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Atrapados en los gadgets: familias en crisis

06 febrero 2014 6:54 Última actualización 06 diciembre 2013 5:2

  [La comunicación familiar está en crisis por el uso excesivo de dispositivos electrónicos. / El Financiero] 


 
Rosalía Servín Magaña
 
 
 
Ayer se fue Internet en mi casa, conversé con mi familia y, al parecer, son buenas personas”. La frase aparecida en una red social corresponde a Michel, un adolescente de 15 años de edad, y, sin duda, describe a la perfección el problema de interacción social, sobre todo en el seno familiar, que está provocando el uso excesivo de dispositivos electrónicos (gadgets) y celulares, principalmente por parte de los jóvenes.
 
 
Ana Lilia es madre de familia de dos jóvenes de 18 y 22 años de edad, y aunque dice no estar peleada con la tecnología, subraya que en su casa “ningún aparato electrónico está permitido”, al menos en la hora de la comida. Explica que ese momento “es sagrado” debido a que por su trabajo cuenta con poco tiempo para compartir con sus hijos y éste es el único tiempo que aprovecha para hacerlo.
 
 
“Hay que imaginar la escena: me escapo un par de horas del trabajo para comer con mis hijos, y cuando nos sentamos a la mesa los dos llegan con sus celulares y ni siquiera me voltean a ver. Exploté y les hice ver lo lamentable que resultaba que el poco tiempo que tenía para estar con ellos, lo gastaran viendo sus celulares en lugar de conversar”, comenta.
 
 
Fue entonces cuando esta madre de familia prohibió los móviles, explicándoles a sus hijos con argumentos, el porqué de su decisión. "No sé si entendieron el fondo de mi decisión, pero al menos sí la acataron, pues desde hace un par de años en la comida nadie usa aparatos, incluida ella, pues hay que predicar con el ejemplo".
 
 
Para Ana Lilia, la tecnología ha afectado las relaciones interpersonales, que desde su punto de vista resultan esenciales en un momento como el actual, donde se está perdiendo la socialización y hasta la humanidad.
 
 
De acuerdo con la psicóloga clínica Priscila González Mar, el uso de aparatos tecnológicos ha venido a afectar las relaciones familiares, pues la comunicación se ha vuelto unipersonal.
 
 
Lo que se está observando es que los papás tienen problemas con los adolescentes o con sus hijos pequeños que tiene celular, porque casi no conviven. La hora de la comida que originalmente se ocupaba para conversar, ahora se ha convertido en el momento de mensajear. Y el problema está en no concientizar a los hijos de esta situación, en la que los papás también están cayendo”, dijo.
 

La también académica de la Universidad Panamericana abundó que esto también está causando problemas cognitivos, debido a que se limitan las capacidades del ser humano.
 

“Estos aparatos sin duda han venido a ayudar en muchas cosas, pero por ejemplo, aquellos procedimientos que antes te obligaban a pensar, ahora ya no lo hacen, debido a que tienes la facilidad de una calculadora o de buscadores que trabajan por ti y ya no estimulas la mente para resolver problemas, porque ya hay alguien más que lo hace por ti”, señaló.
 

Afectivamente también se observan cambios, señaló la especialista, pues destacó que al afectarse la comunicación, la interacción se limita y la socialización se anula, lo que es posible observar no sólo a nivel de pareja, sino entre padres e hijos.
 

“De por sí los adolescentes tienden a distanciarse, pero con la cuestión tecnológica es evidente que la comunicación se hace más vulnerable o quebrantable con los padres, porque con esos dispositivos esto llegan a sustituir hasta a los amigos”, indicó.
 
 
Otro dato de alerta hecho por la psicóloga, se refiere al “error” que se comete cuando se acerca la tecnología a los niños de forma cada vez más temprana, pues desde que son bebés se va fomentando la relación tecnológica más que la humana, lo cual trae consecuencias.
 

Actualmente, no es raro encontrar niños de seis o siete años con un celular, el cual fue dado por los propios padres, a veces sólo para justificar ausencias o cumplirles el capricho de tener o ser “como los demás”.
 
