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Zeller abre las puertas de su departamento en París

La diseñadora francesa Christina Zeller comparte cómo ha decorado el departamento en el que se retira los fines de semana. "El resultado no es algo que se hace en 10 años, creo que es algo que se hace en 35", dice Zeller.
Bloomberg
20 septiembre 2016 22:7 Última actualización 21 septiembre 2016 5:0
Zeller es una coleccionista ávida de joyas de países como Kenia. (Especial)

Zeller es una coleccionista ávida de joyas de países como Kenia. (Especial)

“Creo que el alma de un hogar está hecha por las cosas que guarda durante años y las que compra durante el viaje juntos”, dice Christina Zeller, directora artística de la compañía belga de artículos de cuero de lujo Delvaux.

Cada fin de semana, Zeller abandona la sede de su empresa en Bruselas y se dirige a su departamento de cinco habitaciones en el barrio Tony de Neuilly-sur-Seine, cerca de cinco millas fuera del centro de París. Construido en los comienzos del siglo 20, el edificio está hecho de la misma clase de estructura intrincada de hierro como la Torre Eiffel, y su fachada de estilo directoire reconoce el movimiento neoclásico a finales del siglo 17.

Zeller compró el lugar hace 11 años con su esposo, el decorador de interiores Eric Zeller, y algunos de sus toques favoritos siguen siendo de él: puertas de bronce y roble que diseñó, la mezcla ecléctica de muebles antiguos y Christian Liaigre, un méridienne Ludwig Mies van der Rohe, y un esqueleto dorado de gran tamaño de un pescado que compraron en la tienda de Givenchy en la avenida George V. “Me encanta, y a mi marido también le gustaba”, asegura.

Zeller es una coleccionista ávida de joyas de países como Kenia, donde tiene otra casa, así como los platos de Astier de Villatte y otros accesorios que utiliza para servir cenas para hasta 30 personas. “Soy una muy mala cocinera, pero me gusta una cocina grande, porque creo que siempre es un espacio para estar con los amigos”, señala.

“Me gusta decorarla como una habitación normal y no como un cuarto para ocultar”. Las dos pinturas de tipo mosaico fueron adquiridas de las paredes de un restaurante en Marrakech. La habitación favorita de Zeller es el pasillo, o “galería.” La columna vertebral de la vivienda, que está decorada con pinturas de Léon Belly y un par de esculturas de caballos de hierro de Carlos Mata.

Zeller tiene previsto seguir llenando su casa con objetos que atesora. “El resultado no es algo que se hace en 10 años”, destaca, “creo que es algo que se hace en 35”.