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Alarcón muestra su pasión en bronce

06 febrero 2014 7:25 Última actualización 19 noviembre 2013 5:37

  [El caricaturista de El Financiero presenta hoy Mitos, reunión de sus obras en bronce en la que la mitología griega es un exorcismo personal / Eladio Ortiz / El Financiero]





Redacción
 
Tenía, quizá, doce años cuando se dio cuenta de lo que venía. Y lo que se figuró en aquella primera juventud, acaso como un mero acto de imitación o como un desplante de imaginación que caminaba con pasos propios, toma forma hoy en una exposición enteramente emocional.
 
Porque no me cabe la menor duda -dice- que esta es la parte estructural de mi vida”.
 
Alarcón cuenta que creció en un ambiente artístico. Pero, aclara, no esos de alto refinamiento. Su padre era herrero. Uno de sus tíos dibujante del ejército. “Iba a dibujar a esos lugares en los que la fotografía era imposible”, cuenta con entusiasmo, como si aquello fuera el origen de todo.
 
Aquel día inolvidable de los doce, que no tiene marca en el calendario, vio cómo su padre moldeaba chapetones (bolas de bronce que van clavadas en las puertas antiguas) y los mandaba fundir para cumplir con los trabajos solicitados. Sin darse cuenta, ambos, tío y papá, incentivaron las fantasías de aquel muchacho que tiempo después se inscribió en La Emeralda, aquella Escuela Nacional del INBA que se encontraba a un costado del Panteón San Fernando, para estudiar en serio escultura.
 
En ese ambiente muy urbano “ese que va del panteón a la iglesia de San Hipólito y luego a las prostitutas de los callejones”, apunta, fue imaginando su propia forma del arte, ajeno a la caricatura y al retrato. En 1991 terminó su primera obra en bronce y un año más tarde la primera en cera, aquella de Pascual Ortiz Rubio, al que llamaban El Nopalito, que se exhibió en el Museo de Cera de la Ciudad de México. Cuando terminó la dedicada a Ana Luisa Pelufo, el recinto sufrió un incendio que provocó la pérdida de varias obras.
 
Alarcón presenta desde hoy y hasta el 29 de noviembre Mitos, una muestra en la que comparte su visión de la mitología griega. “Es decir, en la figura del Minotauro, plasmo lo que me ha sucedido al lado de esa figura tan monstruosa. Quise llevar mis pasiones al metal; fue como hacerme un exorcismo y la mejor manera de representarlo fue ese mundo fascinante”.
 
Las obras de Alarcón, las cuales ven la luz por segunda vez (la primera sucedió en el Centro Deportivo Israelita), pueden disfrutarse en el lobby del Edificio Moro de la Lotería Nacional (Plaza de la Reforma 1, colonia Tabacalera).
 
El banquete muestra el mundo del artista construido a lo largo de los últimos diez años, tiempo en el que se ha preocupado por las pasiones internas de los individuos. “Es un discurso que quiere mostrar los monstruos que todos llevamos dentro y pocos exploramos”, abunda el autor de libros de caricatura La Fauna de Alarcón.
 
Además de los doce bronces, entre los que se encuentran evocaciones al dios Pan, a la Arpía, Penélope e Ícaro, a los que llama “desarrollo caprichoso de la mitología”, el autor incluirá una obra de cera sobre la pintora Frida Kahlo.