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Buscaglia critica ‘estadística chatarra’ sobre reducción de violencia en México

06 febrero 2014 7:30 Última actualización 24 diciembre 2013 5:37

 [En Michoacán, máximo histórico de asesinatos: SNSP / Cuartoscuro]


 
 
 
Sandra Marina
 

El 11 de abril pasado, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró que como consecuencia de la “reducción de la violencia” se había reportado una baja de alrededor de 17 por ciento en los casos de homicidios durante el primer cuatrimestre del sexenio. A partir de ese día, diversos funcionarios, incluido el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto, han insistido una y otra vez en la disminución de los asesinatos relacionados con el narcotráfico.
 
Al respecto, Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, califica la supuesta baja de homicidios ligados a grupos criminales como “estadística chatarra” tras argumentar que se desconocía a ciencia cierta si muchos de los cuerpos que aparecen sin vida en la vía pública están o no ligados a grupos criminales.
 

El sistema judicial mexicano no procesa ni esclarece la mayoría de los homicidios… nunca se conoce la evidencia al respecto como para poder contabilizar homicidios mafiosos o no mafiosos.”
 

Además, Buscaglia subraya que si disminuyen los homicidios se debe a que los grupos criminales están tomando posesión de territorios, sin competencia de nadie, “y no a que el crimen organizado se encuentre controlado”.
 
Pero incluso, los propios datos oficiales ponen en entredicho las declaraciones gubernamentales sobre la disminución de los homicidios. Cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) indican que en los primeros 11 meses del año ha habido más asesinatos que los registrados, por ejemplo, en todo 2007 (16 mil 736 contra 10 mil 253) o en 2009 (16 mil 118).
 
Más aún, en Michoacán, la entidad donde nació la guerra contra el narco y donde se concentra sólo el 3.9 por ciento de la población nacional (4 millones 351 mil habitantes), la situación es aún más grave. Entre enero y noviembre de este año han sido asesinadas 862 personas. Es decir, más que todos los homicidios registrados en 2012 (755) o 2011 (773), y más del doble que los ocurridos en 2005 (427).
 
Un dato más: en octubre de este año ocurrieron 114 homicidios en Michoacán. En ninguno de los meses comprendidos entre mayo de 1998 y septiembre de 2013 se había registrado tal cantidad de asesinatos en ese estado. El máximo histórico correspondía precisamente a mayo de 1998 con 106 homicidios.
 
Sabor amargo
 

El secuestro continúa repuntando en el país. Nunca en los 202 meses que comprenden los registros de incidencia delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) --cuyas primeras cifras son de enero de 1997-- había ocurrido tal número de plagios como en octubre pasado: 156 casos, lo que significa que cada 24 horas se denuncian más de cinco de estos delitos de alto impacto.
 
De acuerdo con los datos duros dados a conocer por el sistema dependiente de la Segob, sólo de enero a octubre de este año se han registrado ya mil 425 secuestros.
 
Al respecto, un comparativo con otros años nos revela la manera en que se ha incrementado este ilícito: de enero a octubre de 2012 hubo mil 68 casos. En los primeros diez meses de 2006 se registraron 605 y de enero a octubre de 1999, los secuestros ascendieron a 490.
 
Por mes, hasta antes de octubre de 2013, los picos más altos se habían registrado en julio y agosto pasados, con 152 casos y en marzo y abril, también de este año, con 150. Muy lejos de los 60 que se registraron en octubre de 2006, dos meses antes de que diera comienzo la ofensiva gubernamental contra el crimen organizado.
 
Si tomamos en cuenta sólo el mes de octubre, las estadísticas oficiales indican una línea descendente a partir de 2002 (hubo 31 casos en octubre de este último año cuando en el mismo mes de 1997 se habían registrado 91), sin embargo, a partir de octubre de 2008, cuando se denunciaron 90 plagios, el delito volvió a incrementarse.
 

El especialista Guy Ben Nun considera que la pretensión de EPN por reducir al 50 por ciento los homicidios y secuestros “comienza a dejar un sabor amargo.
 
“Y no tanto porque el impacto sea más negativo que positivo a un año de administración, sino porque es muestra de que no hay estrategia de gobierno para combatir la inseguridad.
 
