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Abandonan 452 plantas de agua

06 febrero 2014 6:59 Última actualización 20 diciembre 2013 5:2

 [Dejan de operar porque los municipios no tienen los recursos para ponerlas en marcha / Cuartoscuro]


 
 

Ana Valle
 

En México hay 452 Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTARs) fuera de operación, que representan el 16 por ciento del número total de instalaciones, debido a que han sido abandonadas por falta de productividad o porque los gobiernos municipales no tienen los recursos para ponerlas en marcha.
 
En el país existen un total de 2 mil 794 plantas con una capacidad instalada de 148 mil 307 litros por segundo y que tratan el 47.5 por ciento de las aguas residuales de México, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
 
Roberto Contreras, gerente de potabilización y tratamiento de aguas residuales de Conagua, dijo en entrevista que hay diversos motivos por los que una planta deja de funcionar, el más común es una inadecuada planeación y falta de recursos para su operación.
 

Hay plantas que si bien no están abandonadas, sí han dejado de operar porque los municipios no tienen o no quieren cubrir el costo que implica su operación y mantenimiento, principalmente de energía eléctrica”, comentó el funcionario.
 
Algunas PTARs operan con energía eléctrica que ellas mismas generan, pero cuando esto no es suficiente y comienzan a pagarla, los costos se elevan y dejan de ser rentables.
 

Muchas de estas plantas son pequeñas y en ocasiones construidas por desarrolladores inmobiliarios dentro de fraccionamientos con materiales no aptos como muros de block que se desprenden con el agua y por ello dejan de funcionar.
 

“La única implicación es que se invirtieron recursos en una obra que no ofreció resultado y se deja un monumento a la inadecuada planeación”, indicó Contreras.
 
Además, hay plantas que han dejado de funcionar debido a que son muy pequeñas y se optó por mandar el agua a otras más grandes.
 

Un caso es el de Acapulco, Guerrero, donde dejarán de operar cuatro PTARs: Tecnológico, Coloso, Jabonera, Límites Sur y la más grande, Miramar, se ampliará para tratar toda el agua de las otras.
 

Cuando las instalaciones han sido abandonadas, la consecuencia de ello es que se reduzca la plusvalía de los predios colindantes a ella, se formen basureros y se altere el paisaje de la zona; además de tener implicaciones ecológicas como que se descarguen aguas sin tratamiento, que tendrán impactos adversos sobre la ecología, economía y salud pública.
 

El costo de inversión de una PTAR varía de acuerdo a la calidad de agua que tratan, pero en general, es de alrededor de 300 millones de pesos por metro cúbico, el cual se incrementa entre menor sea la capacidad de la planta.
 

Contreras recordó que la tarifa del agua potable ronda entre 1.5 y 2 pesos el litro, mientras que el tratamiento puede ir desde los 80 centavos hasta 5 pesos, dependiendo de la calidad a tratar.
 
Existen diferentes métodos para el procesamiento de aguas residuales, siendo el más común el de lodos activados y las lagunas estabilizadoras, procesos que se utilizan en el 61 por ciento de las PTARs del país.
 

Además, hay procesos como los filtros bilógicos, que operan con bacterias que consumen los residuos en el agua, las lagunas aireadas, fosas sépticas, reactores enzimáticos, sedimentación, humedales y zanjas de oxidación, entre otros.
 

Privados también invierten

Las plantas no sólo se construyen con recursos del gobierno, el sector privado también aporta recursos en su desarrollo e incluso las opera.
 

De acuerdo con el gerente de potabilización y tratamiento de aguas residuales de la Conagua, hay 17 PTARs que operan y están en proceso de desarrollo bajo esquemas de Prestación de Servicios (PPS) en estados como Sinaloa, Aguascalientes, Chihuahua, San Luis Potosí, Querétaro y Guadalajara, entre otros. “Cuando las opera una empresa privada, las plantas se mantienen mejor y cumplen con la calidad del agua”, aseveró. Los contratos bajo PPS contemplan el proyecto ejecutivo, construcción, puesta en marcha y operación con un contrato por alrededor de 20 años.
 

En estas obras, el gobierno participa una inversión entre 40 y 49 por ciento del costo total a través de Promagua, del Fondo Nacional de Infraestructura.
 

Bajo este esquema se están construyendo algunas plantas como la de Atotonilco en Tula, Hidalgo, que será la más grande del país con una inversión de 10 mil 129 millones de pesos y una capacidad instalada de 23 mil litros por segundo y que es construida por IDEAL.
 
Esta planta será la que reciba el agua del Túnel Emisor Oriente, proveniente del Valle de México y tendrá una capacidad de 23 mil litros por segundo, la cual se utilizará para riego en más de 80 mil hectáreas en Tula y se espera que comience a operar en su totalidad el siguiente año.
 
Además, están la PTAR de Agua Prieta en Jalisco, con una inversión de 2 mil 605 millones de pesos y una capacidad de 8 mil 500 litros por segundo, a cargo de Empresas ICA; la de Hermosillo, Sonora con un costo de 876 millones y la de El Ahogado en Jalisco, con 859 millones de pesos, de acuerdo con información de la Conagua.