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Alberto Chimal, entre el realismo y la fantasía

06 febrero 2014 3:35 Última actualización 21 enero 2014 5:24

 [El escritor presenta en Bellas Artes una obra en la que reúne 20 años de letras./www.lapaginadebetobuzali.blogspot.com]


 
Silvina Espinosa de los Monteros
 

Manda fuego es el título de una antología que abarca casi 20 años de oficio literario, realizada por el escritor Alberto Chimal (Toluca, 1970), la cual será presentada este martes a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
 

Resultado de una invitación que le hiciera el Fondo Editorial del Estado de México, organismo que publica la colección Summa de Días, con el fin de celebrar la trayectoria de autores nacidos en aquella entidad, dicho volumen de 255 páginas, tapa dura y un prólogo de Édgar Omar Avilés, incluye diecisiete cuentos y una novela breve, atravesados por ese singular encuentro entre lo ordinario y lo extraordinario, característico en la obra de Chimal.
 
 
“La selección –asegura el también autor de La torre y el jardín (finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 2013) la hice pensando en que fuera más o menos representativa de mi trabajo. En ella se incluyen varios textos que han circulado bastante, algunas cosas un poco más raras y un texto inédito que se llama Las ciudades latinas. En realidad hay materiales de casi todos mis libros de cuento, que he publicado de 1996 a la fecha”.
 

Dichos materiales oscilan entre dos extremos signados por la imaginación. Por una parte, la presencia de mundos fantásticos, totalmente ajenos a la vida cotidiana y, por la otra, cuentos de corte realista vinculados con los deseos insatisfechos, aspiraciones y fantasías de personas comunes y corrientes.
 

Desde pequeño, Alberto Chimal se interesó en lecturas de corte fantástico. A obras de autores mexicanos como Confabulario, de Juan José Arreola, o la antología Miedo en castellano, de Emilio González, sumadas a otros descubrimientos como los textos de Borges o Adolfo Bioy Casares, le dejaron claro que “la idea de que la imaginación fantástica no sólo consistía en extraterrestres invasores o magos con varita mágica, sino que podía abarcar muchísimo más”.
 

Una de las cosas que le ha permitido al autor el camino de la literatura fantástica es evidenciar aspectos de la realidad en los que, con frecuencia, no queremos reparar:
 

“Este tipo de literatura, de alguna manera puede señalar o volvernos más alertas respecto a las formas en las cuales la realidad se nos falsea o se nos oculta”.
 

Y añade: “Vivimos en una época en la que hay una sobresaturación de realidades fabricadas y de distractores. En vez de que esa gran explosión de la tecnología de la información nos haya llevado a tener más elementos para examinar el mundo de manera crítica, nos pasamos el día enchufados al canal de televisión viendo noticias de espectáculos o deportes; o, en Internet, viendo bromas y fotos sensacionalistas que se publican en listados.
 

“A mí me parece que, en muchos casos, ni siquiera pensamos que existen otras formas de relacionarnos con el mundo y de concebir la realidad. Por eso creo en una literatura en la que, de entrada, nos vemos enfrentados a cuestionar estas ideas”, aseguró.
 
 
En virtud de que el trabajo de Chimal se ha caracterizado por la exploración de herramientas como el Twitter en función de lo literario, el autor fija su postura:
 

“Me da la impresión de que estamos en un momento de transición como el que se dio cuando se introdujo la imprenta. Apenas empezamos a ver las posibilidades de desarrollo de una serie de herramientas creativas a través de la tecnología digital cambio que va acabar siendo muy amplio, violento y devastador. Todas las costumbres y hábitos que tenemos en relación con la producción y la distribución, ya no digamos de las obras artísticas, sino de la información, se van a modificar; otras van a desaparecer y algunas serán reemplazadas”.
 
 
Desde la perspectiva del escritor mexiquense, lo anterior no quiere decir que vaya a ser el fin de la cultura, el periodismo o la literatura, puesto que “el lenguaje y todas las formas de expresión han sobrevivido a muchos cambios tecnológicos”.
 
 
Lo que en realidad le interesa de este contexto “es tratar de explorar ese medio para ver qué se puede hacer con él, a fin de que los cambios que están llegando no sólo sean modificaciones impuestas desde fuera, sino que de alguna manera uno pueda participar en ellos, encauzarlos y enriquecer este proceso. Me parece muy importante tratar de comprender lo que está pasando”, concluyó.
 

Por cuestiones de legislación administrativa, Manda fuego no va a tener distribución en librerías. Por el momento, sólo se conseguirá en ferias del libro y presentaciones como la de Bellas Artes, además de poder solicitarlo como donativo para escuelas o bibliotecas directamente en la sede del Fondo Editorial del Estado de México, en la ciudad de Toluca.