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China lanza reformas para transformarse económica y socialmente

06 febrero 2014 7:6 Última actualización 15 noviembre 2013 10:44

[La nueva ola de reformas del gobierno prevé mermar las diferencias entre las zonas rurales y urbanas del país. / Bloomberg] 


 
 
Agencias
 
 
China divulgó este viernes un ambicioso plan de reformas estructurales que busca modificar el sistema económico, social y legal del gigante asiático, a través del cual busca posicionarse como la primer economía del mundo y dejar atrás a Estados Unidos como líder global.
 
 
Entre los principales cambios está la mayor apertura de sus mercados y el compromiso a impulsar la inversión privada en empresas estatales.
 
 
El Partido Comunista dijo que 30 por ciento de los beneficios producidos por capital estatal serán transferidos a las finanzas públicas, permitiendo al gobierno gastar más en mejorar el bienestar de la población. Las políticas actuales permiten la transferencia de sólo 15 por ciento de las ganancias.
 
 
 
Además se anunció el relajamiento de la política del hijo único, pues ahora las parejas tendrán la posibilidad de tener dos hijos si alguno de los padres es hijo único; actualmente, ambos padres deben carecer de hermanos para poder tener un segundo hijo.
 
 
Tras un largo cónclave de cuatro días, el Partido Comunista de China divulgó estos y muchos cambios más, los cuales apuntan a que China entrará en un proceso de 'occidentalización'.
 
 
El banco central chino está dispuesto a "quitar todos los frenos" que merman el crecimiento de la economía, por lo cual pondrá todo su empeño en facilitar las reformas financieras que prevé el paquete del presidente de China, Xi Jinping.
 
 
La liberalización económica de China también requerirá que el gobierno ejerza mayor control sobre sobre el aparato burocrático y partidista del país, lo cual parece un tanto complicado para los expertos. Sin embargo, Jinping ya se comprometió a tomar las medidas correspondientes. 
 
 
El gobierno chino ha señalado que aunque las reformas buscan abrir los mercados chinos al mundo entero, pero aseguró que el Estado seguirá manteniendo un papel "dominante" en los asuntos políticos, económicos y sociales del país.
 
 
No obstante, la modernización de la economía china pasa, según algunos expertos, por la liberalización de los sectores de telecomunicaciones, energético y bancario, los cuales son controlados actualmente por empresas estatales y, en ciertos casos, por miembros del Partido Comunista.
 
 
Según las mismas autoridades chinas, este tipo de compañías estatales tienen grandes defectos, lo cual las convierte en empresas poco rentables y productivas. Por ello, el gobierno de Xi Jinping busca abrir estos sectores a la iniciativa privada, a fin de terminar por la tradición burocrática de la era maoísta.
 
 
El viceprimer ministro, Wang Yang, dijo que las medidas suponen una "innovación mayor y un gran avance que están destinados a generar un gran dividendo".
 
  
China y su tejido social
 
 
Hasta el día de hoy, China aplica a sus ciudadanos disidentes, drogadictos, activistas y prostitutas la medida de "campos de trabajo forzado", la cual consiste en enviarlos a campos de concentración a realizar extenuantes jornadas de trabajo, con la finalidad de promover su reinserción social.
 
 
Sin embargo, el nuevo paquete de reformas del presidente Xi Jinping, contempla terminar con esta práctica que ha sido severamente criticada por organizaciones de derechos humanos alrededor del mundo.
 
 
Actuamente, existen 310 campos de concentración donde habitan alrededor de 310 mil prisioneros, quienes podrán ser libres una vez que se aprueben las nuevas leyes.
 
 
China y sus objetivos urbanizadores
 
 
Con la finalidad de crear una sociedad homogénea y de terminar con las grandes diferencias entre las zonas rurales y urbanas, el gobierno chino contempla facilidades migratorias hacia aquellos ciudadanos que deseen moverse a "pequeñas y medianas ciudades".
 
 
En la actualidad, China maneja el llamado "hukou", una especie de pasaporte interno que fija el lugar de residencia de un ciudadano chino y que, de incumplirse, desposee a la persona y a sus hijos de servicios como la sanidad, la educación o el acceso a la vivienda, creando así ciudadanos de primera y segunda clase en una misma urbe.
 
 
De esta forma, se controlaba la migración y se profundizaban las diferencias entre las ciudades y las comunidades del campo.
 
 
Sin embargo, con el nuevo plan de reformas estructurales, se prevé una mayor flexibilidad en esta medida, pues los chinos del campo ya podrán migrar a ciudades pequeñas y medianas.
 
 
No obstante, el gobierno no ha mencionado nada acerca de la migración a tres de las ciudades más importantes: Pekín, Cantón y Shanghai.
 
 
Con información de Notimex, AP, Reuters y Bloomberg