“No se ha presentado un proyecto contundente que informe, con bases reales y no en supuestos, las metas por alcanzar a corto, mediano y largo plazo. Da la impresión que la ‘estrategia’ esta desconectada de la realidad y que no viene con una solución real.
 

“Los homicidios y secuestros tienen un gran impacto en sentido personal y mediático, pero a nivel social existen muchos más delitos y retos que afectan la calidad de vida cotidiana y que no se han dado mención de resultados, como feminicidios, trata de personas, lavado de dinero y desaparecidos, corrupción, extorsiones, entre otros”.
 

Extorsiones, también al alza
 
Cada vez con más frecuencia, las personas contestan llamadas telefónicas con desconfianza y resquemor. Ya sean familias comunes, comerciantes (pequeños, medianos y grandes) y hasta la persona menos pensada, una llamada de extorsión les ha cambiado la vida.
 

De acuerdo con especialistas, la extorsión afecta tanto a personas de grandes recursos, como a la sociedad en general que crea un ambiente de psicosis colectiva que llega a afectar a regiones enteras y hasta provocar éxodos masivos, como en el norte del país, porque ya no pueden vivir bajo amenazas directas que pueden derivar en secuestros, torturas y asesinatos.
 
De diciembre de 2012 a octubre 2013, se presentaron 7 mil 270 denuncias por extorsión, cifra que representa un incremento del 10 por ciento respecto a las 6 mil 487 denuncias que hubo en el último año de Calderón, según datos del SNSP.
 

Fines mediáticos
 
En su primer año, el gobierno federal informó del aseguramiento de 60 miembros claves de organizaciones criminales. Entre ellos figuran Inés Coronel Barrera, suegro de El Chapo, operador del cártel de Sinaloa y suegro de Joaquín El Chapo Guzmán. Fue detenido en abril en Agua Prieta, Sonora. En el mismo operativo fue asegurado el cuñado de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, Inés Omar Coronel Aispuro.
 

Además de Miguel Ángel Treviño Morales El Z- 40 , líder del cártel de Los Zetas; Manuel Aguirre Galindo El Caballo, integrante del cártel de los Arellano Félix; Javier Torres Félix El JT, Ignacio Páez Soto, C- 1 , presunto jefe de plaza del cártel de Sinaloa en Sonora, entre otros.
 

Para Guy Ben Nun las capturas de líderes podrían dar indicios de que el actual gobierno trabaja en este rubro, “pero no va más allá de la acción mediática, pues luego resulta que luego los dejan libres y no hay un impacto sustancial en el combate contra el narcotráfico”.
 

Es ficticio creer que se enflaquecen a los cárteles porque carecen de líderes. Desde una sociedad con necesidades básicas, seguirán surgiendo los delincuentes y las víctimas.

Además, explicó, el hecho de que un grupo criminal se quede sin cabecilla, sólo producen fracturas entre sus integrantes por obtener el liderazgo o porque se genera un descontrol, generando más violencia en contra de la sociedad.
 
“El problema es que al disgregarse se forman nuevos grupos menos organizadas y mucho más violentos. Es más fácil actuar contra una organización que contra varias delincuencias disparadas”.
 
Ben Nun planteó: “Habría realmente que preguntarle a la sociedad si la captura de tanto líder, ha visto cambios en su comunidad, municipio, estado. ¿Disminuyeron los secuestros, extorsiones, robos violentos y homicidios?
 

“También es preocupante que el presidente Peña haya dicho durante su Primer Informe de Gobierno que se ha detenido a 11 mil 659 presuntos narcotraficantes, pero como lo reveló EL FINANCIERO cuando el primer mandatario dio a conocer la noticia, cinco mil 690 detenidos, es decir 48.8 por ciento, ya habían sido liberados.
 
“Eso confirma que no inexistente planeación, coordinación y organización entre las instituciones… que no hay un seguimiento a una información que hicieron pública o que simplemente están soltando cifras a la ligera sólo, volvemos a lo mismo, con un fin mediático”, señala Ben Nun.
 

“Lo que se ve hasta ahora es un choro mareador, mucha cortina de humo carísima y sofisticada, presupuesto malgastado en consultoras extranjeras para que proyecten una imagen positiva al exterior”, concluye, por su parte, Buscaglia.