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Aumentan tensiones en el Mar de China Oriental

06 febrero 2014 7:5 Última actualización 02 diciembre 2013 5:32

 [Japón y EU rechazan la zona de defensa aérea de Beijing / Reuters]


 
 
Gabriel Moyssen
 

La decisión de Beijing de establecer una Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) en el Mar de China Oriental, el 23 de noviembre, acrecentó las tensiones políticas y militares en esa región, concentradas en la disputa entre Japón y el gobierno chino por las islas Senkaku/Diaoyu, diminuto archipiélago deshabitado pero de enorme valor estratégico entre ambos países y Taiwán, que también reivindica su soberanía sobre el territorio, al que denomina Tiaoyutai.
 
Las ADIZ son un mecanismo de control para el que no existen reglas aceptadas a escala internacional sobre su dimensión y límites, que utilizan más de veinte países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia y Taiwán en el caso del Pacífico. De acuerdo con el Ministerio de Defensa Nacional chino, el objetivo de la medida, que no está dirigida contra ninguna nación en particular y que incluye a las Senkaku/Diaoyu, es que las aeronaves foráneas que ingresen al área notifiquen sus planes de vuelo y se identifiquen a través de radio, transpondedor y logotipos.
 

En el contexto geopolítico de las Senkaku/Diaoyu, cuya nacionalización en 2012 por el gobierno de Tokio fue repudiada por China y Taiwán, una acción de esta naturaleza no podía pasar inadvertida para Japón y los demás países involucrados; Fumio Kishida, ministro de Relaciones Exteriores nipón, presentó una enérgica protesta y exigió su revocación, al subrayar que se trata de “actos profundamente peligrosos que cambian unilateralmente el statu quo escalando la situación, y que pueden provocar consecuencias inesperadas”.
 

El martes, luego de que los departamentos de Estado y de Defensa criticaran en Washington el anuncio chino y reiteraran su apoyo a Japón mediante el Tratado de Seguridad y Cooperación Mutua suscrito en 1951, dos bombarderos B-52 norteamericanos atravesaron la nueva ADIZ sin reportarse a Beijing como parte, explicó Steve Warren, vocero del Pentágono de ejercicios militares ya planeados. Agregó: “Seguiremos nuestros procedimientos normales, sin presentar planes de vuelo, sin comunicarlos por radio por anticipado y sin registrar nuestras frecuencias”.
 

Esta acción fue seguida por aviones de combate y de reconocimiento de Japón y Corea del Sur, que cruzaron la ADIZ de igual forma. Una de las naves surcoreanas sobrevoló ahí el islote de Ieodo, que también reivindica China con el nombre de Suyan, pero donde Seúl mantiene un puesto de investigación marítima. Tokio pidió a sus dos principales aerolíneas comerciales, Japan Airlines y ANA, ignorar el requerimiento chino, mientras que Washington recomendó a United, Delta y American Airlines acatarlo, sin que ello “indique que lo aceptamos”.
 

Hasta ahora, China, que el jueves destacó el envío de su aviación a la zona en operaciones de patrullaje, no ha intentado interceptar a las naves y el portavoz del Ministerio de Defensa Nacional, Yang Yujun, señaló que es “incorrecto” sugerir que se tratará de derribar a los aviones que no se identifiquen. Agregó que Japón creó su ADIZ en 1969 y dijo que “si quieren que la revoquemos, les pediríamos que primero revoquen la suya y China lo considerará después de 44 años”.
 

Otros aliados de Japón y EU, como la Unión Europea, Australia y Filipinas, también han censurado la medida, mientras que Taiwán ––al que no reconoce Beijing–– manifestó que seguirá defendiendo su soberanía en las Diaoyutai y los derechos de sus pescadores en el área. Reiteró la iniciativa regional de paz lanzada por el presidente Ma Ying-jeou en 2012, que pide a todas las partes abstenerse de cualquier acción antagónica y propone cooperar para la exploración y desarrollo de los recursos en el Mar de China Oriental.
 

La ADIZ china se superpone a las zonas respectivas de Japón, Corea del Sur y Taiwán, por lo que expertos como Bonnie Glaser, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos en Washington, advierten que puede registrarse un incidente similar al de 2001 en el Mar del Sur de China entre un caza chino que chocó con un avión espía EP-3 estadounidense. Averiado tras el impacto, que causó la muerte del piloto chino, el EP-3 aterrizó en la isla de Hainan (China) y sus 24 tripulantes fueron retenidos once días, en una de las peores crisis diplomáticas bilaterales.
 

En 2012, China presentó a Naciones Unidas las bases para la demarcación de su territorio alrededor de las Senkaku/Diaoyu. También respondería con la ADIZ al anuncio de Japón de que derribará las naves no tripuladas que amenacen su espacio aéreo. Fuentes del gobierno nipón expresaron a El FInanciero que Beijing eleva las tensiones para desviar la atención de sus problemas internos; apuntaron que las Senkaku/Diaoyu se hallan para China en el centro del “collar de perlas”, la cadena de islas que bloquean su entrada plena al Pacífico.
 

Ayer comenzó una gira por Tokio, Beijing y Seúl el vicepresidente de EU, Joe Biden, quien, según la cancillería, buscará que China aclare sus intenciones, ya que existe “un patrón emergente de conducta perturbadora para sus vecinos”.