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Conoce a Denis O’Brien, el Carlos Slim celta

06 febrero 2014 7:20 Última actualización 17 noviembre 2013 5:30

[Denis O'Brien, el hombre más rico de Irlanda, es el dueño deDigicel Group Ltd. / Bloomberg] 


 
 
Bloomberg
 
El verano pasado, caminando por el Sendero de Kokoda en el lejano este de Papúa Nueva Guinea, Denis O’Brien descubrió que no tenía señal en el teléfono móvil. El corpulento magnate irlandés de las telecomunicaciones sabía cómo solucionarlo. Irrumpió en la oficina local de Digicel Group Ltd., el operador inalámbrico que había fundado en 2001, y exigió levantar más torres telefónicas en la ruta.


Los nuevos mástiles se sumarán a una red que la empresa de O’Brien comenzó a construir en 2006, el mismo año que Naciones Unidas clasificó al país del Pacífico Sur como uno de los menos desarrollados del mundo, informará la revista Bloomberg Markets en su número correspondiente a diciembre. El momento fue oportuno, pero en un barrio peligroso.


“Imagínese construir una red en un país del tamaño de Francia, con cientos de islas, sin rutas y malaria cerebral”, dice O’Brien.


En el momento que lo dice, casi no podría estar más lejos de las tierras agrestes de Papúa Nueva Guinea: está vestido con un traje azul, sorbiendo un té en el elegante barrio de Chelsea, en Londres.


“Perdí a nueve colegas en Papúa Nueva Guinea construyendo nuestra red –desde aviones estrellados, accidentes, choques de autos”, dice. “Es el más difícil de los lugares difíciles”.


Gracias a la voluntad de O’Brien de ocuparse de lugares como Papúa Nueva Guinea, Digicel, con sede en Hamilton, Bermuda, ha podido adquirir 13 millones de clientes en 31 mercados de América Central y el Pacífico así como también el Caribe, donde es el mayor proveedor inalámbrico.
 
O’Brien es el ciudadano irlandés más rico, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, que estimó su fortuna en 5 mil 100 millones de dólares al 11 de noviembre.
 
Con Digicel, que a esa fecha estaba valorizada en 3 mil 700 millones de dólares, O’Brien está surgiendo como la versión celta de Carlos Slim, el multimillonario mexicano que controla América Móvil SAB, proveedor de comunicaciones inalámbricas en 18 países. Con un patrimonio de 66 mil 600 millones de dólares, Slim es el segundo hombre más rico del mundo, según el índice.
 
‘Grandes actores’
 
“Su estrategia es avanzar abajo y fuerte, escogiendo los mercados pequeños que los grandes actores han tendido a evitar”, dice Steven Hartley, analista de Ovum, una firma investigadora con sede en Londres. “Hacen las cosas en forma eficiente y veloz y básicamente desalojan a los que están”.


Nacido en Dublín, O’Brien, de 55 años, quien es propietario del 94 por ciento de Digicel, tiene muchas de sus empresas radicadas en la capital irlandesa, pese a que su alcance suele ser mundial.


Por ejemplo, tiene participaciones mayoritarias en Aergo Capital Ltd., una empresa de alquiler de aviones, y en la difusora Communicorp Group Ltd. que opera 20 emisoras de radio en cinco países, entre otras Newstalk y Today FM en Irlanda. También es el mayor accionista de Independent News Media Plc., el editor de diarios más grande de Irlanda.


Como muchas de sus empresas, O’Brien tiene un pie en Irlanda y otro en el exterior. Cuenta con casas en Sliema, Malta, y en la región de Algarve en Portugal, además de Dublín.
 
Se mudó de Irlanda a Portugal en 1999, poco antes de recibir una ganancia inesperada de 285 millones de euros (en ese momento 288 millones de dólares) por la venta de Esat Telecom Group Plc, la compañía irlandesa de telecomunicaciones que construyó en los años 1990, a BT Group Plc de Londres por 2 mil 500 millones de dólares en 2000. Al mudarse, evitó pagar los impuestos irlandeses sobre el producto de la venta, según A Mobile Fortune: The Life and Times of Denis O’Brien del periodista irlandés Siobhan Creaton.