 
Conscientes de tal situación, algunas escuelas primarias tienen prohibido el uso de iPods, cámaras digitales, videojuegos y hasta celulares, bajo el argumento de considerarlos distractores.
 
 
 
 

Restricciones en las escuelas
 
 
“El uso del celular se permite únicamente como medio de comunicación con tus papás, y sólo está permitido a la hora de la salida y en el área de caseta (en la salida), por lo tanto no se podrá usar dentro del horario de clase”, apunta el reglamento de la primaria Simón Bolívar.
 

Las autoridades de este colegio consideran que, en caso de que los papás quieran comunicarse con los alumnos, o viceversa, esto se puede hacer a través de la coordinación escolar, vía los teléfonos de la escuela, de modo que los celulares son innecesarios y sólo causan distracción entre los alumnos.
 

Ha sido tal el cambio interpersonal por el tecnológico, que algunos restaurantes del mundo han optado por sugerir a sus comensales dejar el aparato en la recepción del lugar, para invitar a la gente a comer y conversar entre ellos, una acción que, lamentablemente, ya no es habitual.
 

De hecho, hay locales que brindan descuentos especiales a quienes acepten entrar sin celulares, como una forma de incentivar la interacción.
 

Incluso, en el DF ya hay hay negocios que te invitan a apagar el celular o encargarlo en la recepción, para que puedas “disfrutar” de un buen momento con tu familia o amigos.
 
 
“En este lugar no tenemos WiFi, hablen entre ustedes”, se puede leer en una cafetería de la colonia Condesa, donde a decir de sus visitantes, te hacen reflexionar sobre el papel que ha tomado la tecnología en la actualidad.
 
 
“Es un pequeño letrero, que sin embargo te hace dudar sobre qué decisión tomar, en especial cuando te das cuenta que traes el celular en la mano. Yo por lo regular decido entrar, guardar el teléfono y no sacarlo, pues como que da un poco de pena sacarlo después de ver el letrero en la entrada”, comenta Gabriela, una joven de 26 años.
 

Lo cierto es que la tecnología es una realidad y sus avances seguirán, lo cual no se podrá evitar, pero sí su mal uso, por lo que la recomendación de los expertos es hacer conciencia que los aparatos tienen una función, y no es la de evitar el contacto social.
 
 
“Siempre será más importante lograr la comunicación real, que usar medios tecnológicos para interactuar con los demás, pues esto nos dará seguridad, autonomía, mejores criterios y un nivel de adaptación social que todos necesitamos para vivir en nuestro medio”, sostiene la especialista González Mar.
 
 
Al respecto Claudia Sotelo, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia, considera que no es que con la tecnología hayan surgido los problemas, sino que ha coadyuvado a acentuar las dificultades de integración que ya existen en las familias.
 

Actualmente, los momentos de convivencia ya no se dan y en los pocos que existen ves que todos están en sus aparatos o haciendo otras cosas menos interactuar con los demás, pero eso nos habla de que más allá de la tecnología quizá existan dificultades entre los integrantes de la familia.
 

Siempre habrá que analizar las causas, indicó Sotelo.
 
 
Desde su punto de vista, la tecnología lo que hace es acrecentar ese alejamiento o problema afectivo, pero no lo provoca, lo que de algún modo puede considerarse como un foco de alerta para tomar cartas en el asunto.
 

En lo que coincide con otros expertos es en el hecho de que deben atenderse los problemas de comunicación y controlar el uso de los aparatos, pues esto podría traer implicaciones futuras, especialmente entre los más pequeños.
 
 
“Si bien la tecnología les puede ayudar a desarrollar algunas habilidades cognitivas y de pensamiento a los niños, también podría pensarse en daños desde visuales, hasta formar niños con dificultades de interacción física, que llevaría a problemas de inhibición social”, dijo la experta, quien agregó que estos aparatos han fungido como nanas de los niños, lo cual no es lo más sano.