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Cómo resolver crímenes a la antigua

07 febrero 2014 3:48 Última actualización 19 septiembre 2013 5:28

[Ya circula la nueva novela policiaca de William C. Gordon / Bloomberg]


Daniel Cisneros
 
 
Melba Sundling es la dueña de un afamado bar de San Francisco; la Dominatriz es una curandera que inicia sus métodos de sanación con rituales sadomasoquistas; Dusty Schwartz es un enano adicto al sexo, preside una iglesia, y se aprovecha de la necesidad de guía religiosa de los hispanos; y Samuel Hamilton es un periodista que investiga el caso de un asesinato a través de una sola pista: el pedazo de un muslo humano envuelto en un saco que ostenta la letra M.
 
 
La historia de estos peculiares personajes la cuenta William C. Gordon (Estados Unidos, 1937) en su más reciente novela policiaca El Enano (Mondadori). De ella, del origen de la misma, dice su autor:
 
 
“Mi primer texto, que nunca se publicó y donde aparece un enano pervertido, se lo enseñé a mi esposa Isabel Allende para que me diera su opinión -recuerda Gordon-. Y ella me dijo: ‘No puedes sacar ese texto a la luz porque ese enano es asqueroso. Ya que eres un abogado que conoce sobre justicia y forense, mejor deberías realizar narraciones policiacas.’ Anteriormente ya había hecho otro intento cuando le dije que quería escribir la historia de mi vida, pero sonrió y me dijo: ‘Déjame que yo lo haga.’ Y de ahí salió su libro El plan infinito.”
 
 
-¿Cómo fue que usted empezó a publicar?
 
 
-Yo tenía un cuento llamado “Todo lo que se puede comer” que, al paso del tiempo, lo convertí en el primer capítulo de mi novela Duelo en Chinatown. Luego edité El rey de los bajos fondos. En ambas historias el protagonista es el reportero Samuel Hamilton, quien no es el típico detective de los años cincuenta que para resolver casos tumba puertas y lanza balazos; no. Cuando comencé a escribir El Enano no solamente reapareció Hamilton, también estaba ahí Dusty, a quien no podía sacar de mi cabeza. En ese momento me di cuenta de que este personaje representaba metafóricamente a mi padre, quien, pese a ser alto, guapo y un predicador que inventó una religión, en el fondo era emocionalmente enano pues era mujeriego, borracho y les pedía a las personas hacer ciertas cosas prometiéndoles que las mandaría al cielo.
 
 
Pero Dusty no es el único personaje de El Enano que fue inspirado en la vida real: “La Dominatriz -dice Gordon- era la asistente de mi padre. Yo la odiaba porque era una curandera muy fuerte y tacaña; incluso, hasta terminó en la cárcel. La puse en mi libro por venganza. Sin embargo, eso salió contraproducente ya que muchos dicen que es un personaje fantástico. Melba, por otro lado, es una mujer con la que tengo un bar desde hace 25 años. Todo inició porque un marinero al que le presté dinero se fugó sin pagarme, pero logré quedarme con un bar que compró. Y como yo no lo quería manejar, le dije a Melba que lo hiciera…”
 
 
-¿Cuáles fueron los principales retos de crear personajes a partir de la realidad, a partir de sujetos concretos?
 
 
-No lo puedo decir con certeza. Simplemente sé que, si puedes, lo mejor es formar a un personaje a partir de las características de una persona real porque, de esta manera, sabrás la forma en que actuará en tu texto. Además, cuando incluyo a un amigo me resulta mucho más divertido escribir.
 
 
-Supongo que fue complicado desmitificar su figura paterna…
 
 
-Sí, pero eso no lo busqué al principio. Como ya dije, después de algún tiempo advertí que Dusty lo simbolizaba. Quizá por eso muchos dicen que la realidad es más fuerte que la ficción, y yo aquí mezclé ambas cosas.
 
 
 
-¿Por qué decidió ambientar su novela en las comunidades beatnik y gay del San Francisco de los años sesenta?
 
 
-Porque en esa época aún no se investigaban los crímenes a partir del ADN, no había fax y los detectives resolvían los casos a la manera antigua y sin necesidad de tanta tecnología. Opté por San Francisco porque, aunque es ahí donde ocurre el movimiento beatnik y gay en el que se experimentaba con las drogas, no se ha hablado mucho al respecto.
 
 
 
-En El Enano aborda el maltrato que reciben los inmigrantes latinos de parte de algunos estadounidenses…
 
 
-Sí, porque yo era abogado civil en casos de inseguridad laboral de mujeres hispanas y me di cuenta de esto. Fui testigo de cómo violaban sus derechos (en las cortes) argumentando que eran ilegales. Es una lucha que continúa hoy. Se olvidan de que los inmigrantes viajaron hacia Estados Unidos porque, en algún momento, los empresarios los necesitaban para laborar; además, ellos pagan impuestos en su trabajo sin recibir ningún beneficio. No obstante, cuando hubo problemas en la economía les echaron la culpa y solicitaron su expulsión. Son situaciones totalmente injustas.
 
 
 
-¿Hasta qué punto el género policiaco nos permite advertir la parte más oscura del ser humano?
 
 
-Aunque en el policiaco es más evidente por los crímenes, la parte oscura del hombre se encuentra en muchos lados. Incluso en las novelas políticas vemos personajes que obtienen impunemente poder y dinero.