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"Agradezco a Dios por regresar a mi amada América Latina": Papa

07 febrero 2014 5:54 Última actualización 22 julio 2013 18:1

  [Reuters]  


 
Notimex

El Papa Francisco bendijo hoy al pueblo brasileño, en la primera jornada de su visita a Río de Janeiro para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, y agradeció a Dios "por regresar a mi amada América Latina".

En su primer discurso tras su arribo este lunes a Río, que brindó desde la sede del gobierno del estado de Río, en compañía de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, el pontífice destacó los "lazos de amistad que siempre han unido a nuestros pueblos".

"Agradezco a Dios por regresar a mi amada América Latina", dijo Francisco, quien en abril pasado se convirtió en el primer Papa latinoamericano.

Aprovechó además para agradecer al pueblo brasileño por el "cálido recibimiento" que le brindó a su llegada a Río de Janeiro, donde miles de personas se volcaron a las calles para saludarlo a su paso, a bordo de un sencillo vehículo.

"Para tener acceso al pueblo brasileño, es necesario entrar por el portal de su corazón: permítanme que pueda tocar delicadamente esa puerta", sentenció el argentino Jorge Bergoglio.

En una nueva demostración de sencillez y humildad, rasgos que han caracterizado su gestión al frente de la Iglesia católica, el pontífice dijo que "no tengo oro ni plata, pero traigo lo más precioso que me han dado: Jesucristo".

"Vengo en su nombre para alimentar la llama de amor fraterno que arde en cada corazón", dijo Francisco, a la vez que aprovechó enviar "una palabra de afecto para nuestros hermanos del episcopado" brasileño.

El Papa agradeció a la presidenta "por su generosa acogida y por sus palabras, que expresaran la alegría de los brasileños por mi presencia" en el país, que concentra la mayor población católica de Sudamérica.

Explicó que en su visita a Brasil, que se extenderá hasta el próximo domingo, "no quiero sino continuar con la misión pastoral de confirmar a mis hermanos en la fe de Cristo y animarlos a que sean testigos de la razón de su esperanza".

"El motivo principal de mi presencia en Brasil trasciende las fronteras, vine para la Jornada Mundial de la Juventud, para encontrarme con los jóvenes de todo el mundo, que llegaron atraídos por los brazos abiertos del Cristo Redentor", enfatizó.

En el Palacio de Guanabara, sede de la gobernación de Río de Janeiro, Francisco destacó que "estos jóvenes provienen de diferentes continentes, hablan lenguas diferentes, y aun así encuentran en Cristo la respuesta a sus aspiraciones".

"Cristo abre el espacio para ellos. Cristo le da fe a los jóvenes, les confía el futuro de su propia causa", abundó el Papa Francisco, al tiempo que insistió en que "quiero continuar con el trabajo de fe".

Advirtió, asimismo, que "esta semana cada uno de nosotros debe dejarse interpelar" y aseguró que "la juventud es la ventana por la cual el futuro entra al mundo, y por esto nos impone grandes desafíos a nuestras generaciones".

Destacó que abrirle espacio a la juventud "significa tutelar sus condiciones materiales para su pleno desarrollo, ofrecer fundamentos sólidos sobre los cuales van a construir la vida, garantizar la seguridad de la educación, transmitir valores duraderos".

Francisco, que encabezará durante esta semana en la capital fluminense las actividades de la Jornada Mundial de la Juventud, abogó también por "asegurarles (a los jóvenes) un horizonte trascendente, que responda a la sed de felicidad".

"Con estas actitudes recibimos al futuro, que entra por la ventana de los jóvenes. Pido necesaria empatía para establecer un diálogo de amigos, los brazos del Papa se alargan para abrazar a toda la nación brasileña", finalizó.
 
 
Brasil y la Iglesia contra la desigualdad
 
 
Por su parte la presidenta brasileña Dilma Rousseff aseveró ante el Papa Francisco, que tanto Brasil como la Iglesia católica luchan contra la desigualdad.
 
La mandataria brasileña aseveró que tanto su país como la Iglesia católica luchan contra "un enemigo común", en alusión a la desigualdad social, y comparten preocupaciones sobre la juventud.
 
En referencia a las protestas que cientos de miles de jóvenes han realizado en los últimos meses en las principales ciudades brasileñas, Rousseff apuntó que la democracia "genera un deseo de mayor democracia".
 
Rousseff reconoció que Brasil tiene "mucho por hacer y en este proceso contamos con la ayuda de la iglesia y las pastorales católicas", para llegar a las personas más vulnerables de la mayor nación sudamericana.
 
Puntualizó que "los brasileños somos hombres y mujeres de fe", y dijo que la realización de la JMJ "perdurará en los corazones" de quienes participen en ella, cerca de dos millones de católicos hasta el próximo domingo, según los organizadores.