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2012, el año de las telecomunicaciones enredadas

13 febrero 2014 5:2 Última actualización 26 diciembre 2012 18:54


Nicolás Lucas
 
En materia de telecomunicaciones, 2012 fue un año en el cual se originaron o se prolongaron litigios que las operadoras venían arrastrando desde el año pasado. También hubo jaloneos entre las compañías del sector y el Estado mexicano por la propiedad de las bandas del espectro radioeléctrico, particularmente por dos que son ideales para la prestación de servicios móviles.
 
El aval de la Comisión Federal de Competencia (CFC) para la inversión de Televisa en Iusacell y la consiguiente entrada de la televisora en la telefonía móvil; la indefinición del Reglamento de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) para delimitar cuáles son las atribuciones de esta dependencia; el retraso en el arranque de la transición a la televisión digital, más conocido como “apagón analógico”, y el pleito por la banda de los 2.5 Gigahertz (Ghz) marcaron negativamente a 2012.

De entre las oscuridades que vivió el sector telecom mexicano en 2012, hubo algunos destellos que dejaron entrever futuros beneficios para los consumidores y los jugadores del sector. Uno de ellos es el referente al reordenamiento de la banda de 700 Mhz para servicios sociales digitales.
 
Como si 2012 hubiera sido un partido de futbol, de último minuto, México lanzó al espacio el satélite Bicentenario, con el que pretende llevar servicios de telecomunicaciones de bajo costo a las localidades más alejadas, mientras que la Cámara de Diputados aprobó en los últimos días de diciembre la creación de la Comisión Especial de la Agenda Digital y Tecnologías de la Información, cuya misión será promover una política que aumente la conectividad en el país, directriz que siempre habían exigido los empresarios del sector.
 
A continuación, los 5 hechos que marcaron a las telecomunicaciones en 2012:
 
 

1. Televisa ahora es Iusacell
 
Contra todos los pronósticos, el 24 de enero, la Comisión Federal de Competencia (CFC) negó a Televisa la compra de 50% de Iusacell. Comenzaba una lucha mediática por parte de la televisora y la telefónica contra el regulador.
 
En el día de la candelaria, ambas empresas anunciaron oficialmente que impugnarían la decisión de la CFC. El 7 de febrero, la CFC decidió aceptar la solicitud del recurso legal de reconsideración que las compañías exigieron sobre el fallo del 24 de enero, esto, si Televisa y Iusacell presentaban “compromisos” que “efectivamente” promovieran la competencia en las telecomunicaciones. La misma CFC reconoció entonces que una inversión de Televisa en telefonía móvil podría vigorizar ese mercado.
 
Para el 14 de junio, la CFC oficialmente daba su aval a la fusión Televisa-Iusacell. En una resolución de 610 páginas, el regulador condicionaba su visto bueno a que ambas compañías no frenarían el establecimiento de nuevas cadenas de televisión abierta, ni la próxima licitación de 306 frecuencias para televisión abierta, cuyas bases no estuvieron listas en 2012.
 

2. Las licitaciones que no fueron
 
A comienzos de año, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) anunció una licitación nunca antes vista en México. Dijo que estaba en puerta el diseño de bases, licitación y adjudicación de 306 frecuencias para transmitir televisión digital abierta, y que este paquete de señales debería estar lista antes de que finalizara el sexenio de Felipe Calderón, el 30 de noviembre.
 
El programa de licitación se retrasó, pese a que los titulares de la CFC y la Cofetel, Eduardo Pérez Motta y Mony de Swaan, respectivamente, junto con los secretarios de Comunicaciones y Hacienda, Dionisio Pérez-Jácome y José Antonio Meade, rubricaron un documento en el que se comprometieron a sacar dicha licitación antes del 30 de noviembre.
 
Todo quedó en buenas intenciones, pues 8 días antes de que se cumpliera la fecha marcada, el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, dijo a los medios que la posibilidad de que salieran las bases de licitación era “remota”. Se habló entonces de diferencias al interior del pleno de la Cofetel, pero el regulador rechazó esta versión.
 

3. Cofetel débil
 
2012 pasó para la Comisión Federal de Telecomunicaciones como un año más en que sus atribuciones se quedaron limitadas, mientras que otras más quedaron en el aire por la indefinición sobre si son más competencia de la Secretaría de Comunicaciones o suyas.
 
