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Cárceles son bombas de tiempo: José Luis Musi

12 febrero 2014 5:21 Última actualización 29 abril 2013 7:40

[Cuartoscuro / Archivo] El especialista advirtió que hay una gran improvisación de autoridades penitenciarias en todo el país, y que nadie se preocupa por su capacitación. 


 
José Sobrevilla
 
Lo sucedido en el penal de La Pila, en San Luis Potosí, puede repetirse hasta con 10 veces más violencia, aseguró José Luis Musi Nahmias, quien fuera director de las Islas Marías.
 
Entrevistado por EL FINANCIERO, el especialista advirtió que hay una gran improvisación de autoridades penitenciarias en todo el país, y que nadie se preocupa por su capacitación.
 
"Las cárceles, todas, son una bomba de tiempo", afirmó contundentemente.
 
"Hoy le tocó a San Luis, pero todo el país está igual, por eso esto no se va a parar y, como lo dijimos hace dos años en este mismo medio, cada vez con más frecuencia pero también con más violencia."
 
-¿Por qué?
-Tradicionalmente porque los políticos todos se han olvidado de las prisiones. Pero ay de ti, director de una cárcel, si te truena un problema como éste.
 
"Es decir (yo político, yo gobierno) no me interesa lo que pasa en el interior de una prisión. Si los presos son tratados bajo condiciones infrahumanas o están siendo reprimidos en vez de ser ayudados a superar su problema y cambiar su conducta. Si hay bandas en pugna por el poder y las autoridades no tienen control; si el personal no es suficiente ni en cantidad ni en calidad, mientras no truene como en La Pila, no se voltea a ver a los directivos de una prisión.
 
"Yo me pongo en la piel del director: seguramente estoy pidiendo apoyos, recursos, presupuesto, mayor seguridad, capacitación, más personal, más actividades deportivas como lo marca la Constitución, más programas de salud, más trabajo y capacitación para el mismo, más educación; pero nadie me hace caso.
 
"Nunca hay apoyos para el director de una prisión: mal pagados, sin prestaciones suficientes, mal seleccionados, nula o pésimamente capacitados; sin embargo, son los que tienen que pagar los platos rotos", dice Mussi desde su experiencia como director de penales.
 

[Elaboración propia]
 
 
Visión miope
 
Confía a este diario que cuando comenzó la Comisión de Derechos Humanos tuvo la oportunidad de hablar con Jorge Carpizo en varias ocasiones, "y de él sí recibí una respuesta y una aceptación adecuada a mis comentarios.
 
"Le dije: doctor, no puede usted recomendarle solamente al director de una prisión que se mejoren las condiciones de la misma, pues él no es a quien compete que haya recursos para ejercer".
 
El también artífice de los sistemas de operación de penales como Almoloya, La Palma y otros añadió que actualmente se sigue viendo el sistema penitenciario con una visión miope, parcial. "Van a reintegrar el orden con el uso de la fuerza y la represión; también a dizque investigar y sancionar a quienes encuentren medio responsables por el delito de acción o de omisión (donde cabe todo).
 
"Imagínate el día que tronara un problema en una cárcel del Distrito Federal, en donde hay 90 custodios por turno, para controlar a 11,000 o 12,000 presos: ¿le van a echar la culpa al director de la cárcel? ¿A la subsecretaria? ¿Al secretario de Gobierno? Tienen que ver el sistema de una forma más integral."
 
Señala que para ello hay que hacer estudios de clasificación de reos, diagnósticos de las instituciones penitenciarias. "Y, con tiempo y a tiempo, saber en qué andan mal, cómo y quién los debe de corregir, cuánto cuesta hacerlo, y con ello hacer una propuesta basada en un diagnóstico".
 
Corrupción e impunidad
 
Explica que cuando la riña es entre internos, seguramente atrás hay un autogobierno: "Existen bandas encontradas, en pugna por el poder de la prisión y su manejo. Se disputan el control de lo lícito y lo ilícito (drogas, alcohol, prostitución, la visita, el comercio interno, los cotos de poder: hasta los espacios de la visita íntima o familiar se llegan a vender). Es el control de un negocio de grandes proporciones".
 
Mussi agrega que el enfrentamiento entre bandas estalla cuando no hay una adecuada clasificación criminológica, basada en un diagnóstico biopsicosocial de personalidad para poder ubicar a los internos en diferentes tipos de cárceles de acuerdo con su nivel de peligrosidad.
 
"La separación no es para estigmatizar ni para etiquetar a los presos, mucho menos para propiciar la separación de ellos por discriminación. Es para tratar de homologar a sus pares de la forma más parecida de unos con otros en cuanto al nivel biológico, porque no puedes poner inválidos físicos o mentales con población normal. Es como en un hospital".
 
Quien fuera director de las Islas Marías señala finalmente que "no existen los mínimos de homologación nacional en cuanto a diseño arquitectónico, construcción, planeación y esquema total de operación de una prisión. Tampoco centros donde se imparta una verdadera capacitación penitenciaria que abarque a todo el personal, desde intendencia hasta el director".
 
Información proporcionada por El Financiero Diario.