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Banxico decidió dejar tasa en 3.5% de forma unánime

06 febrero 2014 7:13 Última actualización 20 diciembre 2013 10:3

[La Junta de Gobierno del Banxio no anticipa presiones sobre los precios en el futuro próximo. / Cuartoscuro / Archivo] 


 
Reuters
 
La junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió de forma unánime dejar la tasa de interés referencial en 3.50 por ciento en su Anuncio de Política Monetaria de inicios del mes, por considerar que prevalece un considerable grado de holgura en la economía, pero reconoció que hay riesgo de que la moneda se deprecie si regresa la volatilidad financiera global, reveló el viernes la minuta de la reunión.
 
La mayoría de los cinco miembros de la junta considera que los riesgos para la inflación son similares a los de meses recientes y no anticipa presiones sobre los precios en el horizonte próximo, para algunos integrantes de la junta hay un sesgo alcista debido a los riesgos de que el peso se debilite, indicó el documento.
 
"La mayoría identificó como riesgo al alza la posibilidad de una depreciación del tipo de cambio, la cual podría originarse de episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales, si bien apuntó que los mercados nacionales se han comportado de manera ordenada", dijo la minuta.
 
El peso ha operado volátil en los últimos meses, aunque manteniendo como eje el nivel de 13 unidades por dólar en medio de la especulación sobre el futuro del plan de estímulo de la Reserva Federal de Estados Unidos y el influjo positivo generado por el progreso de reformas estructurales.
 

La economía mexicana perdió impulso desde la segunda mitad del 2012 a la par de un menor dinamismo de su socio Estados Unidos y de una lenta ejecución del gasto público, a lo que se sumó el impacto de lluvias torrenciales en el tercer trimestre.
 
El Producto Interno Bruto (PIB) de México, la segunda mayor economía de América Latina, podría crecer este año 1.3 por ciento y expandirse hasta 3.9 por ciento el próximo, según previsiones del Gobierno.
 
El presidente Enrique Peña Nieto consiguió en su primer año de Gobierno la aprobación de un conjunto de reformas estructurales que habían estado pendientes durante más de una década y con las que busca mejorar el crecimiento económico del país, en particular en el sector energético.