Este fue un año más en que el Reglamento de la Cofetel no se concretó, por lo que la actuación del regulador quedó acotada para lanzar licitaciones o para sancionar a los operadores.
 
La definición del Reglamento de la Cofetel viene arrastrándose desde 2006. Primero, en ese año, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó qué facultades correspondían a la Cofetel y cuáles a la Secretaría de Comunicaciones, pero en 2009 el Ejecutivo federal emitió otro reglamento para la SCT, en el que puso en la indefinición facultades en materia de radiodifusión, que eran exclusivas de Cofetel.
 
Como ejemplo, la SCT ha tenido injerencia en situaciones que tienen que ver con aspectos técnicos, que por su naturaleza son atribuciones del regulador, reconocen analistas como Michel Tafoya, de Observatel y Ernesto Piedras, de The CIU. Al final, en 2012 las indefiniciones en materia de atribuciones dejaron a la Cofetel tan vulnerable como en 2011 o 2010.
 

4. Discordia por una banda
 
El pleito por la propiedad de la banda de los 2.5 Ghz fue el hecho que marcó las telecomunicaciones mexicanas en 2012. Para los analistas Gabriel Sosa Plata y Gonzalo Rojón, los jaloneos entre autoridades y compañías, la batalla mediática, el descredito para todas las partes y la manera en que éstas se condujeron fue un claro reflejo de que el Estado no cuenta con una política definida para el sector.
 
Entre 1998 y el año 2000, el gobierno adjudicó la banda de los 2.5 Ghz al grupo MVS y a una decena empresas más.
 
Pero a mediados de la década pasada, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) recomendó recuperar ese espectro y licitarlo para los servicios móviles. Para 2009, 20 de las 60 concesiones de MVS habían vencido y el resto lo harán en 2018, aunque la correspondiente a la ciudad de México vence en 2013.
 
El 8 de agosto de 2012, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome, informó que la dependencia no refrendaría las concesiones vencidas de MVS e iniciaría el procedimiento de rescate de todas las concesiones aún vigentes de MVS en la misma banda de los 2.5 GHz.
 
MVS se inconforma, y presenta ante los tribunales un amparo contra el inicio del proceso de rescate, mismo que luego es rechazado. MVS argumenta también que recibió presiones de la SCT y de la Presidencia de la República.
 
El pleito se prolonga hasta el cierre de 2012. En el camino, la SCT se reserva la información del rescate del 2.5 por un periodo de 3 años. También aparecen las otras 10 empresas que se verían afectadas por dicha recuperación.
 
Con el inicio de la nueva administración federal, el hoy secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, dice en su primera conferencia que el rescate de esta banda pudiera suspenderse, si se consigue un buen acuerdo con MVS por una banda que, según analistas, generaría un mercado de 4,000 millones de pesos.
 

5. Promesas para 2013
 
El cierre 2012 no fue tan negativo, pues 2 iniciativas se concretaron, al menos en su arranque: la aprobación en San Lázaro de una Comisión Especial de Agenda Digital y Tecnologías de la Información, y el lanzamiento desde la Guyana Francesa del Satélite Bicentenario.
 
La primera iniciativa intentará diseñar una política de conectividad e impulsar en 2013 la llamada Agenda Digital Nacional, que a su vez reduzca la brecha digital, defina instrumentos regulatorios y fomente el acercamiento entre empresas, gobiernos y la academia.
 
El Satélite Bicentenario, el primero de 3 y cuya vida útil es de 15 años, reforzará los servicios de telecomunicaciones en el país, llevará éstas a las zonas más apartadas y cuenta con el potencial de llevar servicios de telemedicina, teleeducación, e-Gobierno y comunicación vía satélite a todo el país, en caso de desastre y en el eventual caso de que se pierda la conectividad a través de otras vías.
 
El objetivo de ambas iniciativas, a partir de enero, es doblar las cifras en conectividad en México que, hasta ahora, según la Amipci y el INEGI, está cifrada en 44 millones de internautas, con 3 de cada 10 hogares con internet. Por ahora, todo está en promesas para un país en el que los servicios de nueva generación aún parecen lejanos.