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Billetes de plástico, una moda que se extiende

06 febrero 2014 3:50 Última actualización 04 enero 2014 5:0

[Gran Bretaña se unió en diciembre al club de los países con billetes de polímero. / NYT]  


 
New York Times News Service
 

OTTAWA, Ontario.- Tomó solo 900 años, pero el papel moneda finalmente está desapareciendo.
 
Conforme una nueva tecnología, la de los billetes de plástico, se vuelve más popular en todo el mundo, la gente tendrá que acostumbrarse a dinero que es más resbaladizo pero menos sucio y con más opciones de sobrevivir a la lavadora.
 
La declinación de uno de los mayores inventos del mundo cobró ímpetu en diciembre cuando Gran Bretaña anunció que la libra esterlina, una moneda de reserva que ha sido impresa en papel basado en algodón por 300 años, será hecha de plástico.
 
Ésta es la nación más reciente en reemplazar los billetes de papel -empezando con los billetes de 5 y 10 libras- con los de plástico. Canadá y Australia ya han hecho el cambio, así como dos decenas de países más.
 
Se espera que otros, aunque no Estados Unidos, sigan el ejemplo. La razón es bastante simple: El plástico –o polímero- se conserva mejor que el papel. Y también es mucho más difícil de falsificar.

Pero cuando Canadá empezó a introducir los billetes de polímero en 2011, la gente se quejaba porque eran resbaladizos y no era fácil plegarlos. Pensaban que los billetes de plástico se derretirían sobre los radiadores de calor o los tableros de los autos.
 
"Uno de los mitos urbanos más improbables era que el intenso calor en Canadá causaría el derretimiento de los billetes", dijo Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra y anteriormente gobernador del Banco de Canadá. "Puedo asegurarles que no fue así. Ni el intenso frío en Canadá causó que funcionaran mal".
 
En una prueba no científica usando un horno doméstico puesto a 138 grados centígrados, un nuevo billete de cinco dólares canadienses no se derritió. Pero después de ocho minutos, comenzó a oler mal, encogerse sustancialmente y enrollarse marcadamente. Sus características de seguridad traslucidas también se volvieron manchas opacas.
 
Ahora que Canadá ha completado la transición, las quejas son menos. Pero no todos los que usan el dinero nuevo están entusiasmados. En Ottawa, alrededor de 1.6 kilómetros al sur de la futura nueva sede de Canadian Bank Note Co., que imprime los billetes del país, está Di Rienzo Grocery and Deli, que vende cientos de sándwiches al día por cinco dólares canadienses cada uno, sólo en efectivo.
 
En los dos años transcurridos desde que el Banco de Canadá introdujo por primera vez los billetes de polímero, Paolo di Rienzo, el dueño del local, ha desarrollado una larga lista de quejas: que los billetes se pegan entre sí y que su superficie resbaladiza permite que se salgan fácilmente de los bolsillos o hasta de la caja registradora.
 
"Se tiene que observar realmente cuando te dan el dinero y cuando uno da el cambio", dijo Di Rienzo. "Los otros eran mucho mejores, los comunes".
 
Lo único bueno, según Domenico Nicolo, taxista y cliente de Di Renzo, es que los billetes de polímero sobreviven a los viajes accidentales a las lavadoras de ropa.
 
Un factor superó a todo llegado el momento de la decisión de Canadá sobre el uso del polímero.
 
"Todo giró en torno de mejorar la seguridad de los billetes”, dijo Richard Wall, director de moneda en el Banco de Canadá. “Teníamos un nivel bastante elevado de falsificaciones en 2004”.
 
Aunque Canadá ya había incorporado varios dispositivos de seguridad holográficos en sus billetes, el polímero permitía una protección más compleja.
 
Los nuevos billetes canadienses tienen una ventana transparente que contiene grandes imágenes que cambian de color de edificios del Parlamento y un retrato de la Reina Isabel, la jefa de estado formal de Canadá, o de políticos canadienses famosos.
 
Pequeños detalles metálicos, incluida la denominación del billete, también se arremolinan en torno a la ventana. Un círculo de números aparece en una segunda ventana diminuta con forma de hoja de maple, el símbolo nacional.
 
Fue el éxito que han tenido Canadá y otros países en evitar las falsificaciones lo que llevó al Banco de Inglaterra a considerar la moneda de plástico, según Victoria Cleland, jefa de la división de billetes del banco.
 
El Banco de Inglaterra tomó su decisión sobre los billetes de polímero después de un largo proceso en el cual se permitió al público ver y sentir los billetes durante eventos en varios centros comerciales y universidades. Un 87 por ciento de la gente apoyó la decisión.
 
El primer billete de polímero en Gran Bretaña, de cinco libras, será lanzado en 2016 y mostrará a Winston Churchill. Un año después, Jane Austen aparecerá en un billete de 10 libras.