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Campaña para detectar cáncer genera dudas en Israel

01 febrero 2014 8:11 Última actualización 14 diciembre 2013 5:1

 [Israel tiene una de las tasas más altas de cáncer de seno, según la Organización Mundial de la Salud. / NYT]  


 
New York Times News Service 
 
KFAR SABA, Israel.- Desde que le fue detectado un gen defectuoso que causa cáncer de seno, Tamar Moiano ha albergado el temor de una madre: que lo haya transmitido a sus hijas.
 
Modiano se sometió a una mastectomía doble a los 47 años de edad para evitar la enfermedad y dijo que el día que descubrió que su hija mayor obtuvo un resultado negativo en la prueba de detección fue uno de los más felices de su vida.
 
Ahora quiere que su hija menor, Hadas, de 24 años, se someta a la prueba para que pueda iniciar una familia pronto si resulta positiva y luego someterse a una mastectomía doble también. La hermana de Hadas, Suzi Gattegno, de 29 años, no está de acuerdo.
 
“La estás privando de vivir su vida”, dijo Gattegno a su madre. “Quieres que se case pronto”.
 
“Si es portadora, debería casarse pronto”, respondió su madre.
 
“Ni siquiera tiene novio”, dijo la hija. “Necesitas dejar de presionarla”.
 
“¡Quiero protegerla!”, replicó Modiano.
 
Esos debates familiares se están desarrollando en todo Israel en estos días. El país tiene una de las tasas de cáncer de seno más alta en el mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud.
 
Algunos científicos importantes aquí están defendiendo lo que podría ser la primera campaña nacional de exámenes para detectar en las mujeres las mutaciones genéticas causantes de cáncer comunes entre las judías; pruebas que ya están obligando a las mujeres jóvenes a tomar decisiones difíciles sobre lo que quieren saber, cuándo quieren saberlo y qué hacer con la información.
 
El llamado gen del cáncer de seno judío ha preocupado a las mujeres aquí por años, pero después de que la actriz Angelina Jolie reveló en mayo que se había sometido a una mastectomía doble porque había obtenido un resultado positivo en la detección de esa mutación, la cobertura aquí estalló, con programas de debate en radio y televisión que presentaban a mujeres israelíes que enfrentaban decisiones similares.
 
Las mujeres con antecedentes askenazi, o de Europa central u oriental, que conforman la mitad de los judíos en Israel y la enorme mayoría de quienes residen en Estados Unidos, tienen mucha más probabilidad de portar mutaciones que incrementan los riesgos de cánceres de senos y ovarios, según el Instituto Nacional de Carcerología.
 
Varios genetistas influyentes y médicos oncólogos de varios centros médicos aquí dicen que el Ministerio de Salud israelí debería pagar las pruebas voluntarias de detección genética de todas las mujeres askenazis de más de 25 años.
 
Alrededor de un millón de mujeres quedarían cubiertas, a un costo de menos de 100 dólares por prueba. Las judías de ascendencia iraquí, cuyas familias también a menudo portan una mutación perjudicial, también serían sometidas a exámenes.
 
El objetivo de un propuesto programa universal de exámenes de detección sería identificar a unas 30 mil mujeres israelíes que tienen las mutaciones. Hasta ahora, con pruebas esporádicas, se han detectado a alrededor de 6 mil de ellas, muchas solo después del diagnostico de cáncer, dijo el doctor Ephrat Levy-Lahad, el coordinador del Consorcio Genético de Israel.
 
“Esa es nuestra población meta”, dijo el doctor Oded Olsha, un cirujano de senos en el Centro Médico Shaare Zedek en Jerusalén. “Si podemos encontrarlas, podemos salvar su vida”.
 
Las mujeres que tuvieran resultados positivos para las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, que suprimen los tumores, serían fuertemente alentadas a engendrar antes de cumplir 40 años para que pudieran retirárseles los ovarios a esa edad. También se ofrecerían mastectomías para reducir riesgos.
 
El proyecto ya ha desatado un debate en Israel entre los defensores de las mujeres y los que están en los campos médico y científico. Los críticos dicen que podría conducir a un estigma social y una serie de operaciones innecesarias, y también abrumar a algunas mujeres con una información que quizá no quieran o no sepan cómo usar.
 
La decisión no es sencilla. Retirar los senos y los ovarios reduce significativamente el riesgo de cáncer, pero las mastectomías desfiguran y las mujeres a menudo experimentan cicatrices y entumecimiento después de la reconstrucción de senos.
 
La pérdida de los ovarios lanza a las mujeres a la menopausia, produciendo potencialmente bochornos, un impulso sexual reducido y mayores riesgos de enfermedades cardiacas y osteoporosis.
 
Pero la demanda de pruebas genéticas ya es muy alta aquí –hay listas de espera de todo un año– y el seguro de salud general generalmente lo cubre en tanto la mujer sea enviada por su médico o un asesor genético.
 
Mientras los países pobres pasan apuros hasta para ofrecer atención oncológica básica a las mujeres, las sociedades más saludables como Israel y Estados Unidos están usando cada vez más tecnologías sofisticadas para identificar a quienes corren mayor riesgo en un esfuerzo por frenar la enfermedad antes de que se manifieste.
 
Varias organizaciones judías estadounidenses han emprendido recientemente una campaña para concientizar sobre la susceptibilidad genética al cáncer de seno y de ovarios ente las judías askenazis.
 
La división en cuanto al cáncer en Israel es más étnica que económica. ¿Sólo las judías askenazis deberían someterse rutinariamente a la prueba? Aunque es mucho más probable que porten las mutaciones perjudiciales comunes en los genes BRCA1 y BRCA2, Israel es un crisol de ciudadanos árabes y judíos procedentes de todo el mundo, y sólo la mitad de los 6 millones de judíos de Israel son de ascendencia askenazi.
 
Según la propuesta hecha por algunos genetistas israelíes, es probable que las ciudadanas árabes israelíes y las judías de ascendencia sefardita –cuyas familias se originaron en el norte de África y el Medio Oriente– no serían incluidas rutinariamente entre las examinadas en busca de mutaciones del BRCA, un punto de contención en un país donde una disputa social y étnica ya divide a los judíos sefarditas y askenazis.
 
Cuestiones prácticas y éticas
 
¿Los hombres, que tienen igual probabilidad de transmitir las mutaciones a sus hijos y quienes están en mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, también deberían ser sometidos a las pruebas?
 
¿Los judíos ultra-ortodoxos participarán en las pruebas de detección, a sabiendas de que un resultado positivo pudiera perjudicar las posibilidades de su familia de hacer un buen matrimonio?
 
Aun cuando las pruebas serían voluntarias, las mujeres pudieran sentirse presionadas para participar, dijo Barbara A. Koenig, profesora de antropología médica y bioética en la Universidad de California en San Francisco.
 
“Cuando se instituye la aplicación masiva de pruebas de detección, se está tomando la decisión colectiva de que esto es bueno”, consideró.