Desde 2005, O’Brien vive en Malta ya que le resulta más fácil manejar Digicel desde su sede allí, dice. Vivir en la isla mediterránea también le permite aliviar legalmente su carga fiscal irlandesa. El multimillonario niega que los impuestos sean una consideración a la hora de decidir dónde pasa su tiempo.


“Pago todos mis impuestos en Irlanda –sobre mis ingresos en Irlanda, sobre mis dividendos”, dice. “Pero por el dinero que gano en el mundo, pago impuestos en cada uno de esos países”.
 
Casado y con cuatro hijos, O’Brien lleva un estilo de vida peripatético, recorriendo millas en su avión Gulfstream G650.


Si bien asiste regularmente al Foro Económico Mundial de cuatro días en Davos, Suiza, en los últimos años no se ha molestado en quedarse a dormir. En enero pasó 10 horas en tierra en el centro de esquí para una ronda de reuniones que mantuvo con el inversor húngaro-estadounidense George Soros y el magnate indio de las telecomunicaciones Sunil Bharti Mittal, entre otros.


Siendo estudiante en el University College de Dublín, O’Brien creó una empresa de pintura de casas y oficinas hasta que ganó una beca para hacer una maestría en Administración de Negocios en los años ochenta al otro lado del Atlántico, en el Boston College.
 
Antes del éxito llegó el fracaso. En 1989, O’Brien fundó Home Shopping Televison Network Ireland Ltd., un canal satelital de compras tomando como modelo un canal estadounidense similar lanzado siete años antes. Después de 18 meses, la creación de O’Brien fracasó.


“Hace falta un buen fracaso al comienzo”, dijo O’Brien en una entrevista telefónica con Bloomberg News en marzo, definiendo el de su canal de compras como “gigante”.


Le fue mejor con Communicorp, que también creó en 1989, y con Esat Telecom, el operador de línea fija que llegó dos años después.


O’Brien vendió Esat Telecom cinco años más tarde, en el punto más alto del mercado, luchando contra una oferta de compra hostil de Telenor. En su búsqueda de lugares para invertir sus inesperados 285 millones de euros, O’Brien se dirigió al Caribe después de ver un anuncio que había puesto el gobierno jamaiquino llamando a licitación por una licencia móvil.
 
La experiencia del Caribe, dice O’Brien, impulsó la oferta de Digicel este año por las primeras licencias de telefonía móvil en Myanmar, el país del sudeste asiático que está dando acceso a sus mercados a los extranjeros después de décadas de aislamiento y régimen militar.


Aun así, en junio, después de meses de viajes a Asia y de acumular más de 30 millones de dólares en costos de licitación, se enteró de que perdió contra Telenor y Ooredoo QSC de Qatar. Igual que con el traspié de Home Shopping, O’Brien dice que no dedicará tiempo a mirar por el espejo retrovisor.


“Hay que seguir adelante”, dice. “Me sorprendió que no ganáramos, pero me enteré a las 9 de la mañana y para las 4 de la tarde, ya estaba en otra cosa. Buscamos oportunidades todos los días. Acabamos de pasar dos días la semana pasada en Londres analizando todas las oportunidades que tenemos en este momento y la lista es increíblemente larga”.


Es probable que en ella figure Etiopía, dice Hartley de Ovum. La penetración de la telefonía móvil en el país del Cuerno de África es inferior al 25 por ciento en comparación con un 60 por ciento para el resto del continente en 2012, según datos compilados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones con sede en Ginebra.


En su país natal, los asuntos de negocios de O’Brien a veces han generado controversia. En septiembre, ganó una batalla de un decenio ante la justicia a raíz de una demanda impositiva de 57 millones de euros de la autoridad fiscal irlandesa por la venta de sus acciones de Esat Telecom.


A pesar de sus casas y sus inversiones en el exterior, O’Brien sigue siendo fiel a sus raíces irlandesas y es optimista con respecto a la economía de su patria.


“Creo más que nunca en Irlanda”, dice O’Brien. “La perspectiva para nuestros negocios aquí ha mejorado muchísimo”.


Si resulta cierto, es algo que debería ayudar a O’Brien mientras vela por su diversificada cartera extendida por todo el mundo.