino que trafica con roble ruso cosechado ilegalmente. Lumber Liquidators pone en duda esos alegatos, diciendo que vigila cuidadosamente los orígenes de su madera.
 

Aquí en Pucallpa, ciudad en el corazón de la industria de tala maderera del Perú en un importante tributario del Amazonas, la orilla está dominada por enormes aserraderos que contienen altas pilas con miles de troncos descomunales. Son traídos flotando desde remotos campos de tala, jalados por pequeños botes de motor llamados “peke pekes”, al tiempo que camiones con troncos y madera apilados congestionan los caminos.
 

Un oficial militar destacado aquí para patrullar el río Ucayali dijo que había dejado de hacer la mayoría de las revisiones de las cargas de madera transportadas por el cauce, aunque se supone que las revisiones son obligatorias. En el pasado, notó, él había ordenado repetidamente que las cargas de troncos fueran detenidas porque carecían de la documentación requerida, solo para enterarse de que oficiales de bosques las liberarían más tarde, al parecer después de crear o aprobar automáticamente documentación falsa.
 

En algunos casos, destacó, cargas de caoba, valioso tipo de madera que ha desaparecido de todas menos las áreas más remotas, recibieron documentación falsa que identificaba la madera como si fuera de otro tipo.
 

“Es incontrolable”, dijo este oficial, quien no estaba autorizado a hacer comentarios públicos. Al referirse a oficial de bosques locales, dijo: “Los jefes les dan empleos a personas en quienes confían y después reciben una tajada de los sobornos que ellos aceptan”.
 

Berrospi, quien trabajó como fiscal ambiental hasta agosto, recitó un amargo catálogo de frustraciones. Las autoridades locales son compradas por taladores para crear o aprobar documentación falsa, dijo. En una ocasión, dijo, le ofrecieron aproximadamente 5,000 dólares por detener una investigación. Él lo denunció con un fiscal local que se especializaba en casos de corrupción, pero dijo que había quedado consternado por la respuesta.
 

“Escuche, en un año aquí conseguirá suficiente para construirse una casa y comprar un buen auto”, recordó que dijo el otro fiscal. “Así que, cuídese”.
 

Lucila Pautrat, directora de la Sociedad Peruana de Eco-desarrollo, grupo de activismo, dijo que pese a nuevas leyes y el decreto bajo el acuerdo de comercio con Estados Unidos, el gobierno no había logrado acometer la arraigada corrupción.
 

“Prevalece una falta de interés, una negligencia por parte de las autoridades para regular al sector de silvicultura”, dijo. “Y, mientras tanto, la madera sigue saliendo”.
 

La presión para extraer maderas excepcionales y otras del bosque tropical de Perú ha crecido en los últimos años, a medida que el vecino Brasil incrementó sus esfuerzos por limitar la tala ilegal, dijo Pautrat. Ella comparó la situación con el narcotráfico, donde los esfuerzos por aplicar severas medidas contra la producción de cocaína en Colombia han sido seguidos por un gran aumento aquí en Perú. “La presión aquí está creciendo”, dijo. “Es como la cocaína. Hay una constante demanda en el mercado”.
 

Las exportaciones madereras de Perú a Estados Unidos aumentaron este año a 20 millones de dólares entre enero y julio, por arriba de los 15 millones de dólares en el mismo periodo de 2012, con base en datos del Departamento de Agricultura de EU.
 

Funcionarios estadounidenses dicen que Perú ha logrado progreso en el combate de la tala ilegal, pero la persistencia del problema llevó a la oficina del representante de Comercio de EU a exigir en enero medidas más fuertes del Perú, incluida el expedito enjuiciamiento de funcionarios gubernamentales y otros que violen leyes ambientales.
 

Si bien Estados Unidos, Europa y Australia han prohibido importaciones de madera cosechada ilegalmente, ese tipo de esfuerzos a menudo son minados por la corrupción y una falta de aplicación de leyes, destacó Kate Horner, uno de los directivos de la Dependencia de Investigación Ambiental, grupo de activismo en Washington.
 

“La demanda internacional de productos baratos e ilegales es uno de los principales motores de la tala ilegal por todo el mundo”, dijo Horner, cuyo grupo ha presionado a Estados Unidos para que busque restricciones más fuertes en Perú.
 

A final de cuentas Berrospi dijo que su trabajo lo convertía en “una piedra en sus zapatos” a tal grado que “lo único que ellos podían hacer era deshacerse de mí”.
 

Fue removido de su puesto en agosto, en lo que Antonio Fernández Jerí, el director de la fiscalía ambiental en Lima, presentó como una reasignación del personal por “razones internas”, aunque elogió la determinación de Berrospi, diciendo que él se había desempeñado bien y que no se habían dado acusaciones de fechorías en su contra.
 

Una investigación que Berrospi dejó inconclusa involucraba a Saweto, distante aldea de los indígenas asháninca cerca de la frontera brasileña. Edwin Chota, quien seguía la trayectoria de una gran carga de troncos transportada por río desde la comunidad, dijo que las barreras para hacer valer leyes ambientales parecían abrumadoras.
 

“No hay ley”, dijo Chota, durante una visita al aserradero que contenía pilas de masivos troncos que él había seguido desde su pueblo. “No hay dinero para investigar. Solo hay dinero para destruir”.
 
 

 [Imagan de NYT]
 

 [Imagen de NYT]
 
 
 
 [Imagen de NYT]
 

[Imagen de NYT]