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YOLO, el 'hashtag' del individualismo

YOLO particularmente refleja una conducta arquetípica de la sociedad contemporánea que consiste en vivir el aquí y el ahora sin importar las consecuencias, advierte la doctora en psicología social Graciela Mota Botello.
Eduardo Bautista
12 abril 2016 22:54 Última actualización 13 abril 2016 5:0
YOLO, un hashtag que expresa el creciente individualismo de las nuevas generaciones. (Especial)

YOLO, un hashtag que expresa el creciente individualismo de las nuevas generaciones. (Especial)

No es solamente un neologismo de moda. Ninguna expresión cocinada al hervor de las redes sociales lo es. Cada una es el síntoma de un comportamiento social determinado. YOLO particularmente refleja una conducta arquetípica de la sociedad contemporánea que consiste en vivir el aquí y el ahora sin importar las consecuencias, advierte la doctora en psicología social Graciela Mota Botello.

YOLO, acrónimo en inglés de “Sólo vives una vez” (You Only Live Once) se utiliza de muchas maneras en las redes sociales. Están las más optimistas: “Disfruta la vida porque #YOLO”; “Cantando en el karaoke porque #YOLO”. Pero también las más atrevidas: “Fumando mariguana y bien pedo porque #YOLO”; “Pues, a falta de sexo, perico #YOLO”.

El internet, dice la investigadora de la UNAM, ha creado la ilusión de un mundo más libre en el que todos los actos son posibles, incluso aquellos que están al margen de la moral y la legalidad.

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YOLO

“Se pensó que las redes sociales generarían adolescentes más libres, pero al contrario: yo veo chicos más ostentosos, prepotentes, solos y deprimidos”, agrega.

¿Acaso Twitter y Facebook han contribuido a formar jóvenes más individualistas?

“El hedonismo siempre ha sido una característica propia de la juventud. Sin embargo, en las nuevas generaciones se percibe un mayor grado de egoísmo. Tienen muy poco cuidado en la construcción de su identidad, ignoran los valores del otro y no saben trabajar en equipo”, explica el experto en comunicación de la UNAM, Salvador Mendiola.

Para él, el fenómeno también puede entenderse desde la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud: ahora se depende más del Ello que del Yo; mientras el primero busca el placer de manera absoluta y constante, el segundo es más generoso y social.

FATALES CONSECUENCIAS
El problema de este “narcisismo pueril”, como lo llama Mendiola, es que muchas veces los anhelos de reconocimiento social terminan en actos atroces, advierte Mota Botello, quien identifica como ejemplo de esta tendencia hedonista e irreflexiva el caso de Los Porkys, apodo con el que se conoce a los cuatro jóvenes veracruzanos que violaron a Dafne Fernández, una menor de 17 años.

“Las redes sociales han trastocado todo lo relacionado con el pensamiento abstracto. Es increíble cómo muchos usuarios se han adecuado únicamente a recibir y a responder. Eso fue, en parte, lo que sucedió con estos jóvenes. Escupieron lo primero que se les vino a la mente. No hubo un proceso emocional previo ni una elaboración de ideas, y eso es muy peligroso”, apunta la sicóloga.

Asegura también que las fronteras entre los espacios público y privado se han desdibujado: en Internet la gente ya no sabe si está frente a un acontecimiento personal o colectivo. Se ha caído en el error de ver a Facebook y Twitter como plataformas públicas, cuando en realidad se trata de “lugares semiprivados o semipúblicos”. Las consecuencias de ello, dice, incluyen cambios en los códigos de interacción humana, modificaciones en las normas de convivencia social, pérdida de civilidad, egoísmo exacerbado e incapacidad para elaborar procesos emocionales.

Mendiola sostiene que las redes sociales representan un quiebre fundamental en la historia de la civilización. Hoy ya nadie tiene que ir a la biblioteca para leer a Cervantes o aprender álgebra.

“Los valores han cambiado de manera drástica. El mundo le ha dicho adiós al panteón de la sabiduría que representan las bibliotecas, lugares que ya no captan la ligereza de la mente juvenil”, asegura. “Estamos frente a un cambio evolutivo de la Historia. Y los protagonistas de dicha transformación son estos jóvenes superficiales y prácticos, capaces de resolver problemas de manera casi instantánea”, destaca.

Tener todo a tan sólo un clic de distancia ha provocado que adolescentes crean que pueden transformar el entorno desde sus computadoras o celulares, refiere Mota Botello.

“No saben cómo manejar la incertidumbre. Descargan sus pensamientos de manera maniaca. Quieren vivir lo más rápido posible, igual que en sus redes sociales. Y puede traducirse en trastornos como la bulimia o las adicciones”, afirma la especialista.

Los jóvenes de hoy, añade la experta, son más individualistas y apáticos hacia los grandes discursos. “No poseen una expresión generacional en su conjunto. Viven tan decepcionados del medio que los rodea, que prefieren ver a Facebook, Instagram o Twitter como sus nuevos espacios públicos”.

“Una sociedad desencantada siempre va a tener una inclinación hacia el goce inmediato, hacia el sólo vives una vez. A veces se nos olvida que las redes son instrumentos, no fundamentos”, concluye.

¿CÓMO SURGIÓ?
Nació en noviembre de 2004, cuando Adam Mesh tomó la frase “You Only Live Once” como lema personal durante el reality show Average Joe.

El acrónimo se popularizó en 2006, cuando la banda The Strokes promocionó su sencillo You Only Live Once a través de la campaña Operación YOLO. A partir de entonces lo han utilizado celebridades como Drake, Zac Efron y Kim Kardashian.

Desde 2012, el término forma parte del Diccionario Oxford, el másmportante de la lengua inglesa.