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Cinco visiones guadalupanas

06 febrero 2014 6:59 Última actualización 12 diciembre 2013 5:56

 [La Virgen de Guadalupe, esa identidad, vista desde el corazón de mexicanos con tareas distintas en el oficio de vivir / Cuartoscuro]


 
 
Silvina Espinosa de los Monteros / María del Refugio Melchor, Sandra Aguilar Loya
 
 
1.- José Gordon, escritor
El secreto poético de la imagen

No sólo yo, otros escritores como Myriam Moscona, somos judíos guadalupanos. Esta idea de una Virgen de la compasión, que tiene su mirada desde el mundo indígena, además de sus colores, el manto lleno de estrellas, la piedad y ternura con que abraza a los más desprotegidos, es algo que me movió desde muy pequeño. Cuando íbamos a la iglesia a acompañar a los amigos, mi hermana y yo nos quedábamos fascinados con esta imagen, al grado de que incluso ella pensó en hacer su primera comunión a escondidas de mis papás.
 

Octavio Paz planteaba que la Virgen de Guadalupe es el consuelo de los pobres y el escudo de los oprimidos, conecta a los dioses y a los seres humanos, a los astros y a las hormigas, al maíz y al maguey, conecta pasado y presente, no sólo a través de vínculos temporales, sino también espaciales.
 
Su figura morena nos acompañó en el inicio de la Independencia y durante la Revolución, está presente en todos los rincones de la vida cotidiana: en un camión, en una barda, en el mercado, en la casa. Cuando voy manejando de repente me encuentro de la manera más inopinada con esa figura, que captura el corazón con una fuerza que viene de muy lejos.
 
En el libro de Los años con Laura Díaz, Carlos Fuentes narra una escena muy emocionante, donde un personaje explica a alguien que viene del extranjero, la profunda devoción que se le profesa a la Virgen morena. José Lezama Lima decía que un mito es una imagen compartida y en la imagen de la Guadalupana hay algo que tiene que ver con el pegamento más fino de nuestra conciencia colectiva. Es la madrecita de un pueblo que conoce el sentimiento de estar desprotegido. Su poder de convocatoria tiene que ver con nuestra identidad como nación y va más allá de lo religioso para plantear lo que podríamos llamar una espiritualidad secular, donde el símbolo poético tiene la capacidad para arropar bajo su manto de estrellas, tanto a lo religioso como lo que no lo es.
 
 

2.- María Zita Lijandro Juárez, ama de casa
Su domicilio es mi corazón entero

La Virgen de Guadalupe es como mi segunda madre, siempre que la visito siento algo muy especial. Su imagen me reconforta, me anima cuando le platico mis problemas y mis penas. La conocí cuando tenía siete años, mi madre me llevó a conocerla y lo que me impactó fue que sentí que ella me observaba.
Siempre que me portaba mal o cometía una travesura, mi mamá me regañaba y cuando me decía “compórtate o la Virgen te castigará”, enseguida venía a mi mente su imagen, su mirada protectora.
 
La Virgen de Guadalupe se encontraba entonces en la antigua Basílica, yo me sentaba en sus grandes pilares y siempre encontraba la manera de llegar hasta adelante para contemplarla de cerca. Nunca imaginé que esa costumbre se convertiría en una especie de milagro.
 

Mi mamá, me llevó a La Villa un jueves de Corpus. Me soltó de la mano y me le perdí. Nunca tuve miedo, lo primero que se me ocurrió fue ir a la escalinata y sentarme en los escalones.
 
Un sacristán me dijo que me fuera con mi madre, le contesté que ella me iría a buscar y así fue. Pasó horas desesperada buscándome y dice que al pasar frente a una imagen de la Virgen como que le llegó una voz que le dijo que me buscara en el atrio. Cuando me encontró me dio un santo jalón de orejas, pero las dos le agradecimos a la Virgen de Guadalupe que nos hubiera reunido. Le tengo un gran amor y siempre está en mi corazón.
 

3.- Luz María de Guadalupe González Álvarez, ingeniera bioquímica

En relación a mi formación académica con el Hecho Guadalupano, puedo decir que en ambas facetas, mi religión y mi formación científica, busco la verdad, pero desde dos perspectivas diferentes. Ciencia y religión son dos cuerpos de conocimiento inconmensurables, por su naturaleza diferente, pero eso no significa que uno descarte al otro.
 
Tanto la religión como la ciencia evolucionan para profundizar en su objeto de estudio, gracias al uso de la razón humana iluminada por la fe.
 
La ciencia busca la verdad en el sentido de entender el mundo físico, mientras que la religión fortalece el espíritu y busca entender lo trascendente. La ciencia busca ser una actividad puramente intelectual.
 
El Hecho Guadalupano, como en todo lo relacionado con religión, es una actividad espiritual en la cual interviene el aspecto emocional de la persona, además del aspecto intelectual. Ambos campos, ciencia y religión, son complementarios y necesarios para la trascendencia del ser humano.
 

La Virgen de Guadalupe es para mí la advocación más bella de la Virgen María, Madre de Dios. Es hermoso el mensaje de amor que nos hizo llegar por medio de San Juan Diego. Gracias a ese acontecimiento llegó la paz a un pueblo deshecho, desmoralizado por la guerra y la enfermedad. Es un mensaje que me parece siempre actual.
 

4.- Alex Lora, vocalista de El Tri

El rock and roll, La Morenita y la crisis en la que estamos metidos

Desde que hice mi primera comunión soy devoto de la Virgen. Siempre me gustó mucho más la Morenita que el Sagrado Corazón.Le pedí que me concediera la gracia de ser rocanrolero, que me iluminara para poder serlo porque mi mamá me decía “de músico te vas a morir de hambre”. Le daba la razón, pero le contestaba: “yo siento que la música me llama”. Me concedió el milagro. Hasta la fecha sigue siendo mi ángel de la guarda, así que siempre antes de cada tocada me encomiendo a ella. Como dijera el célebre pugilista El Ratón Macías: “todo se lo debo a mi manager, y a la virgencita de Guadalupe. A mi manager que es mi domadora, porque ella es la que organiza todo, yo sólo doy de gritos y guitarrazos. Y a la Morenita porque ella me ha dado la inspiración para inventar las canciones y, más que nada, la salud para cantárselas a la raza durante tanto tiempo. Cada 12 de diciembre le canto en Nueva York. Vamos al Santísimo Sacramento, a la catedral de San Patricio, al Bronx, siempre cantamos a la Virgen Morena y también el tema dedicado a Juan Pablo II. Este año hicimos una gira por muchas ciudades en Estados Unidos y luego por México. Ahora desde acá, vamos a cantar y a rezarle a la Morenita en la pequeña capillita que tenemos en casa. Con la bendición de la Morenita quizá podamos superar estas crisis en la que estamos metidos. Primero Dios, con su bendición podremos salir adelante, así que espero que ella nos ilumine a todos para aguantar y echarle ganas. Feliz día de la Morenita y ¡que viva el rock and roll!
 
 
5.- Juan José Padilla, torero
 
En Zaragoza recibí la cornada más fuerte de mi vida: un toro me metió el pitón y me dejó sin ojo. En los terribles momentos de esa brutal cogida me sentí como un niño necesitado de mi padre, mi madre, mi mujer y mis hijos. Sus cuidados, su cariño, su compañía, es lo mejor que se puede recibir en esos difíciles y trágicos momentos de la vida, que es cuando necesitas de los tuyos más que nunca gracias a Dios, abracé la verdad más profunda de mi vida: la fe y mi familia.
 
Ese particular suceso me hizo profundizar aún más en la fe y en su relación con Dios, porque ser hombre de fe es saberse hijo, sentirse hijo del Padre celestial, al que debemos la existencia y quien nos espera al final del tortuoso camino.
 
Cuando llegué a las manos del doctor le dije “en sus manos estoy y en las de Dios”. Notaba que mi cuerpo se iba, que me desvanecía, que no tenía más fuerzas y que igual era la llamada de Dios. Tiempo más tarde desperté y pude dar gracias pues estaba de nuevo con mi familia.
 
Le di las gracias a la Virgen del Pilar y de Guadalupe por haberme echado ese manto y a Dios porque además pude seguir con la profesión. Te apoyas en la fe, te apoyas en tus fieles y lógicamente ahí te ves protegido, te sientes seguro, te sientes con capacidad de afrontar con la realidad de la vida y es la que te toca. El sufrimiento es parte de la gloria y en ningún momento podría pensar que la Virgen me abandona.
 
El verdadero valor está en afrontar lo que te sucede. Se afronta con la fe y con el apoyo de Dios y eso me aporta mucha seguridad.